Por razones desconocidas, me puse a leer sobre métodos pedagógicos para la enseñanza de la lectura. Siempre ha sido un misterio para mi eso de la enseñanza de la lectura y escritura.
Recuerdo que mi primo escribía su nombre -emocionado- y enseguida me preguntaba qué era lo que había escrito. "¿Pues tú dime?" Él me contestaba que no sabía. No sabía qué era lo que había escrito. ¿Le habían enseñado a escribir primero que a leer? ¿Eso tiene sentido?
Yo no recuerdo cómo aprendí a leer. Mis recuerdos decentes empiezan desde el momento en que leí... Creo... Recuerdo cuando en el kinder me dijeron "Así no se escribe tu nombre.... Te hace falta un espacio." Maestras idiotas: así no cabría la oración en mi libreta, dha...
En fin, que leí que los libros debían llevar textos escritos tanto por niños como por adultos.
Entonces recordé que en el libro -segundo de primaria, me parece- de texto había un ejercicio donde venía un cuentito de un niño de ocho años (adorable) y que nosotros tenían que hacer un cuentito también.
Visualicé en mi cabeza la historia de una jirafa y la quise escribir.
Cuando la leí, al terminar, me di cuenta que no tenía ton ni son, que no había un principio, un fin, ni un nudito pequeñito, mucho menos un clímax...., los personajes no estaban bien hechos, no tenía cohesión ni coherencia... Necesitaba más palabras de las que tenía.
Me gustó hacer el cuento y me decepcioné machín cuando me di cuenta de que lo hacía tan mal que me prometí jamás volverlo a hacer. (Decidí que mejor sería deportista... e iría a las olimpiadas y así).
He roto mi promesa, claramente.
Así que me he dado cuenta de que la primaria sola no basta para aprender a escribir... Al menos no para la mayoría de la gente tonta como yo.
Eso es lo que hace falta en las escuelas, enseñar a los niños a tener voz.
Y como pueden ver, al finalizar este texto, no lo hemos logrado.
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viernes, 11 de marzo de 2011
domingo, 14 de noviembre de 2010
Una allizzia maternal.
Como podrán darse cuenta, este año he intentado crear diferentes tipos de textos, diferentes a los que yo siempre hago. Primero, entré al mundo de los guiones para teatro y luego a los guiones cinematográficos. Es difícil, sí. Pero quiero aprender y siempre estoy dispuesto a hacerlo.
Desde hace un par de semanas tomé la importante decisión de incursionar en el mundo de los libros para niños.
La idea me vino desde que leí unos cuentos, y dije: "Allizzia, esto es muy interesante. Estás rodeada por cuentos para niños. Películas, dibujos animados, cuentos cuentos cuentos. ¿Por qué no intentas ir para ese lado?"
Y así es como estoy preparándome para crear cuentos para niños. Hasta que llegó a mi cabeza un inconveniente...
NO ME GUSTAN LOS NIÑOS.
That's right, I hate those little basterds. Sus manitas pegajosas, sus cabellos engomados, sus voces agudas (detesto las voces agudas de los niños), tener que corretearlos, cuando quieren algo son tan testarudos...
Huh, las últimas descripciones entablan con Kabán. Bueno, corretearlo a él es divertido. Y su testarudez logra cosas increíbles, como leer el Quijote. En fin...
Algunas personas comenzarán a notar que me pongo más maternal. Mi paciencia aumentó (imperceptiblemente) y mi voz a veces es cariñosa. Más de la mitad de las razones, son las hormonas, yep, those bitches.
Sin embargo, también es para investigación de campo (¿Notan lo dedicada que soy a mis materias?).
Ahora pongo atención a lo que me dicen los niños (la mitad de las veces, no puedo ser tan paciente), los observo con atención, rento películas para niños, entro a las jugueteras, y, por supuesto, miro libros para niños.
Esto es lo que he averiguado hasta el momento. A los niños les gusta:
- El color rosa (en el caso de las féminas y un par de niños perdidos).
- Los azúcares con colores (como las gomitas y las paletitas).
- La familia (y sus núcleos definidos según la malvada sociedad católica).
- Los bebés rosaditos. También aplica para el resto de las edades.
- Los juegos deportivos.
- Las voces chistosas.
- Los inferiores (les hace sentir bien... pinches niños).
- Los muñecos.
- La violencia menor.
- Los animalitos
- Los carritos (y en su defecto, tractoritos).
- La televisión.
- La comida chatarra con mucha sal.
Es una mala investigación, lo admito. Pero voy, al menos.
Ayer fui a la juguetería, y vi unos juguetes sumamente tiernos. Eran animalitos antropomorfizados. ¿No es eso tierno?
También me di cuenta de que estoy vieja, pues mis adoradas polipockets como yo las conocí, ya no existen. Niños estúpidos que se comían sus monitos, yo creo. Mocosos del demonio...
También me fijé que las genialidades MiAlegría, no son populares. A nadie le interesa la ciencia. Casi.
Divago.
Recordé mi primer cuento: la sirenita. Cuando no sabía leer, miraba los dibujos (que eran bellos, ellos) y me preguntaba de qué sería la historia (ya que no se asemejaba para nada a lo de disney). Cuando aprendí a leer, un par de años después, corrí a leer el libro. Tardé un poco, pero terminé.
Creo que ese día terminó mi infancia. Comprendí que siempre me habían mentido. Siempre. Explica un par de cosas, también.
Después de todo esto, tengo una conclusión: para un cuento de niños, necesito imágenes.
Quizá convenza a alguna futura diseñadora para que me eche la mano.
Si tan solo supiese dibujar...
Bueno, ahora ya saben por qué escribo menos.
Si quieren saber más de mi, ya saben que cada martes publico en Prófugos. Sin falta.
Eso es todo. Si tienen recomendaciones para historias de niños, favor de comentar.
PD. Sí, ya me puse a hacer historias con mi prima. Me divertí mucho.
PD2. En la juguetería hallé un Taylor Lautner en barbie. No traía camisa. Rogué a mi hermana que me lo comprase. No quiso.
PD3. También aiba un Edward. Era feo.
PD4. He decidido tener hijos solo para comprarles esos juguetitos tan lindos. Yo jugaré más con ellos que los niños.
PD5. Huy, haré un cuentito con gatitos. Adoro los gatos.
Desde hace un par de semanas tomé la importante decisión de incursionar en el mundo de los libros para niños.
La idea me vino desde que leí unos cuentos, y dije: "Allizzia, esto es muy interesante. Estás rodeada por cuentos para niños. Películas, dibujos animados, cuentos cuentos cuentos. ¿Por qué no intentas ir para ese lado?"
Y así es como estoy preparándome para crear cuentos para niños. Hasta que llegó a mi cabeza un inconveniente...
NO ME GUSTAN LOS NIÑOS.
That's right, I hate those little basterds. Sus manitas pegajosas, sus cabellos engomados, sus voces agudas (detesto las voces agudas de los niños), tener que corretearlos, cuando quieren algo son tan testarudos...
Huh, las últimas descripciones entablan con Kabán. Bueno, corretearlo a él es divertido. Y su testarudez logra cosas increíbles, como leer el Quijote. En fin...
Algunas personas comenzarán a notar que me pongo más maternal. Mi paciencia aumentó (imperceptiblemente) y mi voz a veces es cariñosa. Más de la mitad de las razones, son las hormonas, yep, those bitches.
Sin embargo, también es para investigación de campo (¿Notan lo dedicada que soy a mis materias?).
Ahora pongo atención a lo que me dicen los niños (la mitad de las veces, no puedo ser tan paciente), los observo con atención, rento películas para niños, entro a las jugueteras, y, por supuesto, miro libros para niños.
Esto es lo que he averiguado hasta el momento. A los niños les gusta:
- El color rosa (en el caso de las féminas y un par de niños perdidos).
- Los azúcares con colores (como las gomitas y las paletitas).
- La familia (y sus núcleos definidos según la malvada sociedad católica).
- Los bebés rosaditos. También aplica para el resto de las edades.
- Los juegos deportivos.
- Las voces chistosas.
- Los inferiores (les hace sentir bien... pinches niños).
- Los muñecos.
- La violencia menor.
- Los animalitos
- Los carritos (y en su defecto, tractoritos).
- La televisión.
- La comida chatarra con mucha sal.
Es una mala investigación, lo admito. Pero voy, al menos.
Ayer fui a la juguetería, y vi unos juguetes sumamente tiernos. Eran animalitos antropomorfizados. ¿No es eso tierno?
También me di cuenta de que estoy vieja, pues mis adoradas polipockets como yo las conocí, ya no existen. Niños estúpidos que se comían sus monitos, yo creo. Mocosos del demonio...
También me fijé que las genialidades MiAlegría, no son populares. A nadie le interesa la ciencia. Casi.
Divago.
Recordé mi primer cuento: la sirenita. Cuando no sabía leer, miraba los dibujos (que eran bellos, ellos) y me preguntaba de qué sería la historia (ya que no se asemejaba para nada a lo de disney). Cuando aprendí a leer, un par de años después, corrí a leer el libro. Tardé un poco, pero terminé.
Creo que ese día terminó mi infancia. Comprendí que siempre me habían mentido. Siempre. Explica un par de cosas, también.
Después de todo esto, tengo una conclusión: para un cuento de niños, necesito imágenes.
Quizá convenza a alguna futura diseñadora para que me eche la mano.
Si tan solo supiese dibujar...
Bueno, ahora ya saben por qué escribo menos.
Si quieren saber más de mi, ya saben que cada martes publico en Prófugos. Sin falta.
Eso es todo. Si tienen recomendaciones para historias de niños, favor de comentar.
PD. Sí, ya me puse a hacer historias con mi prima. Me divertí mucho.
PD2. En la juguetería hallé un Taylor Lautner en barbie. No traía camisa. Rogué a mi hermana que me lo comprase. No quiso.
PD3. También aiba un Edward. Era feo.
PD4. He decidido tener hijos solo para comprarles esos juguetitos tan lindos. Yo jugaré más con ellos que los niños.
PD5. Huy, haré un cuentito con gatitos. Adoro los gatos.
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