jueves, 20 de febrero de 2014

Inacabado (Original interrumpido)

Cuarentaysieteminutoscontigoacuestas
entregeografíassinuosas aperladas
cuídate de no caer en las zanjas
dejadquesobreelsuelolluevancántaros

esperaré a que nos sacuda el rayo
espera que truene entre las arenasy
las dunas se sacudan en su lugar.
Habrá marcas y allí adoraremos a Dios.
Es en la sangre agolpada donde se encuentra 
su mandato que es el mío, ¿el tuyo también?
Después de que la tormenta ha besado 
la tierra, bésala tú también. 
Es allí donde queda elamorquebusco,
ojalá lo busques tú también.
Si fuera así, si estuvieras conmigo así
estaremos probando el Dios hecho verbo
el verbo hecho carne. y la carne. calor;
movimiento, salto e interrupción de ritmo
y un

(original interrumpido)


domingo, 2 de febrero de 2014

One step ahead, two steps behind.

Letra a letra, palabra a palabra. La emoción corre, pero no es como la contaban. No te hace más rápida, te hace más coherente, llamativa... mucho más lenta y fijada. 

En el frente está toda la esperanza, el futuro, la realidad. Y cada vez que me dirigen (y me dirijo) vuelvo a tener de nuevo 15 años: todo el futuro está adelante.

No soy más que un producto del mundo. Soy lo que ellos quieren que sea. Soy suya. Sonrío porque sé que entonces no estoy allá, estoy junto al mundo. 

Vuelvo a ser la que alguna vez fui, la que tuvo los mejores sueños. Servir los sueños de los demás. Un ente hecho sombra, un nombre olvidado, unos ojos honestos que alguna vez tendieron una mano. Soy de nuevo aquella niña que soñaba con ayudar a los demás. 

Y se siente bien.

Aunque en el fondo sepa la verdad: mis palabras son sólo mentiras y mi lengua escupe nada más que el veneno generado con cada latido de huelo, jamás podré hacer algo para el futuro ingenuo y que Dios sólo nos ha puesto en este mundo para intentar vanamente cumplir nuestros deseos más egoístas. 

¿Qué es el placer?

Fuego...

miércoles, 8 de enero de 2014

And again. And again...

Me despedí de mi hermana antes de pasar por "seguridad" en la central de autobuses. Puse mis cosas en la cinta y pasé por el detector de metales. Naturalmente sonó, ¿alguna vez NO suena? Una policía (agente de seguridad, ¿cómo demonios se llaman?) se acercó a mí mientras tomaba mis cosas con sus manos hacia mí. De repente se detuvo, me miró y:

- ¿Cuántos años tienes?

Aviso al público en general: no pueden preguntarme cosas personales de repente (principalmente el cuántos-años-tienes) y esperar que conteste de una. No, obviamente olvidé mi edad (no es como que siempre esté muy consciente de ella):

- Diecio... dieci... veinte. Veinte.

- ¿De verdad?

- Sí *se ríe de nervios de haber olvidado su propia edad*

- ¿No me estás echando mentiras?

- No.

- ¿Viajas sola?

- Sí...

Entonces se puso a revisarme. Supongo que no se puede revisar a los menores de edad, ergo la pregunta. Entonces se volteó y dijo a su compañero policía:

- ¡Dice que tiene veinte años!

- Puras mentiras, pásala por el dectector.

Estaba totalmente confundida y le pregunté a la señorita que qué pedo. 

- Dice que te va a mandar al detector. 

- ¿Perdón?

- Al detector de mentiras.

- Ah. Jajája... 

- Jajajá, sí, ja. Que tengas buen viaje.


Después del desmadre me alejo con cara de WTF, me comunico con mi hermana a través del vidrio y me acerco el camión. Hago check-in (o eso) y me revisan mis mil bolsas, la tipa de revisión me hace mil preguntas mientras yo trato de evitar que abra la bolsa donde vienen mis calzones sucios. Subo, me despido de mi hermana una vez más y me siento en mi lugar. Espero con toda mi alma que nadie se siente a mi lado.

Entonces se sube una niña de esas que nunca se callan. Saluda a la señora que está en el primer lugar. Detrás de ella se sube su mamá con toda la pena del mundo (hasta me recordó a mí). Se sientan delante de mí y pienso "¡Qué bueno que vienen solas!; si trajeran a su alguien más, seguramente irían a un lado de mí".

Well shit, sube su padre un minuto después y se sienta a un lado de mí. Al menos el tipo se veía agradable.

Se sienta y se asoma la madre del asiento de adelante. Se ríe todo bonito y:

- Te ves bien grandote... a un lado de la muchacha que es... más... delgadita.

Sí, me alegra que haya elegido cuidadosamente sus palabras porque estaba a punto de decirle cosas feas, ¿sabe? Aligeran el momento diciendo que no se vaya a dormir él porque si no me aplasta, que no me de pena despertarlo, eh, que lo aviente, blablablá.

Se asoma la niña y, como siempre esas niñas, dice:

- Te ves bien gigante a un lado de ella, y es que como tú estás más... ancho.

Well, en esta familia algo anda muy bien. Nada de decirle gorda o flaca a la gente, that's nice.




Pero eso no quita el hecho de que me llamaron diminuta múltiples veces en menos de media hora y, ¿saben qué? IT IS ENOUGH. Basta de ver mi cuerpo. Vean mis ojos o mi boca, yo que sé. 

Pues sí, soy pequeñita, posqué.




sábado, 28 de diciembre de 2013

Carry on

Hace unos siete años, alguien me dijo que no podría llorar con cada problema que se me presentase. Me gusta llorar. 

Pero entonces tuve que ser alguien fuerte, ¿saben? 

No.

Es que ya no sé qué es lo que se espera de mí y lo que yo espero de mí. No es lo mismo, pero es lo mismo. 

Quisiera llorar pero ya no sé para qué.

La vida transcurre en un par de notas de piano, y la frase continúa...

no quiero morir sola.

Y la verdad es que ya no entiendo nada.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Tired of breaking my heart

El despertador suena a las 6. 

No hay variación, sonará siempre a las seis de la mañana. Me vuelvo a dormir. Verán, ¿qué sentido tiene despertar todos los días cuando uno siente el peso y la maldad del mundo? No, el reloj volverá a insistir a las seis treinta, quizá a las seis veinticinco. No querré despertar aún. No quiero despertar nunca. Duro horas para poder dormirme entre tanto pensar y luego debo despertarme... No, quiero dormir por siempre. Así hasta que algo me impulse a moverme: un ruido, una luz, biología. Antes de volver a sucumbir, me visto y quizá hasta coma. Entonces volveré a la cama, con veinte minutos extra. Tengo veinte minutos extra.

El día transcurre entre algunas risas, preocupaciones y gastos. Lo que más importa es sentarse y escuchar. No, pensar. No, escuchar. Es complicado. 

A la mitad del día, probablemente diga sí. Caminaré. Caminaré. Caminaré...

Es un mal día. Siempre son días terribles. El sol siempre brilla, a lo lejos. Ojalá dejara de presumirnos su sonrisa. 

¿No lo entiendes? Es que yo tampoco. Creo que ni siquiera debemos entenderlo. Creo que nunca estuvimos destinados a entender. Nada más a seguir. Con la frente en alto y los pies firmes. Y queda la cadera flotando, sin saber qué  hacer.

La noche es lo mismo. Siempre. Los mismos lugares, la misma cobija, la misma soledad que es tan reconfortante.

Nadie me ha dicho qué debo hacer. Y ahora me han enseñado a pensar y lo único que quiero aprender ahora es a cavar mi tumba. Necesito saber que soy efímera, que puedo desaparecer sin dejar ningún rastro. 

Necesito saber que tengo poder alguno.

domingo, 3 de noviembre de 2013

SPoético

qué es poesía
qué es poesía
qué chingados es poesía

era contar?
ira, dioses, heroes
contar
era cantar?
belleza
el campo la naturaleza la perfección

qué es poesía?
el amor que perdí en la vida
qué es poesía
la desesperación
silencio en sonido, poesía

poesía, luego, todo
sensación
sexo
toda la música en las narices y la caricia del alcohol
lo que digo lo que digo lo que digo y lo que
quiero decir
poesía es eso, el sentimiento
cualquiera
el que eres tú
lo que haces tú
y entonces es ruido
se vuelve nuestros problemas
poesía es la maldad del mundo poesía es el manual de arreglo
poesía es la acción del país
poesía es el cambio

poesía es todo lo que no queremos ver

y es pasado
presente
y futuro

y unión
poesía es unión

y ahora

ahora hago tu poesía
en el que te tomo de la mano
te llevo a mí
y te cuento todas las cosas que no quieres escuchar.

qué es poesía qué es poesía
no lo sé

poesía es lo que copié
poesía es lo que hago ahora
poesia es enamorarte de mis palabras
de mis ideas
y finalmente dejarte ir nuevo

poesía
es un GRITO
tuyo






domingo, 6 de octubre de 2013

Del humano en las historias

El humano cambia. 

Esa es la premisa de la que parten todas las historias que se guardan en la literatura. Siempre nos sentamos con la historia de aquel que cada año de su dura vida endurecía alma y corazón, hasta terminar siendo un sujeto abominable, monstruoso. El sujeto debía cambiar primero de un estado a otro, y luego del otro al primer estado, que se convierte en un estado de bonanza y santidad, ejemplo de la sociedad. 

Sin embargo, las mejores historias y que han ganado mayor popularidad en la vida tienen personajes que no tenían un estado primario al cual regresar, cuya historia comienza en su terrible nacimiento y que dispone desde el vientre a marcar al sujeto como la peor persona que el mundo ha visto. Son los personajes más reconocidos porque su maldad es original en ellos, y no deviene de ningún suceso del pasado. Ellos son los verdaderos villanos.

La realidad nos vuelve a poner en nuestro lugar. Lo que sabemos, lo que podemos asegurar, es que todos nacemos inocentes, la boca libre de colmillos, amados de una u otra forma, y la piel libre de tintes. 

Las etiquetas no se asignan en el nacimiento, se ponen poco a poco mientras el tiempo pasa y la vida se vive. Y, como el humano, las etiquetas pueden cambiarse o desaparecer.

domingo, 11 de agosto de 2013

He merecido el infierno y he perdido el cielo

Él me ha hablado y por fin he abierto los ojos. Todavía no ha terminado de amanecer y es posible que todavía no sea tarde. Siento el frío que la sábana vieja no logrs cubrir, y al bajar las piernas hacia el suelo puedo sentir la corriente helada. El piso es hielo y polvo. Corro: la puerta no está cerrada, esta noche el antiguo cerrojo ha fallado. Me deslizo por el corredor, tan silenciosa como puedo, nadie despierta, creo no escuchar ruidos. La puerta que lleva al corredor principal está ligeramente abierta: seguramente alguien ha salido. Me apresuro ahora en el corredor principal y creo que alguien ha escuchado los paneles de cristal cuando he abierto la puerta. Pasos, se oyen pasos detrás de mí. No tengo tiempo de voltear a ver quién me sigue, la puerta del frente está cerrada, atrancada y obstaculizada. ¿Podré trepar por la reja del patio de atrás, en esta larga batilla? Una sombra a lo lejos, en la salida del corredor principal hacia la entrada del jardín, me indica que debo regresar. Me acerco corriendo hacia mis perseguidores: un hombre, dos mujeres. ¿Un hombre?
Doblo hacia la salida más cercana, me encuentro en el jardín, en el corredor de piedra que parte el jardín a la mitad. Todo el espacio que llevaba ganado lo he perdido y escucho su respiración detrás de mí. Pero lo veo a él, en la luz matinal que entra por el techo y cae sobre el ángel de piedra que pide piedad al cielo. Él me ayuda, él me protege. Él está allí por mí, por nadie más, mucho menos por todas ellas, hipócritas pecadoras que no merecen su misericordia, y que jamás la tendrán. 

Una mano jala mi batín desde el cuello, una patada golpea mis rodillas por detrás. No puedo evitar caer, no puedo evitar desprenderme del cuerpo que ya no parecía mío. Ya no es mío, ya no más. Los demás me guían, las manos en súplica, la espalda recta, las rodillas contra el suelo. El resto de las manos, las que no son mías, en laude, no hacia él... La misa comienza, el padre empieza a dirigir a los presentes, invita a los demás a despertar el alma y a unnirse. Está el gozo de la comunión, debajo de los suplicantes ojos del ángel que es piedra y nada más. La luz comienza a apagarse. Él se va, me abandona.

No los perdones. Abandónalos y no los perdones. Pero perdóname a mí, que te escuché y seguí tus instrucciones. Perdóname por no lograr lo que habías puesto en mi camino. Es tuya mi alma y mi corazón. Lo demás, haz con él lo que debas hacer.