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domingo, 9 de noviembre de 2025

Querido Al, soy yo otra vez

 Hoy no guardé mi corazoncito, como pediste.

(Sé que lo dijiste en serio y también sé que no esperas que lo haga, pero tengo un patológico placer sexual en complacer al otro... es una enfermedad real, chécale)

Me vuelve loca saber que R ya no hace nada por mí, que en su lugar pienso en ti. Ni siquiera tuvimos los mejores momentos en la cama. También piensas en mí, lo sé, cuando no estás con tu esposa.

Pero aun así acepté el abrazo, y casi se sintió otra vez como un hogar. Un hogar lleno de mentiras, de miedo, de molestias. Ya no existe la mínima confianza que existió en mí alguna vez. No hay confianza emocional y no hay confianza sexual. Y rechacé su pecho.

Y te dije que extrañaba tu piel, porque desnudo fuiste honesto con tus inseguridades, y las quise abrazar, abracé tu sinceridad. Construiste confianza en tres días, lo que no he podido hacer en una década. ¿Cómo no voy a extrañar esa piel? PRONTO, me dijiste. Con el "linda" que me vuelve loca, no sé cómo, no sé por qué.  

Pero, en realidad, no quiero verte. Sé que volverás a irte. Sé que no cabes en la vida que me gustaría tener. Ni siquiera eres padre de los hijos que sí son tuyos. Hombre, estás casado contigo mismo, con tus sueños, con tus ideales, ni te acuerdas de lo que es amor. Sólo el viento.

La quiero a ella. Te lo dije, y te burlaste. Pero la quiero a ella porque está aquí, porque sus abrazos son perfectos, y porque su risa es música para mi pecho. Tú no estás, no está tu pecho, no están tus locuras, no está tu piel, no están tus noches de charla, no está tu respeto a la poesía que no comprendes. Te extraño, pero es lo único que tenemos. No volverás. 

Ojalá fuera así el que ha vuelto. Ojalá despertara en mí lo que tú despertaste con una foto en la madrugada. Ojalá despertara en mí lo que hizo tu voz cuando dijiste aunque no sea conmigo. Ojalá hiciera planes para robarme durante la noche. Ojalá despertara en mi piel lo que la tuya hace con la mía. Ojalá tuviera el amor por esos chicos como el que tú tienes. Ojalá pudiera perdonarlo. Ojalá me enamorara de él como me he enamorado de ti. 

Espero que estés bien. Espero que me extrañes. 

PRONTO. 

domingo, 12 de octubre de 2025

Linda

Hoy me dijiste linda. "Cosquillitas", lo describimos. Me encanta quererte, pero no se me escapa que me obligaste a quererte, y todavía te lo reprocho (así como te reprocho que te fuiste después de obligarme a quererte). Después me quedé en silencio.

También me hablaste después de un largo silencio, aunque igual me emocioné por cualquier palabra. Debería practicar el silencio también, como me recomendó la maga, aunque estar más callada me invita a pensar, y pensar no quiero. No quiero, me duele. Me hace extrañarlo a R. 

domingo, 5 de octubre de 2025

Querido Al

 Seguro fue el destino el que nos dio el nombre. El destino, ese que se ríe de nosotros. De mí. Escribo porque no te puedo escribir... ¿qué te digo? Te saludo y me muero de ganas de decirte de nuevo que te quiero. Me obligaste a quererte en un par de noches y luego te fuiste. Ya sé que estaba advertida, y yo misma te advertí, pero insististe... y decidimos querernos, como estúpidos. Somos unos estúpidos. Tú de la cabeza, yo del corazón, por lastimado.

¿Cómo está Francia, cómo está China? ¿Cómo están los hijos que no vamos a tener? Hasta mi útero dejaste confundido.

Te quiero. ¿Qué hago con este hueco que me dejaste? Te llevaste mi salud, mis conversaciones, mis ganas de salir, mis charlas, hasta mis remolinos rosas. Es más, te llevaste a Andrea, porque ahora no sé cómo verla a la cara, porque estoy segura que en mis ojos ya puede ver los sueños que tengo de besarla, de quererla bien, de hacer una familia...

Me faltas. Eres lo mejor/peor que me ha pasado y aun así me haces falta con todas tus red flags: tus tres hijos, tus genes chuequísimos, tu arte, tu pincel, sus faldas, tu casa sin puertas, tus cigarros, tus sesiones fotográficas de medianoche a 25 pesos, tus 35 amantes, tus mentiras, tu cantina, tu machismo, tus faltas de respeto, tu sexo a pelo, el arma que siempre tenías en la mesa.

Estoy asustada porque me duele. ¿Eres tú, o es Rochester? ¿Se me juntaron los dolores? ¿Habrá cura? Sé que sientes más o menos el mismo dolor que yo, pero me da un coraje saber que tú te fuiste con ella y te ama, que estás entre sus piernas, que tú no estás solo y yo sí. A veces hasta me imagino que yo también soy su amante, que los tres nos convertimos en una unidad y vivimos juntos en ese otro lado del mundo. A veces pienso que lo hiciste a propósito porque te dije que me habían llamado para estar con otra pareja, y te sacaste el mito de la monogamia de la manga, cosa que ni tú mismo te creíste... pero yo sí. Me pareció enternecedor por un segundo, porque 10 años de relación abierta fue demasiado para mí, supongo.

Y al final sí sé, que el verdadero problema que tengo es que Rochester tiró todos mis esfuerzos de una década por el caño. Te extraño porque fue fácil querernos, no como yo con él. Te extraño porque no eras él... pero sí lo eras, es más, eras peor. Te extraño porque sin ti, Rochester está aquí como este grano en mi nuca: doloroso, presente, haciéndome sentir infectada y vulnerable. 

¿Estás contento con lo que hiciste conmigo? En un mes, me pegaste como figurita de porcelana (con el kolaloka que me prestaste) pero toda chueca, luego me dejaste a la intemperie. Vulnerable, triste, confundida... ¿Qué hago con la falta que me haces?

Gracias por nada Al. Vuelve y llévame contigo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

A broken doll

This world makes me feel like a broken doll. One is born a pretty baby, and develops a pretty girl, a very smart child. Next there are the dreams of becoming the most boom future... and then, nothing.

A life of lies. A world of lies. Danger. Evil. Healthlessness. Mortal sickness. Hunger. Work.

No god.

A handsome person with a smart tatoo on a toe getting nothing, surviving, having nothing to understand. Broken dolls keep on functioning with a smile on their faces, some ripped hair, missing pieces and, most of the time, still standing in the corner, feeling like everyone's playing but itself.

We are all broken dolls in this world made of hope and despair. 

Please, come play with me. Make me feel like I'm worth it.

domingo, 2 de febrero de 2014

One step ahead, two steps behind.

Letra a letra, palabra a palabra. La emoción corre, pero no es como la contaban. No te hace más rápida, te hace más coherente, llamativa... mucho más lenta y fijada. 

En el frente está toda la esperanza, el futuro, la realidad. Y cada vez que me dirigen (y me dirijo) vuelvo a tener de nuevo 15 años: todo el futuro está adelante.

No soy más que un producto del mundo. Soy lo que ellos quieren que sea. Soy suya. Sonrío porque sé que entonces no estoy allá, estoy junto al mundo. 

Vuelvo a ser la que alguna vez fui, la que tuvo los mejores sueños. Servir los sueños de los demás. Un ente hecho sombra, un nombre olvidado, unos ojos honestos que alguna vez tendieron una mano. Soy de nuevo aquella niña que soñaba con ayudar a los demás. 

Y se siente bien.

Aunque en el fondo sepa la verdad: mis palabras son sólo mentiras y mi lengua escupe nada más que el veneno generado con cada latido de huelo, jamás podré hacer algo para el futuro ingenuo y que Dios sólo nos ha puesto en este mundo para intentar vanamente cumplir nuestros deseos más egoístas. 

¿Qué es el placer?

Fuego...

miércoles, 12 de junio de 2013

Victoria

Estoy aquí, sentada, con la ventana detrás, y sólo puedo sentir una sola cosa: no he sentido ninguna victoria.

Debería alegrarme por un sinfín de cosas. Debería ser feliz. Estás viva, mírate, dicen los católicos. Pero no. No hay un sólo trofeo.

El viento ruge detrás de mí, sacude mi árbol y mi palmera, hacen un ruido sordo, un ruido mudo, un ruido de esos que describe la gente como silencio. El silencio que es la lengua de la naturaleza. Gritan y hacen eco en mi caja torácica. No hay victorias para mí.

No hay comida que llene el hueco. No hay libro que llene la esperanza. No hay amigo que finja palabras. No hay siquiera una adicción a la cual atenerse. Trofeo para BobEsponja, no para allizzia. No hay victorias para mí.

Siento mi inflexión de vida irónica. No hay nada en ella para mí mas que una gran broma. No hay presente valioso, no hay futuro sostenible y el pasado... es tan sólo un vagaje más. Ningún punto para mí.

Se ha terminado la primavera. Viene la misericordiosa lluvia. Pero ni ello cuenta como una victoria, no hay gloria para mí. Not even close, not a little bit, not even at all. 


But that's okay. I deserve this all.

lunes, 14 de enero de 2013

Desearía ser Dios...

Ojalá fuera Dios. Así podría ser yo quien les evitara la pena y el dolor. Elegiría que estuvieran bien siempre, y con mi sólo pensamiento les haría un arcoiris de colores todos y cada uno de los días, justo antes del atardecer. 

Ojalá fuera Dios y les contestara todas sus plegarias con un poema, una flor y haciendo sus deseos realidad. No necesitaría separarme de ustedes ningún segundo. Ni siquiera tendría que secar sus lágrimas, no habría llantos nunca, ni por error. 

Ojalá fuera Dios. Ojalá fuera yo todo lo que ustedes necesitan: el amor, el dinero, la cura, el tiempo, la paciencia, el consuelo, la vida misma. Ojalá pudiera sanar todas las heridas y eliminar todas las preocupaciones con la punta de mi dedo.

Pero no soy Dios porque él no existe como el gran poder ajeno a nosotros. Y lo sabemos porque no puedo evitarles la pena ni el dolor, no puedo darles lo que necesitan y cuando quiero ponerme de pie a rezar con ustedes me resbalo con mis propias lágrimas.

No puedo ser Dios y tampoco puedo ser fuerte. Y desearía serlo.

Padre nuestro que habitas en los cielos, santificado sea tu vacuo nombre: venga a nosotros tu reino de poder, danos el pan de cada día, perdona nuestras palabras, levántanos cuando hayamos de caer y líbranos de eso que no podemos evitar. Así sea.

domingo, 20 de mayo de 2012

He volado...

Han sido días, semanas ya, que soñé que me ahogaba. Afuera estaba oscuro, pero el agua -lo último que yo miraba- era brillante, azul y hermoso.


No sé cómo explicar la paz que se siente cuando uno está debajo de la capa de aire. No hay ruido, puro pensamiento y música de paz. Las cosas son fáciles. Allí, flotando, en movimiento y vaivén, abrazos a presión, un arrullo final.


Han sido años que no voy al agua, que no entro al mar. Pero cada vez que veo una imagen, el sueño vuelve a mi mente.


Es tan lindo estar debajo.


Que incluso, como en mi sueño, no me importa morir. Porque es paz. Es olvido. Es un sueño infinito. Como lágrimas, perdidas entre la infinita vastedad del oceáno. 


Pero no quiero dormir y volver a soñar. Porque voy a decidir, por favor, que no me vuelvan a despertar.



lunes, 30 de abril de 2012

Birds fly away

Otro sorbo al té, ya está un poco frío. Le observo las ligeras manchas de la grasa de mi labial flotando en la superficie. Las imágenes se convierten a tu boca, o a tus ojos. Se me viene el eco de tu risa a la memoria y me río también. ¿Te acuerdas cuando hablábamos juntos de esas cosas sin sentido? No, no hay vida después del más allá. El alma existe y no existe. No hay tal cosa como Dios. "Dios ha muerto". El amor no es Dios. Amar es la peor cosa que le puede suceder al ser humano. El amor es bello, hay razones para vivir. Los niños son detestables. Volvemos a reirnos juntos, somos unos tontos mientras el aire silba ligeramente por entre las ramas de los pinos delgados. Un silbido citadino prensa mis oídos contra mi cabeza, y extraño el silencio con el que ambos soñábamos algún día tener. Un silencio de aceptación, de comprensión, de seguridad y de soledad. ¿Recuerdas eso? Queríamos ser un par de ermitaños y dar nuestra vida al mayor sentimiento de felicidad utópico e imaginario. Sí, las cosas parecían fáciles contigo alrededor, el aura que repartes de tranquilidad. La puerta se escucha detrás, rechina al abrir, tintinean las llaves. Entras tú -¡cómo quisiera!- y te sonrojas ligeramente, te pasas una mano por el cabello sin darte cuenta, sonríes, repartes tu aura de confusión tranquila, te acercas a mí y me saludas con un beso en la mejilla, un abrazo incompleto...

- Ya llegué

El dueño de mi dedo anular izquierdo. Entra, deja su maletín, me roza en afinidad y anuncio. Pasa hacia la cocina de nuestra casa.
Sigues en mi pensamiento. Ambos. En el hogar y promesa inexistentes. ¿Vendrás a visitarme pronto? Te extraño.

- ¿Por qué tanto silencio?

Pregunta la compañía inútil.

- Cosas. Recuerdos. - Contesto. Habrá que mantener el misterio.



lunes, 19 de marzo de 2012

Ya visto

El título viene de la palabra déjà vu (la verdad es que no recuerdo el lugar de los acentos). Verán, perdiendo el tiempo como lo merezco encontré una imagen de un lugar muy conocido.


Lo había soñado.


A decir verdad, de uno de los sueños más extraños que he tenido. Fue hace mucho tiempo, no recuerdo ni siquiera cuanto. Yo estaba en un gimnasio muy extraño. Había varias albercas, pero la más importante es la que ven en la foto. 
Para cuando tuve este sueño, hacía muchos años que había dejado de nadar. Sin embargo, en el sueño (como en la vida) seguía siendo lo más natural para mí. Andar con el traje de baño, caminar descalza, el frío de estar empapado... Y todos éramos adultos, una sociedad, como decirle hola al chavo que se siente frente a ti en la escuela. 


No recuerdo bien qué se hacía, pero yo terminaba entrando a una alberca que lucía idéntica a la de la foto. Era estrecha... pero no tenía fondo. No acababa jamás.


Lo que ven allí es la alberca más profunda del mundo. La acabo de conocer hace unos segundos. No la había visto jamás. Tenía la misma forma, las mismas ventanas... Aunque el agua comenzaba más abajo. 


En el sueño entraba a nadar allí, y nadaba más abajo, más abajo... Soportaba la respiración pero era tan normal... Todo era silencio, tranquilidad. Creo que muy pocos comprenden la belleza de estar bajo aguas inmóviles. 


Sentía los latidos de mi corazón, era lo único que existía ya. Contra mis oídos, contra todo lo que iba a hacer, todo lo que era, todo lo que pensaba... Todo era nada ya.


Pero era demasiado tiempo. No había desesperación por el aire que no tenía. No importa nada cuando estás debajo del agua.


Así que desperté, como en las películas, dando un respiro largo y tendido para después gemir como perro. 


Nunca entendí qué onda con ese sueño.


Era tan violento como lo era pacífico.






Y ahora ese lugar tan extraño está allí... Existiendo... Para que pueda yo suicidarme. Feliz. Sin pensar. Sin preocupaciones. Sin nada. Con la vida para despedir, nada más.

jueves, 1 de marzo de 2012

Fue mi culpa

Yo tejí lentamente esas cadenas, se volvieron grilletes en mis tobillos... grilletes irrompibles... metal que no corroe. Que crece. Que se vuelve cárcel. 


Fui yo quien te amó intensamente todos esos años, fui yo quien cultivó tus encantos todo este tiempo. Yo no te creé, pero te adopté y te hice propio. Y ahora te has apoderado de mi y yo no puedo irme, no puedo deshacerme de ti.


Peleo contra tus cadenas que cada vez se hacen más pesadas, te estrello contra la pared, te golpeo como puedo, te saco de mí... Sales, te haces más fuerte y vuelves a entrar, dañando como nunca antes.


Te apoderas de mi corazón, te apoderas de mi psique, te apoderas de ¡mi cuerpo, incluso!


Lucho contra ti, contra lo que no puedo ver... Pero te impregnas en mi sangre y en mi sudor y en toda mi piel. No puedo decir que no, que no te amo, que no eres mi vida, que te quiero dejar, que te odio, que te quiero siempre fuera de mis sentidos... No te puedo decir nada. Te amo. Eres todo, y eres la nada también. 


Me rindo, me tiro en el suelo. Tómame, te digo, ya no puedo luchar más. Pon una pluma en mis manos, y papel bajo ellas. Escribiré con mi sangre, si te parece necesario. Golpeame como gustes, soy tuya. Siempre lo fui.

sábado, 14 de enero de 2012

Los hermanos menores: la tragedia.

Mañana será el cumpleaños de mi prima. Su segundo cumpleaños, para ser exacta. Es la última de cuatro hijos. Dos son hombres; su antecesora, mujer. Mi tía la "encargó" (para explicar que NO fue un accidente) porque dice saber lo cruel que es ser la hermana menor de dos hermanos y no tener con quién jugar. Cinco años (más o menos) de tener a su primer hija, tuvieron a la otra.


Yo soy la hermana menor de tres mujeres. Nosotras sí fuimos accidentes, uno tras otro (siendo el bello 1% de la mayoría de los anticonceptivos, no tan orgullosamente). Mi hermana y yo nos llevamos 5 años y medio. Lo que se llevan mis dos primas, más o menos.


No sé qué tan traumada estará mi tía pero fue una idiotez pensar que su hija iba a sufrir menos por tener una hermana. Aparte de tener el terrible celo de ser la nena reemplazada, no es como si fueran alrededor de la misma edad, no podrán jugar por mucho tiempo juntas.
Pero la peor idiotez fue ser egoísta. Como tratar de compensar el que ella no haya tenido con quién jugar, con alguien a la que le va a causar lo mismo.


Ok, antes de enredarme, volveré a empezar.


Cuando yo era pequeña, yo nunca tuve con quien jugar. Estoy segura de que mis hermanas se divertían conmigo, cargándome, cuidándome,  dándome la botella, enseñándome a caminar, viéndome hacer pendejaditas de infante, entre otras cosas. Pero cuando yo tenía edad de jugar a las tacitas de té, mis hermanas tenían edad de jugar a las barbies. Cuando yo tenía edad de jugar a las barbies, mis hermanas tenían edad de caricaturas seriales y novelas. Cuando yo tuve edad de caricaturas seriales y novelas, ellas entraron a la edad de traer amigas. Cuando yo tuve edad de traer amigas (que nunca tuve muchas, pues), ellas entraron a la edad de la música y la radio (y de grabar los casetes y así). 


Es verdad, para poder tener a alguien con quién jugar, tuve que aprender a comportarme ligeramente más madura para lo que era mi edad. Me volví fans de los juegos de mesa antes de entrar a la secundaria, yo veía series a las 6 años, y las barbies y los juguetitos de niños menores de 5 años, la neta... los dejé nuevos.  
Mi juego favorito de niña era un aro, un hula-hula que usaba mientras miraba la televisión (bien multitasking) y mientras pensaba en cosas. Me la pasaba escuchando música a los 8 años, y cantaba terriblemente todo el día (aún canto terrible, pero ya no todo el día). 


Hacer amigos me era también difícil, porque yo estaba acostumbrada a tener en mi cabeza las cosas con las que estaba familiarizada, cosas de mis hermanas. Y hasta la fecha sigo familiarizada con ello.


La verdad es que entonces era muy callada, pensaba bastante las cosas, hacía todo en silencio. Quienes tienen hermanos mayores entenderán por qué. Los que son hermanos mayores: pinches ojetes, seguro ni cuenta se dan. 


Regresando al primer tema, mi prima me recordó todo esto. Al momento, a la niña grande le divierte jugar con la niña pequeña: a veces ella es la maestra, a veces es la mamá, a veces hacen las compras y a veces hacen la comidita. Pero poco nos tardamos en darnos cuenta de que la única que lo disfruta es la hermana grande, mientras la pequeña se siente obligada, frustrada, aburrida... No sé, pero rueda los ojos. 


Y pues me trajo al pasado. Cuando ambas crezcan, una querrá jugar y la otra ya no. Sí, la primer hermana estará feliz porque habrá tenido con quién jugar, no se sentiría sola, blablablá shit and stuff. 


Pero la mayoría de los hermanos menores que conozco, incluyéndome, terminamos en una esquina, felices con lo que estamos, en silencio, en la soledad, pensando.


Así fue como encontré a mi prima pequeña el otro día.


Con la soledad en la que se siente la vida.


Mi tía le brindó soledad a una persona para brindarle compañía a otra. Oh, bella ironía...

domingo, 23 de octubre de 2011

Nightfall

Dile que no a la luz. Sé que te tendré en la noche, cuando sea haga la oscuridad, como la última vez que te fuiste. 
No paso los días trabajando, no canto, no hago nada, te espero. Me siento a mirar el lugar por donde entrarías caminando, pero solo está el sol. No llegas, el sol se queda.


He pensado en ti. He buscado en tu cama, en tus fotos, en mi corazón. Ya te habías ido. Solo estaba el sol.


El sol de noche. Sol, que no me dejas dormir. Sol, que me abres los ojos. Sol, que me dejas ciego. Sol, que me confundes. Sol, que me quemas. Soledad, que no me quieres. Sol de medianoche.


Ya no te espero. Seguí al sol.

domingo, 2 de octubre de 2011

Darling

Cuando entré a la sala, Agnes saltó de una de las camas y se escudó detrás de mi, era un metro y cuarto más pequeña que yo.


Cuatro enfermeras, el médico y un par de pacientes la rodeaban.


- ¡Aléjalos de mí! ¡No quiero, Mario, no quiero!


El médico sostenía una jeringa. Comprendí. Agnes estaba allí desde la mañana, estaba enferma aunque aún así lograba sacar fuerzas para defenderse en contra de una aguja.


- ¿Qué es? - pregunté. 


- Dipirona. Aún no se deshidrata. 


- Agnes, - le dije a la niña sin voltearme por completo - ¿Sabes que te vas a sentir mejor con eso, verdad? Lo necesitas.


- Pero me va a doler y ellos insisten.


Agnes era terca. Siempre lo había sido, desde que llegó. Desde la muerte de su padre, nada jamás volvería a salírsele de las manos. Calculaba todo perfectamente, pero era tan inocente como todos los demás niños de su edad. Era tan pequeña... Dije a las demás personas que volvieran a su trabajo, pero indiqué con gestos a Dan, el médico, que se quedara cerca.


- Pero ya te duele, Agnes. ¿Qué más da un poquito más de dolor para que después no te duela más? - le dije, esta vez enfrentándola a cara. Tuve que agacharme sobre mi rodilla para llegar a su altura. La sala estaba en paz de nuevo, los demás en sus camas, las enfermeras atendiendo las dos largas hileras de camas.


- Es que no quiero, Mario. 


Se tocaba el vientre de nuevo, y sus ojos se llenaban de lágrimas al mismo tiempo que arrugaba la frente en señal de dolor. La niña vestía su bata de dormir, blanca con patrón de pequeñas flores rojas, la misma bata que las demás. Su corto cabello café claro estaba apagado y sin peinar. 


- Ya está, entonces. No vamos a hacer nada, Agnes. No va a pasar nada.


Le venía una punzada al estómago, así que la tomé en mis brazos para sostenerla en el aire, levantándole un poco la bata al hacerlo. 
La abracé mientras le decía que todo estaba bien. Recosté su cabeza en mi hombro, le repetía que no iba a pasar nada al oído, como si fuese una canción de cuna. Dejó los brazos pegadas a su pecho, estaba fría. Froté su espalda para que entrara en calor, subí un poco más su bata, bajé un poco los interiores. Subí las manos de nuevo. Toqué su nuca, acaricié su cabello. Bajé mi brazo hasta la mitad de su espalda, la atraje más hacia mí. Llamé a Dan de nuevo. 


- Todo va a estar bien. - Dije por última vez, le sostuve fuerte la espalda con una mano y las piernas con la otra. Dan fue rápido, pasó el desinfectante, la aguja y el líquido en menos de tres segundos. Agnes apenas pudo moverse bajo la opresión de mis brazos, era demasiado pequeña y estaba cansada.
Sólo lanzó un grito contra mi cuello. 
No hubo sangre. Le acomodé la ropa mientras Agnes lloraba contra mi bata blanca. La enredé en una sábana, y me doblé para acomodarla en su cama.
Antes de levantarme para ver sus ojos llenos de traición y dolor, me acerqué a su oído y, al igual que la canción de cuna improvisada, le susurré:


- Lamento haberte mentido.


No sería la última vez. 

miércoles, 13 de julio de 2011

Felicidad.

Recientemente, mi madre encontró una fotografía de mi cuando bebé.


Estoy en los brazos de mi madre, y tengo una gran sonrisa en la cara.


Claramente, estaba feliz. 


Mi madre me la enseñó y lo primero que pensé fue:


"¿Qué habrá sido eso que me hizo tan feliz?"


Me quedé mirando la foto por varios minutos.


Desde entonces, en mi cabeza ha rondado la idea de que si vuelvo a encontrar eso que me hizo tan feliz en aquel momento, entonces encontraré la felicidad verdadera. 


Días y noches me convenzo de que solo encontrar y revivir ese momento valdrá para sonreír toda mi vida: sonreír como un bebé. 


Lo pienso y lo pienso y por más que le doy vueltas no puedo olvidarlo: ahora estoy segura de que necesito salvar esa parte de algún momento de mi pasado, indispensable para que algún día pueda alcanzar la felicidad. 




Y ahora, ¿qué hago? ¿emprendo una búsqueda histórica de hace más de 17 años? 


Así que mejor me guardo mis cavilaciones y les cuento que en resumen, mi cerebro cree que nunca será feliz.


Pero creo que eso yo lo sabía desde hace 5 años.

lunes, 13 de junio de 2011

Incertidumbre

A veces se siente como cuando caminas en la arena. Te quitas los zapatos, las sandalias, porque no puede caminar bien, con naturalidad; como si pertenecieras allí completamente desnudo y natural. Pero hace frío. Corre el viento y hace frío y de repente extrañas no traer pantalones largos. Pero se te sacude al cabello en el aire y te lo llena de pequeños -pequeñitos- granos de arena. El sol se ha escondido, y sabes que está allí porque irradia esa luz blanca que te hace pensar en ese lugar cerrado que te va a dar todo menos libertad y amor, y te sientes atrapado bajo un cielo único e infinito y te desesperas con el peso que te cae en los hombros y miras al suelo con el nudo en la garganta. Buscas conchas únicas en la arena.


Te desvives corriendo por la costa, porque DEBES encontrar esa concha. Y te da sed y te da hambre. Y comes y bebes. Y miras todas las plantas que te rodean, y tratas de no pisar al pobre cangrejo que es feliz feliz. 
Respiras hondo para que se te olvide el llanto, la tristeza, las cosas diferentes, lo que debes hacer, lo que quieres... Respiras hondo y cierras los ojos y levantas la frente al cielo y das vueltas y vueltas con los brazos abiertos porque, no sé, quizá, la arena se vuelva cielo y te caigas al infinito que parece llamarte con todas sus voces mudas. Pero no vuelas y no hay cielo y las voces siguen sin callarse, mudas.


Ecos en tu corazón. En el alma.


Y al final de todo, la costa, ese pedazo de vida bella y de vida que parece eterna... Te despide, y te pide que regreses. "Te amo" te dice, pero te devorará en el momento perfecto. Eres suya, te reclama. Eres suya.

lunes, 3 de enero de 2011

Ya lo olvidé.

Ya no recuerdo si iba a quejarme, si les iba a contar algo, si nada más iba a hacer un update, ya no recuerdo.


Venía a escribirles, y de repente, se me esfumó todo.


De repente, sentí nostalgia.


Y quise cambiar mi vida.


Como de esas veces que estás sentada, bajo el sol, y miras a los demás; y de repente, te das cuenta de que los demás son mucho más felices y sencillos que tú.


Y decides que quieres ser ellos.


Y sonríes, intentando unírteles pero no puedes.


Por designios divinos, estás condenada a permanecer donde estás. Tu asiento te absorbe.


Una voz -desde adentro o desde afuera, no lo sé- te manda decir que tu felicidad no será como la de ellos: tu estás destinada a mirarlos, a envidiarlos; y, si puedes, detenerles un momento e intentar robarles un trozo de su alegría.


¿Saben lo difícil que es eso? Intentas ser feliz, y lo único que logras en robar almas. Nostalgias. Recuerdos. 










Viendo: Guerra y Paz - La serie
Escuchando: Love song - 311
Leyendo: La noche que murió Freud - David Martín

miércoles, 27 de octubre de 2010

Sometimes, life completely sucks.

Miren, la vida no me está tratando muy bien últimamente.


Primero, y como ustedes ya se habrán dado cuenta, tengo un bloqueo de escritor masivo. Yo le llamo Colin. 


Bien, Colin no me deja escribir, quizá sea la época y en cuanto empiece el invierno ¡pum paz! que Colin hace sus maletas y dice adiós con amargura en su boca que nunca sonríe. 


Luego, aparte de estar inexplicablemente cansada; el tiempo de frío se acerca. Cualquiera sabe que el calor me pone de mal humor y que el frío es una de mis cosas favoritas. Oh, si. No hay nada mejor que el invierno... quizá los waffles...


Oh, hablando de Waffles, regreso a mi tema principal. Terminando la idea anterior, mi termostato se rompió y cuando hace calor me da MUCHO calor y viceversa: cuando hace frío me da MUCHO frío.


En fin. Lo único que me quedaba eran esos placeres extraños como joder a Kabán, quejarme en este lugar, repartir albures al por mayor, meter la mano en un saco de granos (ja), leer cosas sencillas, molestar a los demás con la ortografía (mientras la mía es abandonada con sus errores) y decir referencias a lo idiota (oh, si; con N. durante clase con películas de terror).


Entonces, ayer, acompañé a mi hermana con una amiga de ella.


Su amiga tiene dos (bellos) hijos, un perro y un gato.


Oh, boy, ¡un gato!


Los adoro.


Se tiran, quieren que los acaricies, y cuando ya no les haces caso, huyen. Oh, dearies...


Además, adoro sus ojos. Damn, adoro los gatos.


Después de intentar (vanamente) atrapar al gato, el pequeño fue y saltó a los brazos de su dueña. Yo salté en mi lugar gritando "¡Yo lo quiero, yo lo quiero!"


Lo acomodé en mi piernas y lo acaricié y lo acaricié y lo acari-¡ACHÚ!


Mis narinas tenían corrientes de líquido, la respiración se me dificultó, la garganta me empezó a picar...






Oh damn...




¡DIOS DE DIOSES ¿POR QUÉ ME HACES ESTO?!








Creo que soy alérgica a los gatos...












Y el mundo me odia....












¿Por qué vivir? Sino puedo vivir solterona, espantando a los niños y con 4 gatos... 


















Ok, alguien consígame un gato hipoalergénico.








PD. ¡Con C y Z! 
PD2. Demonios... me hace falta visitar una de las mejores cosas de octubre-noviembre.
PD3. El gatito se llamaba Waffles... Ahora todo tiene sentido, ¿verdad?
PD4. No, ya se me acabaron las ideas. Meh. 



domingo, 17 de octubre de 2010

Quiero pensar.

Bueno, más bien, tengo la certeza de que soy normal. 


Ya me harté de que todos me digan que soy rara, que tengo cara de loca, y de que a veces doy miedo.
Tienen razones perfectas para decirlo, pero igual me molesta un poco. Aún más cuando comienzan a atacarme con repetidos comentarios acerca de ello.


Sin embargo, quiero pensar que mis reacciones tienden a ser totalmente normales:


Aquella vez que me puse toda emo, y tuve una crisis existencial que duró un par de meses (y que valió para: a) reabrir mi metro, b) conseguir una libreta-diario-no-diaria y consecuentemente c) abrir este blog), estoy segura de que fue por una razón de ñoña adolescente normal, y no porque me guste hablar sola (aunque ya no hablo sola). Mis razones principales sí son medio raras, pero estoy casi segura de que muy adentro, mis razones son normales.


Cuando tengo pensamientos nada apropiados en los momentos más inesperados (como escuchando al señor cura padre dar un consejo, o en una plática con un niño cuya edad es... desconocida), sé que todos los tenemos. Inténtenlo negar.


Cuando estoy segura de que los niños ven cosas que nadie más ve. Yo sé que ustedes también lo imaginan.


Cuando imagino una genial historia. Bueno, en esa, me doy el beneficio de la duda.


Cuando me dan ganas de matar. Ok, podemos hacer como que yo no escribí eso.


Cuando digo referencias que de vez en cuando me son contraproducentes, que nadie entiende o que me contradicen. 


Cuando tengo flashbacks, y los explico en menos de UN minuto, mirando al infinito.


Cuando explico por qué no se debe hacer cierta cosa, aunque sea algo mínimo, en una serie de hechos que termina con la muerte trágica de un ser querido o de sí mismo. Uhm... también les doy el beneficio de la duda allí.


Cuando situaciones completamente normales (para los demás), me parecen totalmente nuevas y me ponen en difíciles aprietos. Y yo sé que los que me conocen, saben de qué carajos hablo.








A veces pienso que tengo asperger o soy como Sheldon. 
Pero no es mi culpa ser como soy... 
Es culpa de mi padre, por comprarme Mafalda a la edad de 7 años, y por dejarme leer libros de Rius y de García Márquez a los 8. 




Sin embargo, quiero pensar, (y tengo casi una certeza) de que soy completamente normal. O normal, en lo que cabe.

lunes, 5 de julio de 2010

Ya estoy afuera.

No hay nada mejor como una semana sin internet como para darse cuenta de quién es realmente uno.

Primero, y menos importante que muchas cosas, leí varios libros. Les contaría de qué se trató pero me recordó a alguien pero todo al revés. Y al mismo tiempo me sentí totalmente identificada. ¿Saben que extraño se sinte eso? De verdad quise... no sé... cambiar... simplemente para dejar de sentirme tan identificada. Es como leer el triste futuro.

Luego, todo simplemente me dió igual. ¿Saben? No hacer absolutamente nada con tu cabeza es (ya pues, tomando las palabras del pink floyd) adormecerse cómodamente. A veces pienso que es en la forma en que la mayoría de los humanos sobreviven: educan a sus hijos, hacen su trabajo; en un adormecimiento que les hace que todo parezca cómodo.

No es fácil, me di cuenta. Cada noche le asalta uno ese sentimiento del noséqué-que-quéséyo. Mis respetos a todas esas personas, la filosofía les viene al culo.

Así que mi instinto fue huir. Huí en muchas formas. Por un momento me hundí en la música. 
Fue así como encontré una forma de describir ese noséqué. Así como... Estar encerrado (aunque no literalmente) en un lugar del que no puedes huir. Tienes que seguirlo viviendo día tras día por que no sabes como llegar a eso que te hará feliz. Lo único de lo que tienes ganas es tirarte en el piso a rezar por que algo te transporte. Así. Literalmente. Y yo no sabía como carajos alguien había podido transmitir eso. Pero lo hizo.

Basta una sola decisión para llegar. Encontrar tu amor es difícil pero de verdad que lo único que hace falta es una decisión. Y convicción. Y un par de vicios. Y saben, para entretenerse. Así que así nos la pone la vida. Suena sencillo. ¿No se me unen?

No. Ya. Estoy sola. Estamos todos solos. Mundo de miseria nos regala una cosa y nos quita otra. Que hijo de furcia.

Así, pasé el resto de mi semana en otro mundo. Uno de mis favoritos. Adrenalina. Fuego. Y hielo. Fuego de nuevo. Fuego...

La ternura que me embargaba por los días me arrebataba. ¿Qué era lo que pasaba? Ternura... Yo, al margen, sintiendo ternura. ¿Y mis instintos asesinos? Se estaban confundiendo, eso era. Mi corazón se apagó junto con mi mente. Era lo que las personas consideraban normal, creo. Normal, yo ¡ha!

Claro. Supongo que lo que más me sorprendió fue la facilidad de dar la espalda. La facilidad con la que a veces me puedo adaptar al dolor. Resultó que el adormecimiento puede ser útil.


No sé que piensen ustedes pero les deseo un agradable adormecimiento. Por un muy corto periodo de tiempo. Que los despierte una fina lluvia. Y con fina, obviamente, me refiero a que ojalá les caiga un aguacero encima que les moje hasta el cerebro. El agua de lluvia limpia todo.