Miren, la vida no me está tratando muy bien últimamente.
Primero, y como ustedes ya se habrán dado cuenta, tengo un bloqueo de escritor masivo. Yo le llamo Colin.
Bien, Colin no me deja escribir, quizá sea la época y en cuanto empiece el invierno ¡pum paz! que Colin hace sus maletas y dice adiós con amargura en su boca que nunca sonríe.
Luego, aparte de estar inexplicablemente cansada; el tiempo de frío se acerca. Cualquiera sabe que el calor me pone de mal humor y que el frío es una de mis cosas favoritas. Oh, si. No hay nada mejor que el invierno... quizá los waffles...
Oh, hablando de Waffles, regreso a mi tema principal. Terminando la idea anterior, mi termostato se rompió y cuando hace calor me da MUCHO calor y viceversa: cuando hace frío me da MUCHO frío.
En fin. Lo único que me quedaba eran esos placeres extraños como joder a Kabán, quejarme en este lugar, repartir albures al por mayor, meter la mano en un saco de granos (ja), leer cosas sencillas, molestar a los demás con la ortografía (mientras la mía es abandonada con sus errores) y decir referencias a lo idiota (oh, si; con N. durante clase con películas de terror).
Entonces, ayer, acompañé a mi hermana con una amiga de ella.
Su amiga tiene dos (bellos) hijos, un perro y un gato.
Oh, boy, ¡un gato!
Los adoro.
Se tiran, quieren que los acaricies, y cuando ya no les haces caso, huyen. Oh, dearies...
Además, adoro sus ojos. Damn, adoro los gatos.
Después de intentar (vanamente) atrapar al gato, el pequeño fue y saltó a los brazos de su dueña. Yo salté en mi lugar gritando "¡Yo lo quiero, yo lo quiero!"
Lo acomodé en mi piernas y lo acaricié y lo acaricié y lo acari-¡ACHÚ!
Mis narinas tenían corrientes de líquido, la respiración se me dificultó, la garganta me empezó a picar...
Oh damn...
¡DIOS DE DIOSES ¿POR QUÉ ME HACES ESTO?!
Creo que soy alérgica a los gatos...
Y el mundo me odia....
¿Por qué vivir? Sino puedo vivir solterona, espantando a los niños y con 4 gatos...
Ok, alguien consígame un gato hipoalergénico.
PD. ¡Con C y Z!
PD2. Demonios... me hace falta visitar una de las mejores cosas de octubre-noviembre.
PD3. El gatito se llamaba Waffles... Ahora todo tiene sentido, ¿verdad?
PD4. No, ya se me acabaron las ideas. Meh.