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sábado, 8 de enero de 2011

Inter

Después del fiasco del día de reyes (que ya no quiero mencionar), mi hermana nos subió al auto.


Estuve un buen rato ahí, entre el enojo, la nostalgia, el remordimiento, el hubiera, la tristeza...


De repente, salí de mis adentros y recordé...


P me había dicho que -al escuchar que quería estudiar letras- eso era lo suyo, la filosofía y letras.


"P, ¿por qué dices que eso era lo tuyo, la filosofía y letras.... bueno, la filosofía." Pregunté. la verdad es que ya me cansé que me digan que voy a estudiar filosofía y letras: NO, carajo, es solo letras. Así solía llamarse la facultad, pero YA NO EXISTE, puta madre. Can-sa-da, les digo. 


"Yo quería estudiar eso, me gustaba mucho, estar con las personas, hablar con ellas, encontrar los problemas que tienen, y todas esas cosas. Me gustaba -me gusta- leer sobre los problemas sociales y así."


Yo sé que siempre nos lo dicen en la escuela, y debería poner más atención, de verdad. Pero cada vez que me pasa me sorprendo: no conozco bien a las personas que me rodean. Y así, nomás, me dejó caer un trocito de él, con las manos pelonas, sin guantes ni nada.


"Ya te había dicho, que P quería estudiar eso." Me dice mi hermana, como si yo fuera una idiota. Y no lo niego.


"Me habías dicho que quería estudiar algo así, pero no eso... ¿Filosofía, entonces? ¿No hubiese sido mejor Sociología o Antropología?" Digo, a mi me gustan, el pedo es que no me gusta la gente. Viva, al menos. Muerta solo me da asco. Viva... otro tipo de asco.


"Lo que pasa es que yo conocí a un amigo que trabajaba en un tipo de secretaría, que no me acuerdo como se llamaba, y su trabajo era ir a esos lugares marginados, con personas que tienen una vida completamente diferente, que no van a la escuela, desde los que de plano están muy pobres, o con indígenas. Y con ellos, él se ponía a enseñarles como vivimos nosotros, más o menos, no para cambiarlos, sino, para acrecentar su conocimiento de cultura, que comprendieran como vivimos nosotros, que se abrieran un poquito, ¿si me entiendes? Que nos entendieran, como vivimos, y así."


"Ah, si, eso está muy padre."


"Y él estudió Filosofía, y por eso quería estudiar filosofía yo. Pero, ya ves...."


"Así son los padres." Me dijo mi hermana. 


Ella sabe bien de lo que habla. Se apoyan mutuamente.






¿Qué hubiese pasado si él tuviese cumplido su sueño?



martes, 4 de enero de 2011

Días de compras.

Es época de reyes, y todos lo sabemos.
La televisión se llena de anuncios de juguetes y los niños se vuelven unos santos, gracias a la amenaza de -nada más te va a traer carbón-.


En casa, la historia de reyes ha sido chistosa.


Mi hermana mayor dice que se traumó porque siempre quería juguetes, y siempre le traían ropa. Y cuando le trajeron un juguete, era uno equivocado (el gran fiasco del juego del tiburón, ¿cómo olvidarlo?). 


Mi hermana menor recuerda cuando se enteró de que los reyes eran mis padres: bajó muy temprano y corrió para con mis flojos padres -no había nada bajo el árbol-. Mis padres le dijeron que todavía no llegaban y que volviera a dormir. Mi hermana no durmió, sino que escuchó ruidos y bajó para sorprender a los reyes. Sí que los sorprendió.


Mi padre siempre insistía en que le(s) pusiéramos rosca y leche: él siempre baja a comer durante sus ataques de insomnio, en la madrugada. Así, ya le estaba servida la comida. Lazy ass.




Hace años que no tenía contacto con reyes, pero ahora mis primos están más cercanos que nunca. Mi prima, la nena, pidió la típica Casa de Ensueño de Barbie. Es una niña, el capitalismo la envuelve fácilmente. Mis tíos fueron a E.U., según ellos que más barato, a buscarla.
No sé por qué no regresaron con ella. Y no sé porque esperaron hasta ahora:


Llevan dos días buscando la mentada casa.


Mi mamá y yo intentamos ayudarle. Fue como El regalo prometido:


"¿Disculpe, tiene la Casa de Ensueño de Barbie?" 


"Hahahaha, eh, no... se acabaron la semana pasada."


Era obvio, digo. Pero eso fue estúpido, dejar el regalo del niño más pequeño hasta el final.
Y no es cualquier regalo, es el juguete que más anuncian por la TV, y de la marca más popular.


Es estúpido.




Le pregunté a mi madre si nunca le pasó eso. Me dijo que compraba los regalos un mes antes. Y los escondía en casa de alguien más. 


"La bicicleta la escondimos en casa de los compadres."


Dice. 


"Que triste que nunca aprendí a andar en esa bicicleta."






Bueh, creo que la maestra de primero de primaria nos reveló el secreto; los siguientes 4 años después, fue por joder.