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sábado, 25 de septiembre de 2010

Del ganadero que todos llevamos dentro.

No lo sé, quizá solo sea yo.

Hoy fui a la Expigua (altamente recomendable, muchachos). No sé si solo es yo, pero me emociona verdaderamente. La verdad es que les tengo un pequeño pavor a los animales más grandes que yo; cuando era una niña, un día un ... ¿toro? ¿vacota? algún animal gigante (que luego matamos y nos comimos, ¡ja! jaque mate, animalejo, jaque mate) se escapó del corral, y podía verlo detrás de la puerta correr. Era de noche y tuvimos que cerrar la puerta, ya que iría a donde estaba la luz. Jamás pude olvidar eso, así que les tengo un poquito de miedo.

Pero aún así, tuve un ratito rico en la expo. Fue en el lugar donde deben ser las expos en mi ciudad (no en donde es la expoagro, allí no más te cobran el riñón y luego adentro siempre está lleno y me estreso porque no puedo comer), un lugar grande y destinado para tener mucha gente. Tiene dos lugares con graaaan espacio (donde siempre vamos a los conciertillos chidos), una lona gigante y una explanada lindita con jardincitos mal cuidados y todo. Están construyendo algo así como un teatro, para futuras funciones, me imagino.

Siempre me han gustado las chivas. Una vez adoptamos una, pues su madre lo había dejado solo a morir. Iba a morir en el crepúsculo, pero logramos revivirlo (mediante amor y respiración boca-hocico). Desgraciadamente, mi madre, como es remamona, exigió que lo sacaran y murió de frío al alba. Había chivitas en la expigua, y eran taaaan tiernos.

También había charreadas, carreras de puerquitos, exposición de vacas, la verdad estaba poca madre para llevarse a los niños. La verdad es que nomás pasé por donde están los puestos, porque en realidad tenía mucha hambre y necesitaba llegar a donde estaban las comidas.

A uno le llegan los recuerdos de cuando estuve de niña de rancho en las vacaciones de verano (en las de invierno se me congelaron los recuerdos). No puedo olvidar una vez que me levanté muy muy temprano porque amaba ver a mi abuela dar de comer a las gallinas. Salió, aventó el grano con violencia, pero las gallinas no vinieron tan rápido como uno hubiese querido. Mi abuela no le prestó mucha atención, pero yo si. Duré un par de horas viendo a las gallinas, apáticas, lentas, sin querer comer mucho. Les di vueltas. Las seguí. Le di vueltas al gallinero. Le di vueltas al otro gallinero. Fui con mi abuela a la cocina y pregunté si a las gallinas les molestaba el frío, pero nada.

Por fin, fui a dar a donde van a beber agua las gallinas. El frío había sido fuerte la noche anterior, el agua estaba congelada. Las gallinas me miraban, se paraban sobre el hielo, lo picaban tristemente, y se movían con lentitud. Eran las 10 de la mañana. Las gallinas tenían sed.

¿Alguien se ha deshidratado severamente? La sangre se vuelve más espesa, por lo tanto, el mundo se mueve más lento (ok, te mueves más lento tú... pero así te parece el mundo).

Rompí el hielo y las gallinas corrieron a beber agua helada. Jamás he visto algo tan... curioso y divertido. Oh, son tan chistosas las gallinas, verdaderamente.


En fin, después sigo con lo de la charreada, porque quería relacionarla con el tema feminista. Con otra historia, pues.


Si alguien tiene oportunidad de ir a la expigua mañana, último día, se lo recomiendo. Aparte de haber varios productos extraños pero ricos (como la carne de conejo), es pasar un buen rato y pues, no está tan caro como la expoagro (a la que todos están acostumbrados a ir), y quizá mañana, último día, haya precio especial o algo. No sé, quizá.


Buen domingo a todos, entonces. Me voy a babear el colchón, porque eso de andar caminando en toda la feria es ligeramente cansado.


PD. "Sí, estaba bien enchiloso, no me lo pude comer, y no era mucho, y ni como reclamarle..." "Eh... yo comí pizza... me ahorré esos problemas."

viernes, 25 de junio de 2010

L'eau

Pour la bouche.

Se, no tiene sentido. Era eso o poner una canción de mi grupo favorito (que ¿para qué les miento?, es malísima... pero la escuché en vivo).

Desde hace tiempo quería poner una entrada divertida, sobre cosas triviales. Pero nomás no me llega ninguna. Y luego paf, que se me ocurre.

Verán, una de las cosas que se me hacen más interesantes, son las fobias. Si, yo tengo muchas fobias: entomofobia, acrofobia, agorafobia, claustrofobia, xenofobia. Lo sé, la agorafobia y la claustrofobia suena medio redundante, pero la agorafobia me da cuando voy a la playa, generalmente. En fin, mi hermana es una de las personas que tiene muchísimas fobias. Le gusta la seguridad, eso es. Le da miedo volar en aviones, su claustrofobia es fuertísima, lloraba cada vez que iba a clases de natación...

Y de eso les quería platicar, la hidrofobia. Ultimamente he escuchado muchas historias de gente que se ahoga (principal razón por la cual el agua no es la preferida de muchos).

La fobia de mi hermana, por ejemplo, tiene como antecendente que una vez cayó en una piscina. "¡Miren como flota!" Fue el grito de un niño imbécil alertador. Cuando la sacaron, tenía los labios morados. Logró vivir, though. Fue eso (y otras cosas) lo que hizo que mis padres tomaran la decisión de que entráramos a clases de natación. Mis hermanas tendrían unos... 10 u 8 años. Yo tenía 3 (o menos). Así, pasé la mitad de mi vida dentro del agua. Si, claro, me ahogué un par de veces (culpa de maestros ineptos)(aaah, si, y de compañeros idiotas que no saben ayudar, y cuyo nombre protegeré por chida-buena-onda). Pero aprendí a nadar. Algunas veces la gente se ahogaba por mi culpa; escuincles pendejos que me seguían cuando yo saltaba a la alberca y ellos no sabían nadar.

Pero, si se fijan, cuando la gente se ahoga, 99% de las veces, es culpa de la pendejez de la gente, observemos unos ejemplos.

Hace mucho tiempo, estaba en un hotel, una convención o algo así. Yo estaba con una amia comprando sabritas en el bar que estaba a unos 10 metros de la alberca. Conversábamos felizmente como un par de nenas que no hacen nada más que comer. Y en eso... "¡SPLASH!    (pausita)    ¡SPLASH SPLASH SPLAS!" (si, carajo, me gustan las onomatopeyas)  se escuchó. Ambas volteamos y alcanzamos a ver un par de personas aventándose con ropa al agua. ¿Qué pedo? pensamos las dos.
Resulta que una señora estaba con su bebé a un lado del agua. El nene quería, naturalmente, meterse al agua. El nene, naturalemente, no sabía nadar. Así que su madre lo tenía que estar cuidando y finalmente se hartó. Así que decidió meterlo al agua. La orilla que le quedaba más cerca, obviamente, por que era una huevona. Y, justo donde estaba la escalerilla porque, reitero, era una huevona. La muy idiota jamás pensó que había una escalerilla en esa parte de la alberca por que era la parte más honda. Un par de metros, para ser exactos. No lo recuerdo bien, pero recuerdo que en el fondo la presión era magnífica. La que hace que dejes de escuchar. Entonces, los bebés, ¡oh sopresa, se mueven! Así que el bebé terminó resbalándose de las manos de su madre. Así que su madre fue en su busca en las profundidades del agua. Y, ¿adivinen quién más no sabía nadar aparte del bebé? Exacto, su madre. Ambos se comenzaron a ahogar y tres hombres (¡machoooos!) entraron a salvarles.

Otro caso, más corto. Un día, cuando mi primo era solo un niño gordo, mi tia lo llevó a algún lugar donde habia albercas. Debo decir que los primos de allá del norte no son muy brillantes (no sé por qué). Así que el niño corrió y brincó al agua. Padres del mundo: hay que enseñar a los hijos a no meterse al agua si no se sabe nadar.  

Y yo, cuando solía ir a clases, la primera vez, la doña me puso en el agua y allizzia se hundió en el agua irremediablemente. Segundos después, el maestro se dió cuenta de que me ahogaba. Oh, clever boy. Vi que pasó lo mismo en otra escuela de natación con otro nene. Tuve terror de hacer "buzitos" o ir más abajo de la superficie por varios años después de eso.

Luego, cuando alguien intenta salvar a alguien en el agua, el muy imbécil hunde al salvador. Jamás salvaré a alguien en el agua, ya lo he intentado. ¡Oh la bella lucha por la vida propia!

Siempre hay, al menos, un pendejo involucrado. Ya sea el ahogado u otro pendejo.

¿De cuáles han sido ustedes?