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sábado, 3 de septiembre de 2011

September first


Lamento la tardanza y me siento culpable. Por eso vine a traérles esta mega historia para que se contenten.
Desgraciadamente, no es una historia, les narro mi jueves anterior. Todos sabemos lo geniales que son los 1ros de septiembre. ¿NO? Bleh, muggles. 
(También los 2dos de septiembre son geniales, love and thoughts to Kabancito)

Todo comenzó con el despertador. De la del cuarto vecino. Ella despierta, usa el baño, no quiere prender la luz. Regresa a su cuarto, y me da igual escuchar los ruidos. No sabe que me es indiferente lo que haga, no me molesto. Ahora es mi despertador. ¿Y si mejor me voy en una hora? ¿Y si no? ¿Y si decido irme en una hora y termino yéndome muy temprano? Duro más de media hora pensando. Durmiendo. Despertando de nuevo. Al final, decido apagar el despertador y prender la luz. Miro el techo. Me levanto y me visto. Voy al baño, regreso. Me peino. Me peino más. Doy un par de vueltas. Me vuelvo a peinar. Lavo el plato de anoche. ¿Desayuno? No. Arreglo mis cosas. Vuelvo a peinarme. Me cuelgo la mochila, me la descuelgo. Ok, me voy. Aún es temprano. Ya no tengo nada más que hacer. Salgo, ¿Lloverá? ¿Regreso por mis botas rosa ñoño? No, las nubes están altas, seguro pasa como la otra vez. Voy en el camino, compro una dona: “Mire, para pagarle el peso que le debía”, seguro ni recordaba que le debía un peso. Guardo la dona. Camino hasta el camión. Tomo un camino ligeramente diferente: Ya no veo a la de las gelatinas (cuya amiga será gorda).

Llego muy temprano, antes que la maestra. Fleur, le digo yo. Phlegm, se corrige en mi mente, automáticamente. Miro a todos lados, ¿Qué hago? Me asomo a las bancas de letras (afuera de la dirección, no que estén hechas de letras), J está allí. Le saludo, está copiando lo de francés. Perpendicular, está Ela. Me pregunta qué hago tan temprano en la escuela. “Servicio” contesto. Pienso en que no me molesta despertarme tan temprano para ir a servicio, es genial. Me empiezo a comer la dona. “Deja de comer” demanda Ela. Le ofrezco dona, no quiere. Al final, ya no quiero, la vuelvo a guardar. Llega Fleur. Phlegm. Digo hola, aviento la mochila, salvo la pizarra, decido ir a comprar agua. Cuando voy caminando, me doy cuenta de que en la acera de enfrente viene caminando una señora jalando a una niña. La niña vestía medias cortas (leggins pues), un chamarrón. La señora vestía un saco sobre algo que parecía una pijama. Eso solo lo miras en alguien que va a la escuela a llevar a sus hijos, ¿a la escuela, caminando, en pijama? No podía ir lejos. ¡LA PRIMARIA FANTASMA! Decido seguirlas con la vista, cruzo rápido sin que me atropellen, corro casi. Me sitúo en la otra acera, efectivamente, entran a la escuela. Volteo y veo más niños en el piso de arriba que se alcanza a ver sobre la entrada. Todos llevan chamarrotas (ni siquiera hace tanto frío, creo) y se ven totalmente diferentes. Comprendo: la escuela no usa uniforme. OMFG!!! Descubrimiento épico. EPIC I SAY! No puedo ni lograr cerrar la boca. Lo bueno es que hace frío y no hay moscas. Me obligo a girar, ir a la tienda. Pedir el agua –anonadada aún-, pagar. Regresar, con la bocota abierta. Caminar los escalones de piedra, y luego los otros escalones raros hasta el salón, todo con la bocota abierta. Doy un par de vueltas, no puedo creerlo. ¿Individualidad? Tengo que volver a leer Rebelarse Vende. It’s. Just. Not. Right. Escucho maldiciones a lo lejos: “Sí, se cayeron, casi todas tuyas.” le digo a C. De las letras que yo pegué, solo la O no resistió. “Horari” marcaba el pizarrón ahora. Entramos, buscamos cinta, nos rendimos, las pegamos tal cual. Vuelven a pegar, espero que mañana no tenga que regresar a pegarlas. Entramos de nuevo al salón, salimos para no interrumpir la clase. Afuera platicamos nomás. Vemos algo que parece un murciélago. Descubro un reloj de sol: no de mucha ayuda con este cielo cerrado. Al rato, regresamos, platicamos un rato dentro del salón con Phlegm. Nos dice que ya hay Internet, que podemos usar su computadora si queremos. No queremos mucho, aunque extrañaba al Internet. Indagamos si hay algún ratón en el lugar, hay sonidos raros. Phlegm se pone a hablar con un señor, intentamos convencer a Pp y a J de que vayan por gorditas de miga. Muero por gorditas de miga.  También, jodemos las películas que están por allí. Son geniales, queremos esa y esa y esa… Al rato, nos dice que ya es todo. De todos modos, ella iba a irse a las 10. Mi servicio de cuatro horas se convirtió en una hora. Genial. Nos vamos, queremos gorditas de miga. Pero se pierde Pp, el principal. Carajo, queremos gorditas de miga. J nos manda al demonio. Al final, no sé por qué, decidimos ir a la casa de los lamentos. Pareció buena idea. Quedan más de dos horas para la clase. Nos salimos por el otro lado de la escuela para informar a Pp, pero allí solo hay puercos. Dos, uno grande y otro chico y manchado. Bien, M y Ess (las chavas nenas) encuentran a Pp, decimos que vamos al museo, y nos vamos. Nos regresamos hasta la biblioteca y nos vamos derecho. Derecho, y allí está otro museo: cerrado. Chafísima. Seguimos a un señor y sus burritos, bajamos unas escaleras, llegamos a la carretera. A mi no me gustan los autos a alta velocidad ¿Y si tomamos un camión? Pero, bleh, un camión para esa distancia es absurdo. Así que seguimos caminando siguiendo al de los burros, y rápido llegamos. Está cerrado, pero seguro no tardan en abrir, así que esperamos. La señora de la tienda sale y nos pregunta si venimos al museo, para llamarle al señor. Corre y llama y nos dice que no tardan. Efectivamente, llega un chavo (el mismo chavo que vimos el lunes allí fuera del museo, vestido bien acá) y baja y nos pregunta si venimos al museo. Prepara todo y ya está listo. Entramos y empieza a contar la historia. No escucho nada, me distraigo con los detalles, y hay muchos. Después me doy cuenta que no es museo, es de esos para asustar. Lámpara que se mueve sola, checked. Video disque tenebroso, checked. Fotografías geniales, checked. Fuente/pasadizo, checked (nice touch).  Restos de personas, checked. Busto que habla, checked (nicey guys!). Hipermegaprimersusto, checked. Detalle personal que sólo allizzia nota, checked. PINCHEEXTRASUPERMEGAMACHINPERRÓNSUSTO, checked. Ela me pisa en su sustote. Más susto, cosas interesantes. Relacionarse con el guía. Sentir que ahora te dice la verdad. Preguntar. Último susto, checked. Pobre Ela, la obligué a salir.
El guía sale con nosotros, nos pregunta de donde somos, si somos estudiantes, qué estudiamos, lo adoro. Nos lleva casi de la mano al otro museo y nos consigue descuento. I could kiss him. En fin, en el otro museo, al pobre se la hacen de pedo pero al final todo sale bien. Vemos una oruga, la adoramos, nos hipnotiza. El chavo buena onda la pisa sin querer. Sufrimos, pero reímos histéricamente C y yo. Hay un triángulo grandote. Descubro que el chavo no nos comprende, le falta “a core” diría el tipo sin cerebro.
Entramos al museo con un grupo turístico. No está tan chido el museo. Me pego en el dedo con el vidrio de una vitrina: estúpido. Es la antigua casa de un inquisidor. Me doy cuenta de que Inés no tiene la culpa, los españoles son malvados. Hacemos un desmadre con las propinas, pobre Pp. Nos tomamos fotos. Debemos regresar, faltan 20 minutos. Corremos, casi. Llegamos temprano. Hablamos de películas. Entramos a clase, al profe le duele la banza. Da la clase, nadie sabe nada, nos condena a leer. Le decimos lo del coloquio. Salimos de clase, vamos a comer. Comer, oh, comer. La comida me supo a gloria, no pude comer todo. Había gelatina.
Regresamos, esperamos a que llegue Ken. No llega, no llega… Al final y por fin, entramos al salón para la clase con Ken. Nos dice que qué queremos aprender. ¿Italiano, no? Bueno, después de hacernos bolas, nos enseña a presentarnos (un fiasco), quiero los meses y los números y los días de la semana… Me manda al demonio. Bien, el otro J se une a la clase.
Al salir, nos vamos a la reunión que debimos tener hace MUCHO tiempo, gracias por el aviso. Si, es para abrazarnos y querernos. Ela quiere que la abracen. Le urgen abrazos. Los necesita. Pero nunca llega la hora de abrazos. Simplemente nos compartimos bien poquito. Nos dice que quiere cambiar de lugar, a mi me da igual pero me da flojera averiguar donde es. De todos modos, la sig. semana es el coloquio-vacaciones.
Cuando salimos para descansar por unos minutos, está lloviendo. ¡Yay, llueve! Pp informa que arriba, el patio, debe verse genial. “¡Vamos, Pp, yo lo quiero ver!” Y lo empujo y corremos y corren todos y vamos y es verdad, la lluvia es hermosa y cuando sientes las primeras gotas sobre ti es como la belleza tangible y te ríes como idiota y te pones a correr por la lluvia, subes los escalones, tómenme una foto en el pozo como singing in the rain. Salpicones, mojadas, cayó en el charco, todos corremos bajo la lluvia y reímos. Al rato volvemos a entrar a la reunión, sonrío como estúpida. No sé que tanto se dice, yo voy a italiano, a ver cómo le juegan los horarios.
Nos vamos pues, y nos dirigimos al camión charqueando. Soy bien feliz porque llueve y se forman los arroyos del Guanajuato de siempre.
Ed llora, la pobre se acongoja de su control. Sí, terrible, face it like a man! Todos lo tuvimos que hacer, ¿no? Nos subimos al camión, y hablamos de lo mal que lo hemos pasado.  Al bajar, viene Pp, Ann, Ela y yo. Venimos jugando, charqueando, la lluvia es genial. Corremos alhóndiga arriba. Somos bien felices, allizzia salta como conejo y aterriza en los charcos. Se ríen de mí pero es que la lluvia se lo merece. Guerritas de agua y madres que todos terminan bien mojados. Acompañamos a Ela, no la ha dejado el gran elevador. Intentan mojarme, pero no pueden lograrlo. Ann y Pp se despiden frente a mi cuarto, después de ver los animales de las ventanas del veterinario.
Yo entro feliz, saltando. Ralalarala, canta mi cabeza, lalaralarara.
Escribo la mitad de esto, y me baño: el agua está caliente.
Dios, tú si sabes cómo darme esos días que no debo olvidar, ¿verdad?


Si hubiese podido ser mejor, Kabán y yo hubiésemos montado el tren en la plataforma 9 3/4. Really.
O todo lo anterior pero con Kabán allí... Ok, voy a dejar de divagar...

jueves, 27 de mayo de 2010

De supersticiones y mamonadas de esas.

Hola, muy buenas tardes tengan todos ustedes. Hoy vamos a hablar del diablo. Sí, de ese tipo rojo. ¿Por qué? Por que tengo dos exámenes importantes mañana (y de los que por cierto no sé ni madres) y necesito una excusa para reprobar no estudiar.

Verán, yo no soy supersticiosa, pero ya sabes, me gustan los estereotipos y los "clichés" y mamadas de ese tipo y me encanta sacarle la vuelta a la escalera cuando puedo y aventar un poco de sal por mi hombro izquierdo (ese es mi preferido por que lanzar sal por sobre hombro izquierdo es de buena suerte, sin embargo, derramar sal -en general- es de mala suerte).

En fin, la razón por la cual escribo esto es por que estoy escuchando el podcast 13 de Olallo Rubio de la tercera temporada. Si, y justamente en el trozo donde escuchan a "Satanás" (ja, eso también me da mucha risa) que...

¡¡¡¡¡¡¡CHAKATAPLAH!!!!!!!

Que se escucha un madrazote en mi espalda. Pero madrazote. Y mi escasa vista periférica logra captar cosas blancas volando en la cocina.

¿El problema? Ah, pues que no hay naiden más en mi casa.

La porcelana, además, ¿De dónde carajos había salido? Las tazas no las hemos sacado en días (por que, sino se han dado cuenta, hace un calor de los mil demonios y no bebemos cosas calientes) y hasta empolvadas deben estar.

Y no sé si no se hayan dado cuenta pero hace varios ayeres que no hace ni un viento pequeñito capaz de levantar una taza.

¿Un plato, un vaso? ¿Cómo? Mis pocas experiencias físicas me dejan claro que está cabrón volar un plato así como así.

Y mis estúpidos reflejos de supervivencia me hacen que, después del shock, corra a la puerta. Ajá, a la puerta. Al lado contrario. Dos metros después reaccioné en que lo que estaba haciendo era sumamente estúpido. Así que me detuve. Me regresé y me acerqué a la cocina. Lentamente. Digo, si era un animal, yo no quiero estar cerca de él.

Lo que estaba tirado definitivamente era porcelana. Pero de los platos bonitos que guardámos hasta el fondo de la repisa. ¿Qué entonces?

Los restos del trasto llegan a regar como.... bueno, todo el piso de la cocina. Varios metros. 
Era un salero. Un salero que casi nunca usamos (por que no solemos usar mucha sal). Parecía que al puto lo habían aventado con severa fuerza o que había explotado con harta potencia. 





La pregunta más importante de todo esto es...


¿Cómo chingados le echaré ahora la sal a mis tacos?

Ah los misterios de la vida.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Waiting for the sun to go.

Había fantasmas en la ventana.
Salí, por que no podía dormir.
El sol ya estaba bien arriba.
El lugar estaba desierto.
El silencio era casi insoportable.
El cielo me miraba, benevolente.
Le pedíamos vapor y nos regresaba arena.

- Entra ya. No tarda en ventear.

No podía evitarlo. Pensaba en ti.
Miraba una piedra y de vez en cuando,
la piedra -una iguana- me miraba a mi.

- Si se mete un solo grano de arena por la ventana que abriste...

Esperaba que mi cabeza fuera un globo y se fuera con el viento.
Pero era demasiado pesada, demasiado.
Esperaba que fuera una piedra para que nadie entrara.
Que fuera una serpiente para que tu te alejaras.
Para herirte yo a ti.

- Ya. Adentro. ¿Qué te digo?

Estaba pensando en ti.

Así que entré. Te extraño.



Flashback a hace un par de años. Larga historia. Pocas ganas de contarla.

domingo, 7 de marzo de 2010

De pueblos y religiones.

Estuve pensando en mis últimos posts y me he dado cuenta de lo emo que sueno. No estoy negando ser emo (bueno, en realidad... no soy emo |) pero es que estoos días como que a una le da fatiga y de tanta presión se le pone a uno emo el tiempo.

En fin, ya que estuve pensando en algunas de las pequeñas cosas buenas de esta semana, me decidí a ponerles una crónica más divertida y quejumbrosa. Más "muchosa" pues... mas "alicia"...
(jejeje... ooh yeaaaah!)

En fin, me decidí a contarles de este sábado, la confirmación de mis primos los pueblonuevenses. Resulta que el domingo pasado uno de mis primos (los pueblonuevenses) hizo la primera comunión para, precisamente, hacer la confirmación que tuvo lugar el día de ayer.

De la primera comunión también hay datos bien importantes, como:

  • Que llegué tarde. Como siempre.
  • Que los feligreses agitaban en sus manos una paloma de fomi (sucia y malhecha, con la diamantina caida) pegada al final de un palito de madera al compás de la tipa que cantaba que (aparte de que ya había tenido la desgracia de escucharla en una fiesta de los Elías), oh sorpresa, tenía una voz tan fea y aguda que estoy segura que mi prima (la pueblonuevense más reciente) quiso suicidarse atragantándose con su chupón.
  • Que había doñas vestidas de la Ma...estra Lupita, del tipo solteronas con nada que hacer más que jalársela al padrecito.
  • Que había una banca llena de niños a un par de metros de mi lugar, y una de esas niñas (pemítanme describir) traía vestido blanco feo de esos de Popis mamón, arreglito blanco en el cabello de tipo soyunavirgenyloseréhastaelmatrimonio. Siempre contestaba las preguntas del padre (quien la miraba con ojos de hayotraveztú,comoqueyatedeberíasirlargando¿no?yaestufas. Cuando el padre hablaba, ella repetía las palabras hacia sí misma con los ojos cerrados y cara de realización... o que tenia mucho placer un pequeño orgasmillo... no sé...
  • Que el padre tenía voz de alcoholico-fumador empedernido, parecía que tenía el hígado hinchado (o los riñones... o todas sus vísceras... o tenía una gordura extraña), y tono de violador-pederasta.
  • Que cuando el padre dijo "Para gozar hay que sufrir" o algo por el estilo, me imaginé a la niña catolinerd en una imágen de S&M (No me molesten, tengo 16 años y un hipotálamo activo).
  • Que tomé a mi prima (la pueblonuevense más reciente) en brazos para no tener que participar en la eucaristía. Mi hermana intentó quitármela.
  • La abuela de los pueblonuevenses nos miró feo por que, claro, ella es fanaticatólica. No importa, es demasiado "dama" para reprochárnoslo.
  • El tipo del coro cantaba y tocaba bien... pero estaba encerrado en una inglesia... pobre hombre.
  • Cuando salí, comí churros, fruta, nieve, frituras de todo lo que había afuera. Y me encontré a Ilze... Somos taaaaan santas...
En fin, hoy supondríamos, era la continuación. Así que mi madre me levantó a gritos.

- Vas a llegar tarde, y no te vamos a llevar.

No importa que esa frase no tengo coherencia, es de mañana y yo no pienso.

- ¿Aone ams?¿Rqé?

Eso es Adónde vamos, y Por qué en idioma tengosueñoydéjameseguirdurmiendo.

- A la confirmación.

- ¿Esoy?

Verán... ya conoce mi lengua. Casi siempre. Así que me levanté a regañadientes, me bañé, y me puse lo primero que hayé que fuera decente para ir a misa con gente de rancho que se cuelga hasta las piedras para verse elegantes en misa.
Supuse que mis hermanas llegarían hallá por que no había ni señal de Estelita y Nina.
En el auto me desengañaron. No iban a poder venir por que... la confirmación era en un rancho.
No un pueblo... un rancho.

No me cayó la realización hasta varios kilómetros después. ¿Qué carajos iba a hacer un obispo o como se llamen esos tipos con cara de pederastas en un rancho? Seguro eran narcos.

Cuando llegué, me cayó el veinte de estar en un rancho. Una pastora pasó arreando sus cabritas (aaaw, las pequeñitas eran bellísimas... hasta me daban ganas de comérmelas... en barbacoa) bien lindo.
Era un rancho sin duda, pensé yo cuando me bajé y me dió el tufo a miertiercol y animal. Oh, fuck it. Más que una iglesia, lo que estaba recargado de gente era una hermita. Había gente alrededor sentada en sillas que denosédondetrajeron y bancos improvisados. Había gente de típico rancho, y otras que tenían finta de ser "ricos de pueblo". Esos que traen ropa acá de ciudad, o por que son pochos asquerosos o por que son los ricos del pueblo y siempre están yendo y viniendo a la ciudad. Bueno... es una difícil explicación.
En fin, yo maldecí a los estúpidos fanáticos por que no iba a tener donde sentarme, e iba a estar parada en el sol. Entonces ahí estabamos como zonzos parados hasta que salió mi tio y dijo, "dejen les traigo unas sillas". Bendícelo Jebuz, a mi tío el sillatraedor. Resulta que las sillas estaban por allá en el fondo, donde posiblemente iba a haber una fiesta en honor o del obispo o del morrito confirmao. Y nosotros nos robaríamos las sillas. Buajaja...

En fin, ya sentados llegó mi prima la pueblonuevense a molestar con su voz aguda. Y yo con mi paciencia infinita me puse a darle el avión. Entonces me pasaron una bolsa de confetti.

- Para cuando llegue el obispo.

¿Qué chi...? Nel ni madres, a mi me gusta el confetti, y me lo voy a aventar a mi misma para sentirme festiva.
Luego unas viejas se pusieron a discutir sobre como deberían aventar el confetti, que mejor para arriba, por que sino luego le dan en la cara a la gente, y luego se les mete en la boca o en los ojos. Y uuuuy, no fuera el obispo, por que dios nuestros señor de los cielos se puede enojar y mandarnos un rayo... No de hecho, el que manda rayos es Zeus... bueno, te mandaría al infierno cuando mueras.

"Me encantaría que el padrecito tragara confetti" pensé yo. Pero entre tantas fanáticas me podrían matar, así que cambié de plan. Aventaría el confetti a todo mundo. Así nomás. Por que los quiero a todos.

Eran las 12:25 y el padre tenía ya media hora de retraso... Pero no importa, cuando llegara, le ibamos a lamer los huevos... Supongo que eso era lo que el tipo pedante esperaba.

- Cuando llegue el padre, los molesto con un fuerte aplauso y un viva, por favor.

- Uy, ahí si le voy a fallar.

Mi madre me miraba con  ojos fulminantes. Pero es que odio a los fanáticos.

-Formen una vaya para cuando llegue el padre.

- ¿Qué es una vaya?

- Los de acá de este lado y los de allá de este otro.

- ¡¿Qué es una vaya?!

- Por favor, una vaya, para cuando llegue el señor obispo.

- ¿QUÉ ES UNA VAYA?

En resumen, una vaya es formar una fila de gente. Perdón pero formar una vaya con gente no está entre mis diccionarios personales.

En fin, llegó el padre y nadie aplaudió, todo mundo le besó la mano (lo cual me recuerda a mi y a daniel en la secundaria y nuestras caras de ohporelnombredejebus,mátenos cuando nos dijeron que le besáramos la mano al obispo... lo cual no hice), nadie gritó viva, el confetti se impactaba en el cuello del obispo con cara de pederasta, y mi confetti cayó sobre todos los que estaban ahí. Me agrada el confetti.

Y mientras la misa se desarrollaba, yo jugaba con mi prima. Una morrita que estaba a un lado de nosotras, más o menos de la edad de mi prima, estaba de ajerosa y nos soplaba el confetti con el que jugábamos. Oh y fue tan divertido cuando nos callaban, yo ponía cara de niños¿Quévamosahacerles? o yasabecomoson. Al final, entré al lugar a tomarme una foto y casi me mato. El piso era resbaloso. Era un edificio nuevo. Chales, nomás lo construyeron para eso, ¿o qué carajos?
Al salir, la mitad de la gente se había ido. La mayoría de lo que había utilizado como bancas, eran bancas... de escuela. De esas de las de antes, de las que siempre salen en las tiras de Quino. Yo las miraba con mucho interés.

- Son bancas de escuela de las de antes.

Me dijo mi tio.

- Sí, a mi me tocaron unas separadas de fierro que cortaban las piernas de las mujeres por que usamos falda.

Él se cagó de risa. Luego me le acerqué muy sigilosamente y le digo en el oído.

- Deberíamos irnos. No le vaya a dar un ataque al padrecito y nos acusan de su muerte a nosotros por herejes.

Así que en conclusión: odio la iglesia, y la odio más en los pueblos. Le quitan lo divertido.
En los pueblos no me puedo reir de las niñas catolinerds.
Además, en los ranchos hay niñas ya más zorras que yo, si hasta me dió pena ver a una nena más inhibida que yo. En cinco años ya está en el mercado.

Y en la ciudad, puedo contemplar a mis hermanas peleándose con las doñas lamehuevos de la iglesia.

No tiene precio.

lunes, 1 de marzo de 2010

And the dream that you dreamed of once in a lullabie.

[Post que debió publicarse el sábado 27]
Hoy tenía que despertar temprano para cumplir algunas promesas.

Pero no pude. Y les contaré por qué.

Hoy tuve el sueño más bizarro que he tenido en mucho tiempo.

Verán. Todo comienza cuando decido irme a dormir... Ah, el sueño, sí. Bueno, eso comienza, (según recuerdo) en una plaza.
Estoy con algunos amigos (yo supongo, por que les hablaba muy bien y toda confienza y buena onda) que por cierto jamás he conocido.

Voy caminando, y booom! que me dicen, "te voy a comprar algo ahí, por que es tu cumpleaños". Lo más posible es que anoche fue 30 de febrero.
Entonces entro pues requetebienfeliz, por que es una tienda de CD's.
Y me pongo a ver todos los discos, y todo chido buena onda. Y decido que quiero un disco que cuesta $30 pesos... o uno de $90. No sé por que los discos eran tan baratos, pero hey, es mi sueño.
Así que el tipo que era más culero y burlesco y que venía molestandome desde el principio, me dice que escoja el más caro, por que finalmente no lo voy a comprar yo. Yo pongo cara de eresunpendejo, y sigo viendo los CD's.
De un momento a otro, el tipo que me prometió comprarme un CD se largó, pero ahora tengo una de esas tarjetitas de regalo. Y luego me doy cuenta (por iluminación divina) que con esa tarjeta, el regalo ya está elegido. Ya me han elegido un CD. Eso me emociona mucho por que... por que soy malísima tomando decisiones, y más con esas tarjetas.
Así que (de nuevo, por iluminación divina) llego a donde debería estar mi regalo. Era un disco buena onda, que era de ska, y que tenía una tipa en la portada. Se supone que recordaba el nombre, pero mi memoria es corta y defectuosa. En fin...
Al final me quedaba viendo yo los otros discos que quería comprar con cara de yoqueríaesosdiscosperoalmenosahoranotendréquelegir. Entonces llega el tipo molesto y me dice que me lo lleve. Él toma un disco, y se lo lleva feliz y contento de la vida... sin pagar. Así que coloqué el disco que quería, lo pongo en mi bolsa de la chamarra, y me dirijo a pagar. Por alguna extraña razón, no lo pago, y me largo hacia la puerta. Y al final, me doy cuenta de que aún traigo el disco en la bolsa... desgraciadamente, la quecuidalaspuertasycuyonombreacabodeolvidar sigue mi vista, y yo tengo el relejo de echarme a correr.
Así que realicé un hurto, así nomás, de improviso, en mi sueño.

Y luego volteo,  ahora son dos policías que me persiguen. A mi siguiente vuelta, son tres. A la siguiente, cinco o seis. En un momento, son un chingo.
Y entonces, me intento perder en la calle, entre la gente, y llego a un edificio de esos viejitos extraños y me meto en chinguiza. Y empiezo a subir las escaleras, veo salones llenos de morritos, y curiosamente, yo conozco ese lugar. Es un colegio al que yo alguna vez asistí, en mi sueño, por que tenía una estructura digna de Escher. Y llego al último piso, donde hay camas (no pregunten por qué hay camas, supongo que siempre he querido ver camas en las escuelas) y me escondo bajo el colchón de una de las camas. Bajo las camas, hay algo así digno de un caño. Era asqueroso humedo, frio, resbaloso y sucio. Pero me quedé ahí por que detrás está la chota. Y entran, las maestras, que más que extraño, son monjitas, gritan, se indignan y se santiguan. No ven nada. Ordenan hacer buscar en el edificio. No encuentran nada. Mi escondite es la verga.
Luego... las monjitas me encuentran. Y entonces si viene lo bizarro, por que unas son mis amigochas. Y me esconden de la policía. Y me dan comida, pero me mantienen escondida (supongo que ese hueco era su infierno particular).

Hasta que un día me harto, y salgo. Así, nomás. Mi búsqueda para este tiempo ya era nacional, y todo un acontecimiento. Soy tan mala, I know.

Para esto yo ya soy irreconocible. No tengo color, mi pelo ha perdido su consistencia, mis ojos tienen otro tiempo, y mis labios se secaron. Así que al principio nadie me reconoce... hasta que llega un pendejo, que sí. Con la pregunta de "¿Dónde estabas?". Y pues me arrestan y me llevan.

Y cuando llego, entro por una puerta, que maravillosamente llega a la tienda de discos, y termino comprando mi disco.

¿No es eso lindo?

¿No?

Bueno... ¿y si les cuento otro sueño? Hoy (primero de marzo) soñé sobre zombies...

Debo comenzar a revisar lo que ceno.

Atte. Allizzia

PD. Feliz 28.

viernes, 5 de febrero de 2010

Sweet dreams, sweet cheeks, we leave alone.

One blink for yes, two blinks for no.

Esa canción me gusta. Pero no tiene nada que ver con lo que quería escribir hoy.

Creo que es tiempo de que tengamos nuevamente una discusión-monólogo. (¿Otra vez?) Sí. Una vez más.

Verán. Un comentario de la entrada pasada hablaba de un sueño raro. Y yo sé que todos hemos tenido sueños raros. Muchos dicen que no, pero no mientan, han soñado pero no lo recuerdan.

Por ejemplo, ¿Cuál es el recuerdo más temprano de un sueño? O seáse, el sueño más joven que recuerden.

El mio se trata de que voy corriendo por el parque y me subo a una jirafa de cemento. Eso es todo. Debía tener unos 4 años.

También existen los sueños recurrentes. ¿Los han tenido? Yo de esos recuerdo un par.

Claro que ambos son pesadillas. Interesante, ¿no?

Recuerden que yo suelo ser extraña y en vez de tener la típica pesadilla de que un mosntruo te persigue para comerte o yoquesé; los mios eran realistas y me perseguían secuestradores en el super para quitarme mis órganos. Ok, no tan realista. Pero ahi lo tienen.

Eso sí, uno de los más interesantes ha sido el de los vampiros. Es uno de mis sueños favoritos/odiados. Es una pesadilla, pero tiene tanto detalle que me encanta. Lo he soñado unas tres veces o cuatro.

Veamos, primero se trata de que estoy caminando por la parte histórica de una ciudad, está nublado. Y llego a algo así como un castillo-edificio-colonial-gótico ustedes imaginarán. Y pienso que se ve chido, y entro. Adentro se abre un patio, que tiene varias puertas. Pero está vacío. Chingueasumadre, pienso. Sigo caminando. Y tengo esa extraña impresión de que me están viendo, de que me siguen con los ojos. Miro a todos lados. Está vacío aunque tenga esa impresión aún, o de que hay sombras moviendose. Y entro a un cuarto por una de las puertas. Y hay muchas personas, altas, delgadas, como si las hubieran estirado con una máquina de chicle. Blancas, me miran. Me miran demasiado extraño... Oh fuck.... Y salgo corriendo de ese lugar, y afuera está lloviendo de esa lluvia que no duele pero bien que empapa. Y volteo mientras huyo y hay figuras negras expandiendo sus alas detrás de mi, pero volando al lado contrario.
El segundo sueño recurrente es ligeramente diferente. No se supone que es un museo, es una academia. Y voy con mi madre, y una amiga de mi madre, y su hijo que era amigo mio. Y cuando entramos al cuarto los estudiantes (a veces en pupitres, a veces bailando ballet) nos miran recelosos... Y luego huimos a avisar a nuestras madres que debemos salir pero ellas no quieren asi que él y yo huimos, con la lluvia, y corremos por la calle empedrada a un puente de desnivel.

Otros sueños raros inspiran; como hace mucho, que trata de mi, encontrando un trozo de papel con el que resuelvo un misterio extraño, un informe científico, yo en la escuela, uniformes chistosones, y gigantes de piedra. Ese fue un sueño extraño, pero fue la iniciación a mis días de escritora. Eso fue hace 8 años.

He tenido los colmos de los sueños extraños. Pero esos sí que se quedan en mi memoria. Solo voy a decir que implica autos de madera y cerrojos extraños.
El de hoy, sin embargo, es... completamente extraño.

Debe ser por que me obsesioné con Gone with the wind (Qué pelicula...), o por que simplemente tengo el noséqué de imaginar historias. Humbert! jaja.
Su nombre era Humbert. Una persona (cuyo nombre real no revelaré) que llamaremos Papiêr, es arrestada por el asesinate de Humbert en tiempos de guerra. Oh, y la pobre Nuncasupesunombre, que ansiaba con conocerlo, después de verlo en la Estación del Tren, al llegar por primera vez al pueblo, mientras el se iba a la guerra, y se enamoró a primera vista... Si, tengo demasiada imaginación, fuck you.

En fin. Yo me voy con una pregunta final a ustedes. ¿Creen que los sueños signifiquen algo? No pregunto si creen que dicen algo del futuro, o del pasado. No. Eso ya me lo aclaró Doyle. Me refiero al significado, deseos ocultos. ¿Lo creen?

Bises a tous.
Allizzia.

PD. Quiero más pudín de pan. Tengo hambre.
PD2. Damn, que rica malteada.
PD3. Extrañaré no ver el sol.

jueves, 14 de enero de 2010

De como Allizzia logró escapar de su cautiverio con las tiendas departamentales, pero terminó volviendo al cabo de un par de horas.

No me recuerden que jamás terminé ese libro pero exploto los títulos. Aceptémoslo, Charles Dickens es un genio. Era, disculpen, olvidé que se petatió.
En fin, sin más preámbulo, les presento, las aventuras de Una Tienda Departamental:

Aventura primera, que trata de como casi me mata una pequeña niña:
Mi hermana decide ir a Liverpool   una tienda departamental a buscar una caminadora elíptica. Una caminadora elíptica es como esas que parecen una escaladora con un aparatejo para trabajar los brazos también. Es como correr. Pero sin moverte de tu lugar. Bien, mi hermana está obsesionada con conseguir una caminadora para bajar de peso, por que, oh sorpresa, también está obsesionada con su peso. Desde que entró a secundaria. Yo tendría unos... 5 años aproximadamente. Bien, de vuelta al presente, empezó a rondar por una caminadora decente. Le pregunté que si le gustaba esa. Ella me contestó que si podríamos entrar al no-sé-que del consumidor. Supuse que no me estaba escuchando así que me trepé en la cantidad de caminadoras para buscar el precio de dicha caminadora. No estaba. Así que le di varias vueltas. Mientras, una niña con uniforme de primaria se trepó a la primera caminadora de la fila y emprendió el duro-y-dale. Se emocionó, supongo. Saltó a la segunda. Siguió con el duro-y-dale. Y mientras, le gritaba a su hermana más grande a que no podía darle más rápido que ella. Yo seguía dando vueltas a la caminadora. La hermana llegó justo cuando la niña saltaba a la tercera caminadora. Yo estaba estable en la caminadora, buscando el estúpido precio que jamás apareció. La tercera caminadora estaba muy dura, supongo, por que la niña no saltó en saltar a la cuarta, yo estaba en la quinta. La hermana se acomodaba en la segunda. Y justo cuando le vi las negras intenciones de comenzar con el duro-y-dale, salté con el tiempo perfecto para que la estúpida de la niña le diera y la palanca del mecanismo quedara libre para avanzar... JUSTO DONDE ESTABA MI RODILLA. Me dieron ganas de golpearla. Yo no era tan estúpida cuando era pequeña, torpe sí, pero estúpida no. La idiota me hubiera puesto uno de esos golpes de los buenos. La miré deseando poder matar con mis ojos. La miré deseando que mi maldita mirada le cociera un hoyo por el ojo y quedara lobotomizada. La niña, no satisfecha, pero estúpida, saltó a la siguiente caminadora, la misma que estaba frente a mi, y que mi hermana checaba para comprar. Cuando le chequé de nuevo las mismas intenciones de hace rato y me moví juuusto a tiempo para librar el palo ese que tiene para trabajar el brazo. Hubiese dado justo en mi carita redonda y cachetona. ¡PERRA DESGRACIADA! Miré a mi hermana con cara de "¿La amarramos a un mástil y la quemamos cual bruja inglesa del siglo XIV (bueno, no sé, no tengo datos de esas cosas)?". Ella me contestó: Y es por eso que nosotros los médicos tenemos trabajo. Tenía razón, pudo haberme enviado al hospital. La caminadora presente debió haber sido sumamente suave por que a esa le dió como si un perro rabioso la estuviese persiguiendo y su vida dependiese de escapar de él. La caminadora comenzó a deslizarse ligeramente de su lugar al borde de la tarima. Mi hermana me empujó murmurando entre dientes: Se va a caer, quítate. Nos quitamos del camino. Seguimos viéndola de reojo. Desée que se cayera de la tarima sobre el aparato y se lastimara. Desée que un dependiente le llamara la atención fuertemente y que su madre le diera un manazo o un golpe en la nuca. O que mínimo un perro le miara cuando llegase a su casa.

Aventura segunda, que trata de como mi madre me da dolor de cabeza.
Bien, mientras entrábamos a Liverpool  la tienda departamental yo y mi madre, me dice:

"Te acuerdas que te dije que iba a buscar algo."
"Sí..."

Deben saber que no soy una mujer estereotipo y detesto las compras, mayormente, las de los demás. Yo a lo que voy, voy. Y primero doy un vistazo a la tienda para ver si cubre mis necesidades: poca gente, bien!, putiropa, mal!, grancantidaddezapatos, bien!, modelos culeros disque de moda, mal!... En fin, mi mamá en realidad me había dicho que quería ver algo pero pensé que mi hermana estaría ahí para apoyarme.

"¿Qué te dije que iba a buscar?"
"No sé.?

Lo sé, preguntas estúpidas...

"¡Te dije que iba a comprar!"
"¿Y? ¿Esperas que lo recuerde?, Por favor, no tengo ni la menor idea, no me encargues cosas..."

Pero claro que a este punto ya estaba viendo otras cosas por lo que hablé sola. De nuevo. Así que me comenzó a doler la cabeza, por que era obvio que no buscaba lo que estaba viendo. Si íbamos a estar así, jamás saldríamos de ahí.

"¡Eso no es! Ándale, ¿Qué querías?"
"Pos no me acuerdo."

Claro. ¬¬

"Pues ponte a buscar lo que estás buscando y no te detengas si no jamás vamos a terminar."

Para mi desgracia, comenzó a bajar las escaleras, lo que significaba que vería ropa y olvidaría el resto y tendría que arrastrarme tras ella murmurando "Está lindo" o "Seguro, te queda". Así que me enchilé y justo cuando le iba a gritar algo por que comenzaba a dolerme mucho la cabeza, pronunció las siguientes palabras:

"¡Alfombras! Buscábamos alfombras."
"Ilumínala, Jebuz bendito, ilumínala!"

Así que después de volver al pise de arriba y ver por tresminutos la alfombra y decidir que estaban muy caras nos fuimos de allí.

En el transcurso mi hermana hizo una llamada y 4 minutos después mi mamá preguntó:

"¿Qué tanto te está diciendo pues?"
"¿Qué?"
"¿Qué tanto te dice Nina?"


Entonces me di cuenta que seguía con el telefono pegado a la oreja cuando mi hermana, era claro, había colgado hace tiempo.

"Ah, nada."
"¿Cómo que nada? ¿Qué te dice?"
"Nada. Me quedé con el telefono en la oreja."
"¿Por qué?"
"No sé, estaba calientito... Se me olvidó quitármelo."
"Te estás volviendo loca."

Aventura tercera y última, que en realidad no es el final por que sucedió al principio, y que es corta pero nomás me dieron ganas de mencionarla:

Pasamos por el departamento de computación de la tienda departamental para checar el precio del PlayStation3, por que tengo ganas de un PS3, nomás, por que me dieron ganas. Pero no hallábamos nada así que seguimos caminando por todo el departamento.

"¿No es interesante como huele tan bien este departamento? A colonia/perfume de hombre."

Mencioné.

Luego me di cuenta de que los PS3 estaban en el departamento de juguetitos. Y ahí huele a sudor de puberto.

Atte.
Allizzia.