Morí callada, bajo el laberinto de unas yemas que nunca desvelaron ningún minotauro. Nunca supe del monstruo, pero lo intuí bajo la piel farsante. No dije ninguna palabra mientras mi carne era marcada, cual tierra fincada cuyas profundidas debían carecer por siempre de semilla o feracidad. No supe odiarme para recordar, no encontré ningún sentido en prolongar la búsqueda de mí. Me dejé enredarme entre el fardo que rasguñaba mi alma con sus pinchos sofocantes. Creí disfrutar el calor. Debajo, donde me encontraba, sentía que era un buen lugar para existir y me permitiste creerlo.
Qué eres. De dónde veniste. Por qué existes. Cuál es tu función.
Nadie, nunca, inútil, perdón - en silencio. Soy barro sin figura huyendo de un horno maldito, mortal; pero callada. Eres lo que quieres y me invitas al retorcido juego de ser quien yo quiera. Pero es mentira, y lo exclusivo es la impresencia, esa que se comunica a ojos cerrados y lágrimas no relatadas.
Pero no finjas que nunca me declaré sensible. Porque mi mirada penetró metros humanos, y se alojó entre tu nuca bajo tu cabello, y jamás dejarás de ver mi terror y mi cariño en el fondo de tus arrepentimientos.
martes, 3 de noviembre de 2015
lunes, 24 de agosto de 2015
Un fin de semana antes
El otro día le conté a mi mamá de que iba escuchando en el camión una señora molesta porque le urgía dinero (supongo que le sacaba el dinero a su proveedor de dinero, sea padre/madre o marido/mujer o amante, yoquésé) porque los niños ya entraban a la escuela el lunes.
El viernes. Eso pasó el viernes.
Y yo estaba bien impresionada porque ¿quién putas va a comprar zapatos y uniformes y útiles el último jodido fin de semana?
Y mi mamá contestó: "TODOS" (con el agregado de la mirada de "obvio, todos" de mi hermana).
And it all made fucking sense, hasta las escuelas te entregan la lista de útiles como una o dos semanas antes de iniciar clases. Y la gente se medio mata en las tiendas para conseguir lo que necesita. Es México, ¿cómo pude haber pensado que la gente casualmente compraba sus cosas con tiempo?
Porque mi mamá lo hacía. Mi mamá no es raza.
Mi mamá es superior.
El viernes. Eso pasó el viernes.
Y yo estaba bien impresionada porque ¿quién putas va a comprar zapatos y uniformes y útiles el último jodido fin de semana?
Y mi mamá contestó: "TODOS" (con el agregado de la mirada de "obvio, todos" de mi hermana).
And it all made fucking sense, hasta las escuelas te entregan la lista de útiles como una o dos semanas antes de iniciar clases. Y la gente se medio mata en las tiendas para conseguir lo que necesita. Es México, ¿cómo pude haber pensado que la gente casualmente compraba sus cosas con tiempo?
Porque mi mamá lo hacía. Mi mamá no es raza.
Mi mamá es superior.
domingo, 16 de agosto de 2015
Terrible questions
She looks up from her tired face, her darkened eyes, her dry lips. She's not in the best state. She has been suffering. She looks up with love, old love, hurt love.
"Do you miss me?"
she asks
The questions burn my thoughts and my heart. I don't know if you miss me. I don't know if I miss you. I think I miss yoy making me feel like the only girl in the world. I believe I miss you when you kiss my head and put your arms around my self because it makes me feel like there's no trouble in the world. I feel that I miss your skin on my skins, your lips on my lips, your self in my self. I'm sure I miss your warmth next to me, all nights.
Do you miss me?
Do you even think of me? Do you think of all the things you said to me when we're togeteher? I think not. There's not enough in the world I can do to make you miss me. What will you do when we part, do you even know? will you remember what we did? Will you find another one that makes you think of no one else, no one like me? Will you miss me? You won't. You won't miss my skin, or my lips, how I felt under your hands. You will not miss my eyes and my laughter. You will not miss me at all, like you don't miss me right now.
I won't love you. Because there is no power in the world that would make us unite. Maybe some day you said you missed me, but I never believed it and neither did you.
"Do you miss me?"
she asks
The questions burn my thoughts and my heart. I don't know if you miss me. I don't know if I miss you. I think I miss yoy making me feel like the only girl in the world. I believe I miss you when you kiss my head and put your arms around my self because it makes me feel like there's no trouble in the world. I feel that I miss your skin on my skins, your lips on my lips, your self in my self. I'm sure I miss your warmth next to me, all nights.
Do you miss me?
Do you even think of me? Do you think of all the things you said to me when we're togeteher? I think not. There's not enough in the world I can do to make you miss me. What will you do when we part, do you even know? will you remember what we did? Will you find another one that makes you think of no one else, no one like me? Will you miss me? You won't. You won't miss my skin, or my lips, how I felt under your hands. You will not miss my eyes and my laughter. You will not miss me at all, like you don't miss me right now.
I won't love you. Because there is no power in the world that would make us unite. Maybe some day you said you missed me, but I never believed it and neither did you.
jueves, 9 de julio de 2015
L'amour
Hoy ha sido un día de mucho amor para mí. Nadie me dio amor, en realidad; hoy me recordaron muchas cosas -accidentalmente- sobre el amor.
Por eso decidí a pronunciarme frente al "amor", esa chingadera quequiensa'equées.
Por un lado, siempre he creído en que todos tenemos una otra mitad a la que pertenecemos, que somos complemento de ese otro.
Por otro lado, siempre he sido muy racional. No creo que sea nuestro trabajo pasarnos la vida buscando nuestra otra mitad, el destino no nos hizo para buscar el amor cada maldito minuto de nuestras vidas. El punto es que vivamos, no que busquemos hasta encontrar algo.
Y yo, en mi propia realidad, llevo años buscando.
No mi otra mitad ni nada, lo que pasa es que un día me di cuenta de que algo me hacía falta, de que me invadía la nostalgia de algo y no sabía de qué; inconscientemente he estado toda mi vida buscando ese no sé qué. Sé que no debería, las razones me dicen que no hay nada qué encontrar, pero muy muy en el fondo sé que de éso se trata mi vida.
Todavía me falta descubrir si me refiero al amor.
OKAY, ESPEREN, ME DESVÍO. Vale.
Que me pongo a pensar sobre el amor porque tuve que preguntar qué significa "agape". Se refiere a un amor incondicional, eterno, casi casi obligatorio. Yo creo que es como el amor que se tiene a uno mismo.
De allí que me avisan de que uno de esos filósofos griegos épicos (perdón por no saber) dice que existen tres tipos de amor "eros, philia, agape". No sé nada de eso, por eso no les cuento. Pero entonces me dan ganas de hablar de cómo defino yo mis tres amores:
- El querer
- El amar
- El enamorarse
El primero es bien sencillo. Es como el agape, incondicional y pa' todos. ¿Están leyendo esto? COOL, ya los quiero. ¿Me sonrieron en la calle? Los quiero. ¿Me acompañaste a comer el otro día? Te pinches quiero un chingo. ¿Entablamos una conversación medioincómoda? Ah, yastuvo, te quiero. Fácil. A veces hasta los quiero cuando ustedes son difíciles de querer.
El segundo, el amar, es más complicado. Requiere de tiempo, cariño, implica superar dificultades y, a veces, hasta dolor. También tiene un gran componente de confianza. Por eso es una decisión, yo elijo a quién puedo amar, a quién le dedico mi tiempo, mi confianza, un trozo de mi vida. Y generalmente es recíproco. Yo creo que éste es más o menos lo que es el eros.
El último es más bien complicado y yo no sabía qué putas era hasta hace poco. Siempre creí que se trata de sentimientos inexplicables y agradables hacia la persona que uno ama pero no, se puede estar enamorado sin amar. Enamorarse es sentir más o menos lo mismo que el amor, pero de repente, sin ser un sentimiento voluntario, y por lo tanto se siente más fuerte, porque no ha sido paulatino como el amar. Enamorarse es un montón de sentimientos inexplicables e involuntarios que llegan de chingadazo, y no son tan agradables como creí. Puede no requerir de tiempo o confianza. Eso sí, tiende a durar corto tiempo y eso es bastante cómodo. Supondré yo que por defecto éste es el más parecido al philia.
¿A ustedes cómo les funciona eso de lo que cantaba José José?
Por eso decidí a pronunciarme frente al "amor", esa chingadera quequiensa'equées.
Por un lado, siempre he creído en que todos tenemos una otra mitad a la que pertenecemos, que somos complemento de ese otro.
Por otro lado, siempre he sido muy racional. No creo que sea nuestro trabajo pasarnos la vida buscando nuestra otra mitad, el destino no nos hizo para buscar el amor cada maldito minuto de nuestras vidas. El punto es que vivamos, no que busquemos hasta encontrar algo.
Y yo, en mi propia realidad, llevo años buscando.
No mi otra mitad ni nada, lo que pasa es que un día me di cuenta de que algo me hacía falta, de que me invadía la nostalgia de algo y no sabía de qué; inconscientemente he estado toda mi vida buscando ese no sé qué. Sé que no debería, las razones me dicen que no hay nada qué encontrar, pero muy muy en el fondo sé que de éso se trata mi vida.
Todavía me falta descubrir si me refiero al amor.
OKAY, ESPEREN, ME DESVÍO. Vale.
Que me pongo a pensar sobre el amor porque tuve que preguntar qué significa "agape". Se refiere a un amor incondicional, eterno, casi casi obligatorio. Yo creo que es como el amor que se tiene a uno mismo.
De allí que me avisan de que uno de esos filósofos griegos épicos (perdón por no saber) dice que existen tres tipos de amor "eros, philia, agape". No sé nada de eso, por eso no les cuento. Pero entonces me dan ganas de hablar de cómo defino yo mis tres amores:
- El querer
- El amar
- El enamorarse
El primero es bien sencillo. Es como el agape, incondicional y pa' todos. ¿Están leyendo esto? COOL, ya los quiero. ¿Me sonrieron en la calle? Los quiero. ¿Me acompañaste a comer el otro día? Te pinches quiero un chingo. ¿Entablamos una conversación medioincómoda? Ah, yastuvo, te quiero. Fácil. A veces hasta los quiero cuando ustedes son difíciles de querer.
El segundo, el amar, es más complicado. Requiere de tiempo, cariño, implica superar dificultades y, a veces, hasta dolor. También tiene un gran componente de confianza. Por eso es una decisión, yo elijo a quién puedo amar, a quién le dedico mi tiempo, mi confianza, un trozo de mi vida. Y generalmente es recíproco. Yo creo que éste es más o menos lo que es el eros.
El último es más bien complicado y yo no sabía qué putas era hasta hace poco. Siempre creí que se trata de sentimientos inexplicables y agradables hacia la persona que uno ama pero no, se puede estar enamorado sin amar. Enamorarse es sentir más o menos lo mismo que el amor, pero de repente, sin ser un sentimiento voluntario, y por lo tanto se siente más fuerte, porque no ha sido paulatino como el amar. Enamorarse es un montón de sentimientos inexplicables e involuntarios que llegan de chingadazo, y no son tan agradables como creí. Puede no requerir de tiempo o confianza. Eso sí, tiende a durar corto tiempo y eso es bastante cómodo. Supondré yo que por defecto éste es el más parecido al philia.
¿A ustedes cómo les funciona eso de lo que cantaba José José?
domingo, 5 de julio de 2015
Patrimonio cultural.
Hace unas horas descubrí un duende. Se esconde detrás del sillón mientras yo escribo en el teclado, fija sobre la pantalla. Se asoma de repente, agarra la luz de alrededor para rebotarla sobre él, brilla como hadilla y luego vuelve a su escondite.
No sé si estará jugando conmigo, si me pide algo. No sé si darle dulces, no tengo más que un trozo de alegría. ¿Comerán los duendes alegrías? No tengo, además, deseos qué pedirle. Los duendes no tratan con cosas del amor, ¿no es cierto? Ahora, los duendes ayudan a terminar el trabajo, pero no creo que el duende pueda (o quiera) ayudarme a comenzar correcciones. Así no funciona. A los duendes les gusta buscar cosas brillantes, y la pintura, y las cosas que se pueden trenzar.
No sé qué busque el duende. Me apena mucho no poderle servir. Los duendes son criaturas nobles, pero si se aburren yo no sé qué podrá hacer con nosotros. ¿Qué tal que empieza a escondernos las cosas? El teléfono, algún zapato, el colador de la cocina para la flor de jamaica hervida. Yo quisiera poder ponerle algo qué hacer. A lo mejor puede ir afuera a recojer los pétalos de las flores secas, o a dormir bajo el tallito del retoño de mango. Ojalá los duendes pudieran correr a los chanates del árbol de afuera, porque corren a los demás pajaritos y además no dejan dormir.
Yo creo que los duendes no deben estar tanto en la naturaleza. En cuanto llegue el gato, el duende está en peligro de que se vuelva juguete para cazar. Yo temo mucho por la salud del duende. Ya les dije que son muy nobles, y uno debe cuidarlos bien.
Uno siempre debe cuidar los reflejos que le cuidan desde una esquina de la casa. No se nos debe olvidar que las criaturas sobrenaturales son patrimonio y los estamos matando fingiendo que no existen. Cuando ya no tengamos duendes, ni hadas, ni ánimas, ni nada, no vamos a poder detener nuestros trabajos de corrección para poder darles vida a las criaturas en cuentos como éste o cualquier otro; nos vamos a quedar sin cuentos ni fantasía, y nos vamos a morir de puro aburrimiento.
No sé si estará jugando conmigo, si me pide algo. No sé si darle dulces, no tengo más que un trozo de alegría. ¿Comerán los duendes alegrías? No tengo, además, deseos qué pedirle. Los duendes no tratan con cosas del amor, ¿no es cierto? Ahora, los duendes ayudan a terminar el trabajo, pero no creo que el duende pueda (o quiera) ayudarme a comenzar correcciones. Así no funciona. A los duendes les gusta buscar cosas brillantes, y la pintura, y las cosas que se pueden trenzar.
No sé qué busque el duende. Me apena mucho no poderle servir. Los duendes son criaturas nobles, pero si se aburren yo no sé qué podrá hacer con nosotros. ¿Qué tal que empieza a escondernos las cosas? El teléfono, algún zapato, el colador de la cocina para la flor de jamaica hervida. Yo quisiera poder ponerle algo qué hacer. A lo mejor puede ir afuera a recojer los pétalos de las flores secas, o a dormir bajo el tallito del retoño de mango. Ojalá los duendes pudieran correr a los chanates del árbol de afuera, porque corren a los demás pajaritos y además no dejan dormir.
Yo creo que los duendes no deben estar tanto en la naturaleza. En cuanto llegue el gato, el duende está en peligro de que se vuelva juguete para cazar. Yo temo mucho por la salud del duende. Ya les dije que son muy nobles, y uno debe cuidarlos bien.
Uno siempre debe cuidar los reflejos que le cuidan desde una esquina de la casa. No se nos debe olvidar que las criaturas sobrenaturales son patrimonio y los estamos matando fingiendo que no existen. Cuando ya no tengamos duendes, ni hadas, ni ánimas, ni nada, no vamos a poder detener nuestros trabajos de corrección para poder darles vida a las criaturas en cuentos como éste o cualquier otro; nos vamos a quedar sin cuentos ni fantasía, y nos vamos a morir de puro aburrimiento.
martes, 30 de junio de 2015
Cuéntame
No pude estar contigo, pero sé que tu cama no estuvo vacía mientras me fui. Me besaste como si me quisieras, y sentí amor entre tus brazos. No hubo muchas palabras, y lo lamento. En silencio sentí las huellas de sus dedos sobre la piel de tu espalda, y te cuestioné levemente. No dijiste nada.
Quiero que me cuentes sobre ella. Quiero saber quién es y cómo la conociste. Quiero saber cómo te hizo reir. Quiero saber si preguntó sobre tus marcas, y si te dijo adiós al día siguiente. Quiero saber cómo te dio placer. La imagino como la mujer más rubia de la ciudad, con una cintura tan delgada como la mía y la piel bronceada. Imagino que tocó tus hombros con dedos largos y uñas hermosas. Imagino cómo le hiciste el amor.
Quiero saber todo sobre ti, hasta sobre tus amantes.
Quiero que me cuentes sobre ella. Quiero saber quién es y cómo la conociste. Quiero saber cómo te hizo reir. Quiero saber si preguntó sobre tus marcas, y si te dijo adiós al día siguiente. Quiero saber cómo te dio placer. La imagino como la mujer más rubia de la ciudad, con una cintura tan delgada como la mía y la piel bronceada. Imagino que tocó tus hombros con dedos largos y uñas hermosas. Imagino cómo le hiciste el amor.
Quiero saber todo sobre ti, hasta sobre tus amantes.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Nidos de colibrí
Es época de finales, lo que significa que me voy a poner a perder el tiempo contándoles la historia de los nidos de colibrí, es respuesta al post de Guffo presumiéndonos que tiene un nido de colibrí.
Pues yo, es decir, la casa de mis padres, no tuvo uno sino DOS nidos de colibrí. Uno después del otro, no al mismo tiempo, claro.
Es muy raro pero nuestras casas (es decir, no tenenemos muchas casas, más bien nos hemos mudado mucho) siempre ha tenido una gran cantidad de colibríes. Sobre todo la penúltima (frente a mi actual casa), donde se metían en las flores-campana y desaparecía ahí dentro. Allí me di cuenta de lo diminutos que son esos animales.
El primero de ellos anidó frente a la ventana del piso de abajo, en una rama casi escondida y frente a nuestra carota. Le pedimos al mundo que ni se acercara. A veces la veíamos durante ratos por la ventana, mientras se posaba, altiva, sobre sus diminutos huevitos. Intentamos tomarle fotos (obviamente en vano) y se lo presumíamos a toda la gente. Entre todos nos eligió A NOSOTROS, ¡a nosotros!. Más bien no hay muchos árboles en la colonia, ese árbol ni lo plantamos nosotros pero pues meh.
Lo cuidábamos tanto y estábamos seguros de que no tardaban en nacer cuando tuvimos que salir de la ciudad. Nuestro árbol tiene como diezmil cuervitos (de los que me quiero deshacer por puro coraje, se aceptan sugerencias), además de que es rondado por varios gatos (insisto, no hay más árboles en la colonia, en algún lugar tienen que trepar y afilarse sus garritas). Cuando regresamos ya no había colibrí, faltaba un huevo y el otro tenía un cadáver colorido y diminuto (del tamaño de la yema de un dedo). La señora que limpió la casa el fin de semana dice que lo encontró ahí tiradito en el suelo, y lo juntó y lo dejó en el alféizar de la ventana.
Culpé a mis padres por salir de la ciudad y no cuidar al animalito, a veces nos desvelábamoslas noches cuidando de los ruidos de afuera para que no fuera el gato buscando comida. En realidad, estoy segura de que han sido los cuervos, son bastante territoriales y tienden a pelearse con todas las aves que se acercan al árbol.
Cuando ya se nos había olvidado la tristeza, otro colibrí llegó a anidar, esta vez al costado del árbol, en una de esas ramas que generalmente podamos porque a veces sobrecrece tanto que no deja abrir la puerta de la reja. Éso significa que debíamos pasar debajo del nido para llegar a la puerta de la casa.
Claro, mi familia y yo pasamos un mes pidiendo a la gente que por favor pasara en silencio y rápido, la puerta sólo abría un resquicio (no, okay, abría un poco más) y nos deslizábamos de un sólo movimiento para no hacer vibraciones extra. A veces abría la puerta, veía al colibrí, y mejor me volvía a meter a mi casa, no vaya a ser que se agüite el animalito. Eventualmente la colibrí se acostumbró a nuestro pasar y teníamos un acuerdo de paz. La colibrí ya no gritaba ni se movía amenazadoramente cuando nos acercábamos y nosotros seguíamos siendo horriblemente silenciosos.
Fue cuando me asomé al nido y, efectivamente, allí había dos huevos pequeños. Google decía que generalmente nace nada más uno, y eso fue lo que sucedió.
Teníamos un pequeño bebé colibrí. Éramos muy felices, lo mirábamos durante horas, levantaba su piquito altivamente (aparentemente es algo que hacen los colibríes), se movía en el nido, era carajamente adorable. ADORABLE. Casi nos hacemos pipí de la emoción cuando el pajarito comenzó a pararse en la orillita del nido y así.
Y un día, mi papá, leía en la mesa del patio mientras de reojo veía al adorable animalito que decidió caminar por la ramita y explorar y ser feliz en general. Y entonces PINCHES SALTÓ DEL NIDO. Sólo saltó, así, de huevos, SALTÓ SIN SABER VOLAR. Y el pobre animal se precipitó hasta el suelo, donde lo encontró mi papá. Aparentemente, en cuestión de momentos, mi papá volteó a otro lado, cuando el animal decidió saltar.
Mi papá dice que lo cogió y lo intentó reanimar. Mi papá no sabe nada de la vida, porque sus manazas (incluso las de un bebé) son demasiado grandes para los diminutos animalitos. Además, el corazón de un colibrí late demasiado rápido como para que sea factible reanimarlo. En fin, que mi papá terminó de matarlo, de un susto, del intento de reanimación, yo qué sé.
Los colibríes nomás vienen a rompernos el corazón a nuestras vidas. Pero los acepto el día en que quieran volver.
Y les juro por todo lo que es sagrado que yo no voy a dejar de tener fe en que sobrevivirán.
Pues yo, es decir, la casa de mis padres, no tuvo uno sino DOS nidos de colibrí. Uno después del otro, no al mismo tiempo, claro.
Es muy raro pero nuestras casas (es decir, no tenenemos muchas casas, más bien nos hemos mudado mucho) siempre ha tenido una gran cantidad de colibríes. Sobre todo la penúltima (frente a mi actual casa), donde se metían en las flores-campana y desaparecía ahí dentro. Allí me di cuenta de lo diminutos que son esos animales.
El primero de ellos anidó frente a la ventana del piso de abajo, en una rama casi escondida y frente a nuestra carota. Le pedimos al mundo que ni se acercara. A veces la veíamos durante ratos por la ventana, mientras se posaba, altiva, sobre sus diminutos huevitos. Intentamos tomarle fotos (obviamente en vano) y se lo presumíamos a toda la gente. Entre todos nos eligió A NOSOTROS, ¡a nosotros!. Más bien no hay muchos árboles en la colonia, ese árbol ni lo plantamos nosotros pero pues meh.
Lo cuidábamos tanto y estábamos seguros de que no tardaban en nacer cuando tuvimos que salir de la ciudad. Nuestro árbol tiene como diezmil cuervitos (de los que me quiero deshacer por puro coraje, se aceptan sugerencias), además de que es rondado por varios gatos (insisto, no hay más árboles en la colonia, en algún lugar tienen que trepar y afilarse sus garritas). Cuando regresamos ya no había colibrí, faltaba un huevo y el otro tenía un cadáver colorido y diminuto (del tamaño de la yema de un dedo). La señora que limpió la casa el fin de semana dice que lo encontró ahí tiradito en el suelo, y lo juntó y lo dejó en el alféizar de la ventana.
Culpé a mis padres por salir de la ciudad y no cuidar al animalito, a veces nos desvelábamoslas noches cuidando de los ruidos de afuera para que no fuera el gato buscando comida. En realidad, estoy segura de que han sido los cuervos, son bastante territoriales y tienden a pelearse con todas las aves que se acercan al árbol.
Cuando ya se nos había olvidado la tristeza, otro colibrí llegó a anidar, esta vez al costado del árbol, en una de esas ramas que generalmente podamos porque a veces sobrecrece tanto que no deja abrir la puerta de la reja. Éso significa que debíamos pasar debajo del nido para llegar a la puerta de la casa.
Claro, mi familia y yo pasamos un mes pidiendo a la gente que por favor pasara en silencio y rápido, la puerta sólo abría un resquicio (no, okay, abría un poco más) y nos deslizábamos de un sólo movimiento para no hacer vibraciones extra. A veces abría la puerta, veía al colibrí, y mejor me volvía a meter a mi casa, no vaya a ser que se agüite el animalito. Eventualmente la colibrí se acostumbró a nuestro pasar y teníamos un acuerdo de paz. La colibrí ya no gritaba ni se movía amenazadoramente cuando nos acercábamos y nosotros seguíamos siendo horriblemente silenciosos.
Fue cuando me asomé al nido y, efectivamente, allí había dos huevos pequeños. Google decía que generalmente nace nada más uno, y eso fue lo que sucedió.
Teníamos un pequeño bebé colibrí. Éramos muy felices, lo mirábamos durante horas, levantaba su piquito altivamente (aparentemente es algo que hacen los colibríes), se movía en el nido, era carajamente adorable. ADORABLE. Casi nos hacemos pipí de la emoción cuando el pajarito comenzó a pararse en la orillita del nido y así.
Y un día, mi papá, leía en la mesa del patio mientras de reojo veía al adorable animalito que decidió caminar por la ramita y explorar y ser feliz en general. Y entonces PINCHES SALTÓ DEL NIDO. Sólo saltó, así, de huevos, SALTÓ SIN SABER VOLAR. Y el pobre animal se precipitó hasta el suelo, donde lo encontró mi papá. Aparentemente, en cuestión de momentos, mi papá volteó a otro lado, cuando el animal decidió saltar.
Mi papá dice que lo cogió y lo intentó reanimar. Mi papá no sabe nada de la vida, porque sus manazas (incluso las de un bebé) son demasiado grandes para los diminutos animalitos. Además, el corazón de un colibrí late demasiado rápido como para que sea factible reanimarlo. En fin, que mi papá terminó de matarlo, de un susto, del intento de reanimación, yo qué sé.
Los colibríes nomás vienen a rompernos el corazón a nuestras vidas. Pero los acepto el día en que quieran volver.
Y les juro por todo lo que es sagrado que yo no voy a dejar de tener fe en que sobrevivirán.
viernes, 22 de mayo de 2015
Desequilibrios
Hoy acaba de terminar uno de los eventos más demandantes que he hecho en toda mi vida. No fue excesivamente cansado, pero por fin nos enfrentamos con muchas malas vibras de un montón de gente y malos deseos y malas organizaciones. Ha sido también el mejor evento que he hecho en mi vida, y lo volvería a hacer para estar con esas personas con las que estuve.
En el evento, me enfrenté a muchos sanadores espirituales: olmecas, mayas, mexicas, wixarikas.... todos ellos siempre empezaban bendiciendo el agua y recordándonos que muchos de nuestros males parten del poco equilibrio que tenemos con nuestro cuerpo y espíritu.
Y heme aquí, con la peor infección que me ha dado en mi vida, aullando de dolor, con fiebre y sin poder dormir... todo por no beber agua y tomar un par de precauciones anteriores.
El dolor y el alucine me hacen sentir terriblemente culpable de mí misma. Yo soy quien me permitió enfermarme, soy yo quien no bebió agua, soy yo quien no orinó cuando debió hacerlo (por pura flojera, honestamente). La primera persona que debo cuidar soy yo, y fallé.
Sé que mejoraré, pero ahora sé que necesito un momento y bendecir el agua y aceptar que mis males son necesarios para darme cuenta del lugar en el que me pongo a mí misma.
En el evento, me enfrenté a muchos sanadores espirituales: olmecas, mayas, mexicas, wixarikas.... todos ellos siempre empezaban bendiciendo el agua y recordándonos que muchos de nuestros males parten del poco equilibrio que tenemos con nuestro cuerpo y espíritu.
Y heme aquí, con la peor infección que me ha dado en mi vida, aullando de dolor, con fiebre y sin poder dormir... todo por no beber agua y tomar un par de precauciones anteriores.
El dolor y el alucine me hacen sentir terriblemente culpable de mí misma. Yo soy quien me permitió enfermarme, soy yo quien no bebió agua, soy yo quien no orinó cuando debió hacerlo (por pura flojera, honestamente). La primera persona que debo cuidar soy yo, y fallé.
Sé que mejoraré, pero ahora sé que necesito un momento y bendecir el agua y aceptar que mis males son necesarios para darme cuenta del lugar en el que me pongo a mí misma.
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