Era hora otra vez. Estar en el cuarto celestial, de rodillas como comandaban. Deja me acomodo el faldón pero no, además de las miradotas que me hecha la madre me han dicho que no le llame así, que tiene su nombre.
Y otra vez, le puedo alcanzar a ver el cuello. El pelo. Todo limpio. Todo bello. "Amén", sigo de rodilla. Si pudiera verle más, yo sé que es él. Y cada vez que digo las mismas palabras sin sentido, yo solo pienso en el amor. En que la prima y la última vez que le vi, me enamoré. Es usted hermoso. Sostengo la biblia y la apretujo como si fuera su mano, como si lo pudiese tener a un lado. Y el calor se me sube como si estuviese usted, efectivamente, a mi lado.
Mi padre lo ha notado. Quizá. Me han enviado aquí, que no es tan malo. Pero ya no puedo estar con usted. ¿Me recuerda, verdad? Soy la que lo amó en el primer instante en que hundí mi mirada en esos ojos. Bellos ojos bellos.
Un golpe tan discreto como doloroso me baja la mirada, perdón, lo olvidé, Dios. Y es que está enfrente, bello como tú, bello como el mundo. Yo le amo, Dios, le amo. "Amén" y cuando levanto la mirada sigue allí. Como si las docenas de ángeles sin dedos, y los varios querubines sin ojos estuvieran nada más rodeando su gloria. Con su brillante cabello. Y su largo cuello.
Y yo acá, cubierta de telas, con mi penitencia a cuestas, con mi dolor y mi amor, mirándote apenas a través de paredes ligeras, casi inexistentes pero que no se van, negras. Como la nada. Que nos separarán por siempre. Que serán hogar de mis ojos que te alaban, por los siglos de los siglos...
lunes, 20 de agosto de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
Little mermaid
Mi mano sobre mi pecho, una rosa bajo mi palma. Despedidas. Pétalos blancos. Larga vida al rey. Y era tiempo de irme.
Y te vi al llegar. No más belleza marina, no más nívea piel. Los ojos negros, antes azules y hoy podridos, me miraban a manera de plea. Me dejaste morir, dijiste. Tus manos delgadas, con la gris piel muerta pegada a los frágiles huesos me tocaron la cara. Te fuiste, mi amor. No quisiste salvarme, me dejaste morir. Y reconocí las caricias, hace tanto tiempo ya. No lo recordaría el reino, no lo sabían mis hijos. La última vez que te vi, antes de mi noche de boda, estabas tan triste. Y esa misma tristeza la tenías impresa en tus casi desaparecidas facciones, una tristeza ahora añeja. Estoy seguro de que moriste esa noche, ¿no es así? ¿Dónde quedó tu hermoso cuerpo, tus caderas de mar ya no eran más la fina belleza y tus piernas ¿dónde están tus piernas? Han desaparecido. Pudiste haberme salvado esa noche, te amé y aún te amo. Quiero hablar y de mi boca salen burbujas. De la tuya, nada. Estamos en el agua, ¿verdad? Mi antiguo hogar. ¿Esto es lo que debía suceder? No sé por qué estoy aquí. No es lo que siempre nos habían dicho. Me lo debes. Lo siento. Lamento haberte dejado sola. Lamento haberme casado con otra mujer. Lamento haberte dejado morir. No quiero volverme como tú, ¿es eso lo que me espera? Si no soy, si no me convertí en espuma fue para ti, por esperarte. No puedo perder algo más. Sin voz, sin cola o piernas ¿por qué me amarás? No puedo dejarte ir. Te quedarás conmigo. Compartirás mi dolor. Te amo. Y tú también me amarás por siempre.
Dedicated with love to all those loves who were THE ONE and got away.
miércoles, 4 de julio de 2012
Ingenio
Recientemente mi papá comenzó con uno de los procesos más viejos del mundo. Bueno, no tan viejo.
Tomó un montón de frijolitos, los puso en la tierra, ...no creo que los haya regado... mucho... digo, hay una sequía en el estado (por si no lo sabían). Pronto se convirtieron en ejotitos que crecieron, y estuve allí para cortar algunos (por cierto, es increíble lo que pican esas plantas). Después se hicieron frijoles (verdes, se consumen mucho en el otro lado del mundo) y al final esperamos a que se secaran.
El proceso para tener esos frijoles implica cortar las plantas (de tajo) y llevarlas a un lugar para que se sequen, preferiblemente con techo. Este proceso también implico la muerte de un gatito (I still mourn it: Hidromuria) debido a la extensa cantidad de insectos del mal (aunque pudo haber comido frijol crudo, esperemos que no; eso es más doloroso). Las ramas se levantan y para sacudir los frijoles secos (estos se caen solitos) y así hasta que no quede ni un frijol. Finalmente se tira la rama, se barre el frijol, se rejunta y se vende.
Este frijol - al menos un poco de él, claro - terminó en mi casa, guardado en unas canastitas y esperando para ser limpiado, hervido y comido. Mi madre cocinará esos frijoles esta noche así que los estaba limpiando. Hasta que se hartó. Mi madre detesta limpiar frijoles.
Le dije que yo los limpiaría, y el punto es que los frijoles de bolsita que ya venden en el super vienen completamente limpiecitos y mientras yo limpiaba los otros me dije:
"Mija, no creo que contraten mil personas para limpiar piedrita por piedrita a los frijoles, no... Deben tener un sistema, una máquina. ¿Cómo le harán?" Y entonces fue cuando se me ocurrió. Tal como albañiles, los agitan sobre una malla lo suficientemente grande para que se vayan las basuritas y lo suficientemente pequeña para que queden dentro los frijoles.
Desgraciadamente, eso se miraba muy lejos de mis posibilidades. Miré la canastita, una canastita que compramos en una antigua misión en las regiones tarahumaras. Se usaban para poner semillas dentro.
HOLD THE FUCK ON, estas canastillas tenían huecos. EN LA PARTE DE ABAJO. Así que comencé a agitarla y MAGICAMENTE el frijol se empezó a limpiar. Hasta las hojitas caían (y esas hojitas son igual de roño-pegajosas cuando secas que cuando vivas y verdes) y los terrones de tierra.
Hay que admitir que estos rarámuris son extremadamente inteligentes. Canastas para semillas bien útiles. Me vi la cara de tonta pero apuesto a que mi madre hubiese terminado de limpiar las semillas ocho horas después.
Mis respetos para la comunidad tarahumara y espero que algún día pueda estudiar su bello lenguaje.
PD. Ya huele a frijoles cocidos.
PD2. El SIL nos hace quedar mal, ojalá hubiera ganado Quadri para crear un instituto y le ganemos al tal Simon que nos ganó nuestros preciados tarahumaras, tan adorables que son, tan parecidos a mí... No, de verdad, ¿por qué parecemos hermanos? WTF
domingo, 1 de julio de 2012
Mucho psicoanálisis y poco sueño
Yo estoy en la cama, llorando. No es que sea significativo, siempre estoy en la cama y siempre quiero llorar. La figura que soy yo se retuerce en la cama, jala las cobijas y destiende la cama. Estoy llorando en furia. Es un llanto de furia porque me odio, porque me odio por hacerme esto, porque no soy feliz como los demás. Es normal, me odio.
No sé en qué momento las cosas se sosegan, pero es cuando empiezo a sentir el ardor.
El ardor que se empieza por mis rodillas, y sube, como pelaje, arrastrándose sobre mi, hundiéndome en su brillante sombra. Tu pelaje -llamas- se arrastran como caricias sobre mi piel, ya sobre mis caderas, ya sobre mi ombligo y es cuando volteo en terror y te veo la cara. Monstruo. Demonio. El mismísimo diablo. Así es tu cara, cubierta de las mismas llamas que se abalanzan sobre mi cara y sobre mis labios y quema.
Queman los labios, quema toda la piel. Soy un hierro ardiente, porque me siento completa cuando ya me has abrasado toda, toda. Estás encima de mi, y lucho, no te me acerques. Lárgate.
Y tú luchas, tienes un arma y no estarás satisfecho hasta haberme traspasado con ella, un hierro ardiente -como yo- en tu mano. Quieres ponérmela en el pecho. Quieres partirme en dos con ella. Y por más que lucho, logras acercarte más y más. Tanto que respiro tu pelo. Y me trago tu fuego, que me quema la lengua, la boca por dentro, la garganta y los pulmones. Respiro negro. O ya no respiro. ¿Es acaso que ya no respiro? No importa, porque lo has logrado. Dentro, tu arma sella un hueco al mismo tiempo que lo abre. No hay sangre cuando sacas el corazón, un corazón negro, un trozo de terrón de loco seco. Mi corazón. ¿He muerto? No he dejado de pensar en el ardor. En la brasa. Tanto calor, tanto fuego. ¿Sigo viva, entonces? ¿Dónde estás, cómo lo has hecho? ¿Acaso sigues atacándome, ya muerta, con tus dagas vivas al fuego?
No, no te detengas. Esta cama está muy cómoda. Me doy cuenta porque he saltado de ella, la figura que soy yo se ha despertado de la misma pesadilla. Me vuelvo a arropar en el calor, espero que vuelvas, cualquier cosa es mejor que este infierno.
viernes, 29 de junio de 2012
Cine latino
Tengo muchas ganas de escribirles una de estas entradas y hoy se me presentó la oportunidad porque después de lavar los trastes me senté a ver la televisión. Como es normal, no había nada que ver así que le cambié a las películas. Mi hit es ponerle en el canal de Cine Latino. A veces hay películas muy buenas (un día vi una de una tipa en un psiquiátrico que se embaraza y nunca supe su nombre, si saben cuál es les encargo el nombre) pero a veces tengo la grandísima suerte de encontrarme con alguna película de Paco del Toro. No, okay, no sé si sean todas de él pero estas películas mexicanas son la cosa más graciosa del mundo.
La vez pasada me tocó ver una de una familia donde el hombre abusaba psicológica y físicamente de su esposa. Ahora me tocó una donde el tío de la familia abusaba sexualmente de la sobrina, una niña de 7 años. Los personajes principales de ambas películas son mujeres que parecen ser fuertes pero... tienen debilidad *música conmovedora*.
Lo gracioso de estas películas es que, como toda historia, llega a un climax en donde el problema es mayor, terrible... Pero entonces, cual Rosa de Guadalupe, la gracia de nuestro señor Jesucristo pastor nos alumbra con su serenidad y sensibilidad *cae un rayo de luz que brilla como una lluvia de diamantina* y aunque es difícil Jesus nos pone un camino donde nos acompaña para nuestra sanación, redención y perdón.
Exacto.
Digo que deben ser del mismo director, mínimo del mismo escritor, porque son EXACTAMENTE IGUALES. En todas se dice que la solución es PERDONAR. Aunque realmente me parece que el perdón es algo honorable y debe ser una regla (más que perdón tolerancia y ese tipo de cosas), ¿really, cristianos? ¿perdonar al esposo que te golpea, te hace sentir peor que un percebe y que le grita a tu hijo? ¿perdonar al hombre que te violó, te arruinó tu infancia, destrozó tu seguridad y jodió tu vida? OH, OKAY CRISTIANOS. ¡HOY MISMO LO HAGO!
So, las películas están hechas bien y hasta los diálogos son decentes. Pero te pasas diciendo FUCKYOU durante todo el rato. Yo lo dije varias veces con el "perdona a tu violador", que, si entendí la metáfora correctamente, ¡CONTINUABA VIOLANDO NIÑAS! (También había otro violador de niños pero estaba viejo y llevaba varios niños violados a los que compraba con dinero y chantajeaba pero una vez se fue con una niña muy grande quien se convenció de decirle a su mamá y pues se le fue todo en cagada)
Anyway, yo terminé muy frustrada con estas películas. Lo que debió pasar -tanto en los casos de la realidad como- en el filme fue que la tipa frustrada fuese debidamente medicada (la depresión es química, no se hagan güeyes) y denunciase al hijoeperra de su tío que iba a seguir usando a niños de gorritos porque oh,si era psicólogo infantil y pedagogo o algo así. Y lo que debió pasar es que esta vieja pendeja botara al marido a la chingada, si iba a tener problemas de actitud y para manejar la ira PUESQUÉCARAJOS, yo no espero a que "accidentalmente" me lance por las escaleras y me mate (mentira, probablemente sí) ni para que me despelleje a mi hijo que tanto me pinches costó formar de mi carnita, parir, alimentar y educar.
Chavos, que los cristianos no los apendejen. Pero sí miren estas películas porque son graciosísimas, las actuaciones son graciosísimas, pero nada iguala la comicidad del diálogo de la amiga cristiana cómplice (nombre, ni el Jesusito de mi vida).
En el final de este post, como en las películas, deberían salir los datos estadísticos acerca del problema (violencia familiar, tupincheesposoesunpendejete, abuso sexual a menores), pero no. PORQUE YO SOY 132 Y NO SOY TELEVISA. Bueno, no, es porque se me pega la gana.
Vean cine bueno. Y así.
PD. Pero soy tan marica que aún así chillé.
La vez pasada me tocó ver una de una familia donde el hombre abusaba psicológica y físicamente de su esposa. Ahora me tocó una donde el tío de la familia abusaba sexualmente de la sobrina, una niña de 7 años. Los personajes principales de ambas películas son mujeres que parecen ser fuertes pero... tienen debilidad *música conmovedora*.
Lo gracioso de estas películas es que, como toda historia, llega a un climax en donde el problema es mayor, terrible... Pero entonces, cual Rosa de Guadalupe, la gracia de nuestro señor Jesucristo pastor nos alumbra con su serenidad y sensibilidad *cae un rayo de luz que brilla como una lluvia de diamantina* y aunque es difícil Jesus nos pone un camino donde nos acompaña para nuestra sanación, redención y perdón.
Exacto.
Digo que deben ser del mismo director, mínimo del mismo escritor, porque son EXACTAMENTE IGUALES. En todas se dice que la solución es PERDONAR. Aunque realmente me parece que el perdón es algo honorable y debe ser una regla (más que perdón tolerancia y ese tipo de cosas), ¿really, cristianos? ¿perdonar al esposo que te golpea, te hace sentir peor que un percebe y que le grita a tu hijo? ¿perdonar al hombre que te violó, te arruinó tu infancia, destrozó tu seguridad y jodió tu vida? OH, OKAY CRISTIANOS. ¡HOY MISMO LO HAGO!
So, las películas están hechas bien y hasta los diálogos son decentes. Pero te pasas diciendo FUCKYOU durante todo el rato. Yo lo dije varias veces con el "perdona a tu violador", que, si entendí la metáfora correctamente, ¡CONTINUABA VIOLANDO NIÑAS! (También había otro violador de niños pero estaba viejo y llevaba varios niños violados a los que compraba con dinero y chantajeaba pero una vez se fue con una niña muy grande quien se convenció de decirle a su mamá y pues se le fue todo en cagada)
Anyway, yo terminé muy frustrada con estas películas. Lo que debió pasar -tanto en los casos de la realidad como- en el filme fue que la tipa frustrada fuese debidamente medicada (la depresión es química, no se hagan güeyes) y denunciase al hijoeperra de su tío que iba a seguir usando a niños de gorritos porque oh,si era psicólogo infantil y pedagogo o algo así. Y lo que debió pasar es que esta vieja pendeja botara al marido a la chingada, si iba a tener problemas de actitud y para manejar la ira PUESQUÉCARAJOS, yo no espero a que "accidentalmente" me lance por las escaleras y me mate (mentira, probablemente sí) ni para que me despelleje a mi hijo que tanto me pinches costó formar de mi carnita, parir, alimentar y educar.
Chavos, que los cristianos no los apendejen. Pero sí miren estas películas porque son graciosísimas, las actuaciones son graciosísimas, pero nada iguala la comicidad del diálogo de la amiga cristiana cómplice (nombre, ni el Jesusito de mi vida).
En el final de este post, como en las películas, deberían salir los datos estadísticos acerca del problema (violencia familiar, tupincheesposoesunpendejete, abuso sexual a menores), pero no. PORQUE YO SOY 132 Y NO SOY TELEVISA. Bueno, no, es porque se me pega la gana.
Vean cine bueno. Y así.
PD. Pero soy tan marica que aún así chillé.
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jueves, 28 de junio de 2012
Conexión, certidumbre o ilusión
Mueve los dedos de los pies que no se sienten nada bien. Se aprietan en el vacío contra las paredes de las botas viejas y rotas. Volteo al cielo, imagino que veo allí la Tierra, un satélite pequeño, lejano. Un punto azul. Sonrío porque también te imagino allí. No les pude contar nada a los niños. ¿Te imaginas qué dirían, mamá en otro planeta? Quien sabe. Mejor que se quede así. Sin embargo yo no me he dejado de sentir solo. A veces ya no te extraño mucho. A veces no me acuerdo de ti. Pero cuando puedo extrañarte, se me muere ocho veces el corazón y se me flotan las lágrimas alrededor de la cara y desaparecen en el viento inexistente. Que aburrido es todo ahora. No sé si es diferente o es porque ya no estás conmigo. ¿Recuerdas cuando íbamos al parque de diversiones? Nos subíamos al simulador juntos y las aventuras que tuvimos allí ¡juntos! Cualquiera se enamoraba. Nos tomábamos unas píldoras y las imágenes nos duraban horas. Comíamos esas raras cosas "fritas", y nos íbamos en la noche a hacer a la oscuridad. Al otro día no nos acordábamos ni qué habíamos hecho, pero eventualmente nacía otro bebé. Nos llamaban rebeldes. Espero que te estés diviertiendo. Espero que disfrutes la vida. Espero que sigas viva. Te sigo amando. Por todas esas noches y las píldoras.
Te prometo que algún día volveré a hablar sobre ti. Por ahora, alzo mis ojos al cielo y te juro, TE JURO que vives por un momento. Los niños llaman. Ya me voy.
Te prometo que algún día volveré a hablar sobre ti. Por ahora, alzo mis ojos al cielo y te juro, TE JURO que vives por un momento. Los niños llaman. Ya me voy.
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28,
Dolor disfrazado de placer,
Yarmulke
lunes, 4 de junio de 2012
Bien que te vayas.
Me recargo en el marco de la puerta mientras te veo empacar. Tú no me volteas a ver, estás ocupado largándote de nuestro pequeño hogar, no admiras -como siempre- el vestido que más te gusta que use. Me acomodo la parte de abajo del vestido, y me llevo la mano sobre la suave tela rosada hasta el cuello. Arrojas con violencia tus cosas en la maleta, y luego las vuelves a acomodar arrepentido. No estás enojado con ellas, estás enojado conmigo. Te vas porque no te dije lo que consideras la verdad. Creíste que te mentí. Creíste que había hecho cosas terribles a tus espaldas, besarme con otros hombres, decirles a todos ellos la gran mentira del amor.
Y ahora te vas, por eso. Los gritos despertaron a los vecinos hasta que decidiste que no seguirías viviendo conmigo una noche más. Ya no. Que hiciera lo que quisiera con total libertad.
Y me acomodo contra el marco de la puerta viéndote recordar con todas las cosas que tomas. Ahora me odias. Por la sencilla razón de que no te puedo decir quien soy en realidad. Ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir si verdaderamente te amor porque ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir la verdad porque no existe, no existo yo, porque mis secretos son tan oscuros que tengo que inventarme cada noche para evitar caer en el hoyo negro que supone el vacío de mis sueños. No sé nada, no soy nadie. Y me dejas sola por ello. Te vas porque crees que te he mentido. Y la verdad es que me entregué a ti por no saber qué soy.
Me escuchas y volteas y tu expresión crece en emociones de odio. Odias también que solo te mire, que no llore, que te obligue a regresar, que te diga la verdad. Pero no puedo porque no soy yo, es la vida. Es esto que me ha tocado vivir, una fina capa de sensibilidad indiferente que me arropa como lentes oscuros y me esparce el calor que ¿sabes qué? arde mucho ahora. Es como el odio que no sientes, la tristeza que no sientes, la desilusión que no sientes. Sufrir como no sufres. Está bien que te vayas. No sabes lo que es mirar por los lentes del ciego.

Terminas de hacer tus maletas y me rozas con brusquedad al salir. Te despides con tus espalda y tu silencio. Cierras la puerta. Te pierdes, como todos los demás, para siempre.
Y ahora te vas, por eso. Los gritos despertaron a los vecinos hasta que decidiste que no seguirías viviendo conmigo una noche más. Ya no. Que hiciera lo que quisiera con total libertad.
Y me acomodo contra el marco de la puerta viéndote recordar con todas las cosas que tomas. Ahora me odias. Por la sencilla razón de que no te puedo decir quien soy en realidad. Ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir si verdaderamente te amor porque ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir la verdad porque no existe, no existo yo, porque mis secretos son tan oscuros que tengo que inventarme cada noche para evitar caer en el hoyo negro que supone el vacío de mis sueños. No sé nada, no soy nadie. Y me dejas sola por ello. Te vas porque crees que te he mentido. Y la verdad es que me entregué a ti por no saber qué soy.
Me escuchas y volteas y tu expresión crece en emociones de odio. Odias también que solo te mire, que no llore, que te obligue a regresar, que te diga la verdad. Pero no puedo porque no soy yo, es la vida. Es esto que me ha tocado vivir, una fina capa de sensibilidad indiferente que me arropa como lentes oscuros y me esparce el calor que ¿sabes qué? arde mucho ahora. Es como el odio que no sientes, la tristeza que no sientes, la desilusión que no sientes. Sufrir como no sufres. Está bien que te vayas. No sabes lo que es mirar por los lentes del ciego.
Terminas de hacer tus maletas y me rozas con brusquedad al salir. Te despides con tus espalda y tu silencio. Cierras la puerta. Te pierdes, como todos los demás, para siempre.
domingo, 20 de mayo de 2012
He volado...
Han sido días, semanas ya, que soñé que me ahogaba. Afuera estaba oscuro, pero el agua -lo último que yo miraba- era brillante, azul y hermoso.
No sé cómo explicar la paz que se siente cuando uno está debajo de la capa de aire. No hay ruido, puro pensamiento y música de paz. Las cosas son fáciles. Allí, flotando, en movimiento y vaivén, abrazos a presión, un arrullo final.
Han sido años que no voy al agua, que no entro al mar. Pero cada vez que veo una imagen, el sueño vuelve a mi mente.
Es tan lindo estar debajo.
Que incluso, como en mi sueño, no me importa morir. Porque es paz. Es olvido. Es un sueño infinito. Como lágrimas, perdidas entre la infinita vastedad del oceáno.
Pero no quiero dormir y volver a soñar. Porque voy a decidir, por favor, que no me vuelvan a despertar.
No sé cómo explicar la paz que se siente cuando uno está debajo de la capa de aire. No hay ruido, puro pensamiento y música de paz. Las cosas son fáciles. Allí, flotando, en movimiento y vaivén, abrazos a presión, un arrullo final.
Han sido años que no voy al agua, que no entro al mar. Pero cada vez que veo una imagen, el sueño vuelve a mi mente.
Es tan lindo estar debajo.
Que incluso, como en mi sueño, no me importa morir. Porque es paz. Es olvido. Es un sueño infinito. Como lágrimas, perdidas entre la infinita vastedad del oceáno.
Pero no quiero dormir y volver a soñar. Porque voy a decidir, por favor, que no me vuelvan a despertar.
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