Es interesante ver lo poco que le interesa a muchos estas bellas cosas tan sencillas. Por ejemplo, contamos rápido aquellos que logran darse cuenta de la belleza que carga el alba.
Ellos miran con incertidumbre agonizante el atardecer que se aproxima, y con valientes miradas de terror se adentran hacia el otro lado del sol. El oriente de oscuridad se enciende con todas las inexpectativas esperadas: los ojos ávidos de mal, los alcóholicos confudidos, las impresiones del pasado, los animales tristes, los que tienen hambre y frío, los solitarios y tristes... ellos son todo eso, son lo mismo a lo que enfrentan; son un cambio de uno y otro, un devenir que parece infinito, que les chupa lentamente el jugo de los huesos, les encapa el corazón y les desliza el cerebro. Un vacío de existencia se presenta ante ellos y en la esperanza de no encontrar nada, de la continuidad, se vuelve marino el cielo. Ellos siguen allí, casi artistas de la sobrevivencia, en el alba, la belleza de la luz amarilla de la farola mezclándose con el sol y la luna y el humo de las alcantarillas. El alba les abraza de la promesa del calor y de la necesidad del regreso.
Es el alba que nos presenta ese mundo de las sombras fantasmales como un nuevo mundo que no durmió, como ayer y como mañana, que nos espera obligado y que, a veces, nos cuenta secretos de amantes que se han dejado un par de horas antes.
La magia se dobla por la mañana, se enjuaga y se vuelve a repetir a la noche siguiente.
sábado, 5 de enero de 2013
Al alba
Temas:
Agua para limpiar las heridas,
Alba,
allizzia y sus facetas emo/chinga-tu-madre,
Alma,
Efra,
México,
Yarmulke
viernes, 28 de diciembre de 2012
Hilando
Ya te dije adiós. Y hoy te lo vuelvo a decir, te digo adiós.
Que nos quedamos unidos, que te llevas un pedazo de mi alma, eso es verdad. No sé si tú hayas dejado un trozo en la mía, espero que sí.
Quizá no fue mucho el tiempo que pasamos juntos, y quizá nunca te dije que te amo (tal vez sí lo dije). Pero yo sentí que fue una eternidad y a veces temo que pase más el tiempo y te vea más lejano, más imposible... me da miedo que comience a olvidarte.
Cuando hablamos en la cama juntos. Cuando recorriste los lugares de mi espalda. ¿Cómo dejo eso en el pasado? Y todo lo que me enseñaste.
Pero hoy... hoy te vuelvo a decir adiós de nuevo. Hoy te puedes ir para siempre mientras me trago mis lágrimas.
Ya no sé cómo más despedirte, ya llevas camino.
Que nos quedamos unidos, que te llevas un pedazo de mi alma, eso es verdad. No sé si tú hayas dejado un trozo en la mía, espero que sí.
Quizá no fue mucho el tiempo que pasamos juntos, y quizá nunca te dije que te amo (tal vez sí lo dije). Pero yo sentí que fue una eternidad y a veces temo que pase más el tiempo y te vea más lejano, más imposible... me da miedo que comience a olvidarte.
Cuando hablamos en la cama juntos. Cuando recorriste los lugares de mi espalda. ¿Cómo dejo eso en el pasado? Y todo lo que me enseñaste.
Pero hoy... hoy te vuelvo a decir adiós de nuevo. Hoy te puedes ir para siempre mientras me trago mis lágrimas.
Ya no sé cómo más despedirte, ya llevas camino.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Partimos al amanecer
La sangre de tu culpa que me corre por los dientes y que me limpio hacia la oreja izquierda.
Cállate.
Y sí, dejo de llorar, pobre estúpida, en qué estoy pensando. A quién le importan mis lágrimas. Normal, todo está bien, nada pasará. ¿Por qué me haces esto? Perdón, fue mi culpa. No tenías que golpearme tan fuerte para entender la verdad, ¿acaso tenemos que pasar por esto cada estación? Perdóname.
Ya, como si te abrocharas de regreso el cinturón, regresa la lámpara y la mesita a su lugar, las otras cosas que me lanzaste. Esconderé los moretones para mañana.
Partimos al amanecer.
¿Y quién quiere salir con este clima? Ya sé que no te importa, perdón. ¿Me dirás que es necesario, verdad? Te odio. Me odio. Está bien, lo siento. Me dispararé en el pie. Limpiaré la sangre, esconderé los huesos rotos y mañana me pondré un largo vestido y sonreiré y saludaré a todos nuestros amigos.
¿Qué quieres hacer para el resto de la noche? Seré lo que quieras que sea.
Ya no tengo sangre en la cara ¿ves? Ya no me sangra la nariz. Verás en qué bonito vestido me cambio, blanco, limpio, sin gotas de culpabilidad.
Volveré a empezar, hoja blanca.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Él nos llevará
No, está bien.
Dejaré de reir para que podamos estar en la cama juntos.
Seré seria y no te irás.
Recordaré el pasado que tu quieras, olvidaré lo que quieras que olvide. Estaremos juntos.
Comeré lo que me des, beberé lo que me ofrezcas, fumaré lo que fumes e inhalaré lo que tu quieras que inhale sobre tu piel acostada sobre nuestras sábanas cuando estemos juntos y unidos.
Mataré mis amores por los tuyos, viviré para ellos. Seré su alimento si te quedas conmigo. No partas porque yo seré lo que tu quieras que sea, la razón por lo que te quieras quedar.
Escribiré lo que quieras que escriba, pintaré lo que quieras que pinte, gritaré lo que quieras que grite y en la última noche me transformaré en lo que quieras que sea con la finalidad de que no te vayas, de que seas feliz conmigo y me quieras por siempre a tu lado.
Sola dejaré que me lleve el viento. Sola dejaré que me seque el sol en donde tú me dejes. Sabré que no volverás a buscarme y no envejeceré en tu ausencia. Sola ya no estaré, ya no seré. Por eso haré lo que sea porque te quedes. Aunque sea sin ti, pero que sea cercano a mí. Que no tenga que cruzar las lágrimas gigantes para sentirte cerca.
Quisiera ver tus rizos otra vez.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Estoy en tu ciudad, pero ya sé que tú no estás aquí. No estarás ya nunca. Estás justo ahora en el centro de reunión, donde nos conocimos. Tanta amargura y me sabe más dulce el cigarro.
También sé que estarás con ella, el amor de tu vida. No pude evitar notar que era bella.
Humo dentro, humo fuera. Así te extraño. En silenciosas bocanadas de placer culposo.
Espero que les vaya bien, que caminen juntos de la mano por plazas y alrededor de las fuentes llenas de niños (que sean, un par, suyos); espero que cojan dos veces cada jueves.
Delicioso humo mortal, bocanada fuera. Espero que me mates rápido. Te regalo una sonrisa, qué santo, te doy un beso y un par de abrazos. Un falso hasta luego. Qué broma.
Me duele hasta el culo cada paso y cada escalón que piso para alejarme. No sabía lo difícil que era, no recordaba. Ojalá alguien me sacudiera los cerebros pa' afuera. Ya no quisiera sentir. Pero necesito recordarte.
Necesito saber que, en las noches, quizá, estuvieras allí para protegerme. Del miedo, del frío, de la soledad, de los fantasmas y del aura negra.
Humo dentro, humo fuera. Hubiese aceptado ese cigarro que me ofrecieron una vez, que tú sí tomaste. Cómo nos hubiéramos reído. ¿Qué hubieras pensado de mí? Bocanadas en tu honor, en tu memoria.
En recuerdo a lo que nunca fuimos.
Se me acabó el cigarro, pásame aunque sea un Faro. Déjame sigo chupando tu recuerdo, hasta que se me seque el ánima, el cerebro, el dolor. Lo que muera primero.
Ojalá estuviese allí para verte partir.
También sé que estarás con ella, el amor de tu vida. No pude evitar notar que era bella.
Humo dentro, humo fuera. Así te extraño. En silenciosas bocanadas de placer culposo.
Espero que les vaya bien, que caminen juntos de la mano por plazas y alrededor de las fuentes llenas de niños (que sean, un par, suyos); espero que cojan dos veces cada jueves.
Delicioso humo mortal, bocanada fuera. Espero que me mates rápido. Te regalo una sonrisa, qué santo, te doy un beso y un par de abrazos. Un falso hasta luego. Qué broma.
Me duele hasta el culo cada paso y cada escalón que piso para alejarme. No sabía lo difícil que era, no recordaba. Ojalá alguien me sacudiera los cerebros pa' afuera. Ya no quisiera sentir. Pero necesito recordarte.
Necesito saber que, en las noches, quizá, estuvieras allí para protegerme. Del miedo, del frío, de la soledad, de los fantasmas y del aura negra.
Humo dentro, humo fuera. Hubiese aceptado ese cigarro que me ofrecieron una vez, que tú sí tomaste. Cómo nos hubiéramos reído. ¿Qué hubieras pensado de mí? Bocanadas en tu honor, en tu memoria.
En recuerdo a lo que nunca fuimos.
Se me acabó el cigarro, pásame aunque sea un Faro. Déjame sigo chupando tu recuerdo, hasta que se me seque el ánima, el cerebro, el dolor. Lo que muera primero.
Ojalá estuviese allí para verte partir.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Emiliano
Hoy volví a ver al sobrino de Kabancito, desde el día de su nacimiento.
Me puse a recordar cuando estuve en la clínica, Kabán me mostró el video del nacimiento. Recuerdo haberlo visto una y otra vez. La verdad, me doy cuenta, es que quería ver ese momento de creación que sale en las películas donde el cielo se abre dejando caer un halo de luz sobre el neonato que es levantado sobre la vista de todos para que pronuncie su primer suspiro y se cree el maravilloso evento que es una nueva vida. ¿Es eso lo que Jesusito y Dios nos querían hacer creer, no?
No, una y otra vez buscaba la misma imagen, el mismo momento. No estaba.
Es bien difícil darse cuenta que la vida nada más es eso, un momento común y corriente, algo de sangre, un par de médicos, ni silencio ni música celestial ni halo, solamente la plática de las enfermeras y la lámpara del quirófano.
Así la vida, así la muerte. Sencilla, poco especial. Normal.
Un hecho cotidiano.
Me puse a recordar cuando estuve en la clínica, Kabán me mostró el video del nacimiento. Recuerdo haberlo visto una y otra vez. La verdad, me doy cuenta, es que quería ver ese momento de creación que sale en las películas donde el cielo se abre dejando caer un halo de luz sobre el neonato que es levantado sobre la vista de todos para que pronuncie su primer suspiro y se cree el maravilloso evento que es una nueva vida. ¿Es eso lo que Jesusito y Dios nos querían hacer creer, no?
No, una y otra vez buscaba la misma imagen, el mismo momento. No estaba.
Es bien difícil darse cuenta que la vida nada más es eso, un momento común y corriente, algo de sangre, un par de médicos, ni silencio ni música celestial ni halo, solamente la plática de las enfermeras y la lámpara del quirófano.
Así la vida, así la muerte. Sencilla, poco especial. Normal.
Un hecho cotidiano.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Has sido tú
No me enteré demasiado tarde.
Ya sé que has sido tú quien me ha despertado.
Has sido tú quien me ha tomado de la mano, quien me ha llevado a ese increíble viaje que es la vida.
Has sido tú quien me ha introducido a todos estos mundos, a ese puñado de pañuelos. Me has hecho entender cómo funciona esta gran masa desconocida que llamamos sociedad.
Has sido tú quien me ha enseñado el valor, la muerte, el viento, los colores. Me has enseñado a creer, a rezar.
Has sido tú quien me ha enseñado a trabajar, me has enseñado a entender mis manos, a dejarlas hacer.
Has sido tú quien me ha hecho entenderme a mí misma, a los animales, a los viejos.
Has sido tú quien me ha enseñado a aprender, a buscar.
Has sido tú quien me ha entrenado a no buscar los fantasmas, a hablar con ellos. Tú quien me enseñó a coger el fuego.
Has sido tú quien me ha educado. Presentado. Regañado. Abusado. Doblado. Rayado. Golpeado. Hecho sufrir y sonreir.
Has sido tú quien me ha enseñado lo que es ser feliz.
También, has sido tú quien me ha enseñado a amar.
Anda, vete, ya has hecho mucho en estos mares. Probá otras sales.
Ah, y gracias.
Ya sé que has sido tú quien me ha despertado.
Has sido tú quien me ha tomado de la mano, quien me ha llevado a ese increíble viaje que es la vida.
Has sido tú quien me ha introducido a todos estos mundos, a ese puñado de pañuelos. Me has hecho entender cómo funciona esta gran masa desconocida que llamamos sociedad.
Has sido tú quien me ha enseñado el valor, la muerte, el viento, los colores. Me has enseñado a creer, a rezar.
Has sido tú quien me ha enseñado a trabajar, me has enseñado a entender mis manos, a dejarlas hacer.
Has sido tú quien me ha hecho entenderme a mí misma, a los animales, a los viejos.
Has sido tú quien me ha enseñado a aprender, a buscar.
Has sido tú quien me ha entrenado a no buscar los fantasmas, a hablar con ellos. Tú quien me enseñó a coger el fuego.
Has sido tú quien me ha educado. Presentado. Regañado. Abusado. Doblado. Rayado. Golpeado. Hecho sufrir y sonreir.
Has sido tú quien me ha enseñado lo que es ser feliz.
También, has sido tú quien me ha enseñado a amar.
Anda, vete, ya has hecho mucho en estos mares. Probá otras sales.
Ah, y gracias.
sábado, 3 de noviembre de 2012
The black dress
Your eyes darted towards me in such a romantic way and you tried to hide it but I knew, I saw the anger in your face.
I was wearing a black dress.
I knew you were going to beat me up for that, later, in private. I was supposed to be your beautiful virginal white bride. And you and I knew perfectly I wasn't. I am only as perfect as you are. You forced me to become as black as my dress.
No, when we met you hugged me. I haven't left that jail of your arms since. I have forgotten myself, all these things you made me do. No more my body. No more my actions. No more my life. No more my decisions. You could have me kissing another man, you could have me fucking your good friend Nora, you could have me naked in the front garden, you could have me in the ultimate surrender, feigning to be white or virginal, putting me in a white dress, sliding a golden ring in my left ring finger. But I still had my words. I still had my black dress.
I hated you. I loved that I hated you. Maybe I hated that I loved you. That was what my smile meant when I looked back at you.
Yes, I was wearing a black dress.
Black as the day I'd died.
But no, you had already killed me. Or you will. Later. You'll have your revenge, black, as my dress. Or as the wounds you'll leave me.
I was wearing a black dress.
I knew you were going to beat me up for that, later, in private. I was supposed to be your beautiful virginal white bride. And you and I knew perfectly I wasn't. I am only as perfect as you are. You forced me to become as black as my dress.
No, when we met you hugged me. I haven't left that jail of your arms since. I have forgotten myself, all these things you made me do. No more my body. No more my actions. No more my life. No more my decisions. You could have me kissing another man, you could have me fucking your good friend Nora, you could have me naked in the front garden, you could have me in the ultimate surrender, feigning to be white or virginal, putting me in a white dress, sliding a golden ring in my left ring finger. But I still had my words. I still had my black dress.
I hated you. I loved that I hated you. Maybe I hated that I loved you. That was what my smile meant when I looked back at you.
Yes, I was wearing a black dress.
Black as the day I'd died.
But no, you had already killed me. Or you will. Later. You'll have your revenge, black, as my dress. Or as the wounds you'll leave me.
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