Mueve los dedos de los pies que no se sienten nada bien. Se aprietan en el vacío contra las paredes de las botas viejas y rotas. Volteo al cielo, imagino que veo allí la Tierra, un satélite pequeño, lejano. Un punto azul. Sonrío porque también te imagino allí. No les pude contar nada a los niños. ¿Te imaginas qué dirían, mamá en otro planeta? Quien sabe. Mejor que se quede así. Sin embargo yo no me he dejado de sentir solo. A veces ya no te extraño mucho. A veces no me acuerdo de ti. Pero cuando puedo extrañarte, se me muere ocho veces el corazón y se me flotan las lágrimas alrededor de la cara y desaparecen en el viento inexistente. Que aburrido es todo ahora. No sé si es diferente o es porque ya no estás conmigo. ¿Recuerdas cuando íbamos al parque de diversiones? Nos subíamos al simulador juntos y las aventuras que tuvimos allí ¡juntos! Cualquiera se enamoraba. Nos tomábamos unas píldoras y las imágenes nos duraban horas. Comíamos esas raras cosas "fritas", y nos íbamos en la noche a hacer a la oscuridad. Al otro día no nos acordábamos ni qué habíamos hecho, pero eventualmente nacía otro bebé. Nos llamaban rebeldes. Espero que te estés diviertiendo. Espero que disfrutes la vida. Espero que sigas viva. Te sigo amando. Por todas esas noches y las píldoras.
Te prometo que algún día volveré a hablar sobre ti. Por ahora, alzo mis ojos al cielo y te juro, TE JURO que vives por un momento. Los niños llaman. Ya me voy.
jueves, 28 de junio de 2012
Conexión, certidumbre o ilusión
Temas:
28,
Dolor disfrazado de placer,
Yarmulke
lunes, 4 de junio de 2012
Bien que te vayas.
Me recargo en el marco de la puerta mientras te veo empacar. Tú no me volteas a ver, estás ocupado largándote de nuestro pequeño hogar, no admiras -como siempre- el vestido que más te gusta que use. Me acomodo la parte de abajo del vestido, y me llevo la mano sobre la suave tela rosada hasta el cuello. Arrojas con violencia tus cosas en la maleta, y luego las vuelves a acomodar arrepentido. No estás enojado con ellas, estás enojado conmigo. Te vas porque no te dije lo que consideras la verdad. Creíste que te mentí. Creíste que había hecho cosas terribles a tus espaldas, besarme con otros hombres, decirles a todos ellos la gran mentira del amor.
Y ahora te vas, por eso. Los gritos despertaron a los vecinos hasta que decidiste que no seguirías viviendo conmigo una noche más. Ya no. Que hiciera lo que quisiera con total libertad.
Y me acomodo contra el marco de la puerta viéndote recordar con todas las cosas que tomas. Ahora me odias. Por la sencilla razón de que no te puedo decir quien soy en realidad. Ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir si verdaderamente te amor porque ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir la verdad porque no existe, no existo yo, porque mis secretos son tan oscuros que tengo que inventarme cada noche para evitar caer en el hoyo negro que supone el vacío de mis sueños. No sé nada, no soy nadie. Y me dejas sola por ello. Te vas porque crees que te he mentido. Y la verdad es que me entregué a ti por no saber qué soy.
Me escuchas y volteas y tu expresión crece en emociones de odio. Odias también que solo te mire, que no llore, que te obligue a regresar, que te diga la verdad. Pero no puedo porque no soy yo, es la vida. Es esto que me ha tocado vivir, una fina capa de sensibilidad indiferente que me arropa como lentes oscuros y me esparce el calor que ¿sabes qué? arde mucho ahora. Es como el odio que no sientes, la tristeza que no sientes, la desilusión que no sientes. Sufrir como no sufres. Está bien que te vayas. No sabes lo que es mirar por los lentes del ciego.

Terminas de hacer tus maletas y me rozas con brusquedad al salir. Te despides con tus espalda y tu silencio. Cierras la puerta. Te pierdes, como todos los demás, para siempre.
Y ahora te vas, por eso. Los gritos despertaron a los vecinos hasta que decidiste que no seguirías viviendo conmigo una noche más. Ya no. Que hiciera lo que quisiera con total libertad.
Y me acomodo contra el marco de la puerta viéndote recordar con todas las cosas que tomas. Ahora me odias. Por la sencilla razón de que no te puedo decir quien soy en realidad. Ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir si verdaderamente te amor porque ni siquiera yo lo sé. No te puedo decir la verdad porque no existe, no existo yo, porque mis secretos son tan oscuros que tengo que inventarme cada noche para evitar caer en el hoyo negro que supone el vacío de mis sueños. No sé nada, no soy nadie. Y me dejas sola por ello. Te vas porque crees que te he mentido. Y la verdad es que me entregué a ti por no saber qué soy.
Me escuchas y volteas y tu expresión crece en emociones de odio. Odias también que solo te mire, que no llore, que te obligue a regresar, que te diga la verdad. Pero no puedo porque no soy yo, es la vida. Es esto que me ha tocado vivir, una fina capa de sensibilidad indiferente que me arropa como lentes oscuros y me esparce el calor que ¿sabes qué? arde mucho ahora. Es como el odio que no sientes, la tristeza que no sientes, la desilusión que no sientes. Sufrir como no sufres. Está bien que te vayas. No sabes lo que es mirar por los lentes del ciego.
Terminas de hacer tus maletas y me rozas con brusquedad al salir. Te despides con tus espalda y tu silencio. Cierras la puerta. Te pierdes, como todos los demás, para siempre.
domingo, 20 de mayo de 2012
He volado...
Han sido días, semanas ya, que soñé que me ahogaba. Afuera estaba oscuro, pero el agua -lo último que yo miraba- era brillante, azul y hermoso.
No sé cómo explicar la paz que se siente cuando uno está debajo de la capa de aire. No hay ruido, puro pensamiento y música de paz. Las cosas son fáciles. Allí, flotando, en movimiento y vaivén, abrazos a presión, un arrullo final.
Han sido años que no voy al agua, que no entro al mar. Pero cada vez que veo una imagen, el sueño vuelve a mi mente.
Es tan lindo estar debajo.
Que incluso, como en mi sueño, no me importa morir. Porque es paz. Es olvido. Es un sueño infinito. Como lágrimas, perdidas entre la infinita vastedad del oceáno.
Pero no quiero dormir y volver a soñar. Porque voy a decidir, por favor, que no me vuelvan a despertar.
No sé cómo explicar la paz que se siente cuando uno está debajo de la capa de aire. No hay ruido, puro pensamiento y música de paz. Las cosas son fáciles. Allí, flotando, en movimiento y vaivén, abrazos a presión, un arrullo final.
Han sido años que no voy al agua, que no entro al mar. Pero cada vez que veo una imagen, el sueño vuelve a mi mente.
Es tan lindo estar debajo.
Que incluso, como en mi sueño, no me importa morir. Porque es paz. Es olvido. Es un sueño infinito. Como lágrimas, perdidas entre la infinita vastedad del oceáno.
Pero no quiero dormir y volver a soñar. Porque voy a decidir, por favor, que no me vuelvan a despertar.
domingo, 6 de mayo de 2012
Me contaron algo bien gracioso
Sucedió en mi colonia y lo observó mi vecina. Le verdad me lo contó mi mamá.
Verán, mi vecina es catequista pero más que nada le fascinan los niños. Los adora. Y la gente adora deshacerse de sus hijos por un rato, ya sea tirándolos en el jardín y recomendando que no se salgan de la colonia o dejándolos con la catequista (generalmente a los más pequeños). Anyway, los niños tienden a hacerse comunitarios. Y la jefa de la comunidad infantil es la catequista (seguida de la Sra. Cara de Rata, Las Alicias, las otras tres vecinas que se arriman y la que tiene un montón de hijos).
Hay un niño muy especial entre ellos. Es un niño sordo cuyos padres tratan con mucho amor. Desde pequeño era muy social y sus padres ayudaron a que todo el mundo lo conociera. Poco después tuvo su implante y DIOS NOS LIBRE, este niño conoce a todo el mundo y adora estar en las calles y el jardín. Sus padres lo vigilaban mucho y todo, pero con este niño siendo amigo de todos comenzó a ser innecesario. Cuando no estaba con la catequista, platicaba con alguien, jugaba con las niñas que encontraba, jugaba futbol en el jardín... pero lo que más le gustaba (y aún le gusta) es bailar. Neta, ese niño baila demasiado bien. Tiene mejor ritmo que yo (y recordemos que es sordo). Se junta con las populares para bailar. Hacen rutinas y todo.
Lo que quiero decir con esto es que, desde mucho antes, todos se daban cuenta de que el niño era un poco ¿fino? ¿extravagante? ¿alegre? ... ay, cómo decirlo... voy a usar palabras gringas para que suene menos discriminativo: flamboyant, merry, florid... gay. Okay, es "gay" en su significado Shakespeareano/Tennysoniano. ¿Ya?
Bien, pues como es mi estado de ñoño la mayoría de la gente no lo saca de "jotito", pero la palabra perfecta es gay. Ese niño es demasiado gay que no soporto estar cerca de él. Es gay inocente, porque el gay-ismo de los niños es demasiado insportable porque son tan jóvenes y no ven los problemas del mundo. ES TAN ALEGRE QUE ME DAN GANAS DE VOMITAR Y BRONCOASPIRAR Y MORIR.
En fin, es gay.
Y el otro día, la catequista estaba en el jardín cuando llegó dicho niño. Otros escuinclillos se empezaron a burlar de él como seguramente habrán escuchado a sus padres (no hubo nada específico con estas burlas así que no podré describir) y... Bueno. Pongan atención.
El niño, harto, se acercó hasta los otros plebillos, agarra a uno y lo COMIENZA A BESAR REPETIDAMENTE EN LA BOCA.
REPETIDAMENTE.
Los niños salieron corriendo, y el afectado salió hacia su casa. La catequista estaba muy preocupada, pensando en que vendría alguna madre a gritar y cosas así; así que le llamó la atención al niño:
"¿Por qué hiciste eso?"
"Pues se estaban burlando de mí." Contestó. Y dijo que mejor se iba a su casa y se fue.
Dudo que esos niños vuelvan a molestar al otro. O a algún otro gay/homosexual (pero posiblemente se vuelvan homofóbicos).
No sé ni sabremos hasta mucho después si este niño es verdaderamente homosexual. No es nuestro pedo, más bien.
Pero DIOS, es tan gay... y se ha ganado aún más de mis respetos.
Verán, mi vecina es catequista pero más que nada le fascinan los niños. Los adora. Y la gente adora deshacerse de sus hijos por un rato, ya sea tirándolos en el jardín y recomendando que no se salgan de la colonia o dejándolos con la catequista (generalmente a los más pequeños). Anyway, los niños tienden a hacerse comunitarios. Y la jefa de la comunidad infantil es la catequista (seguida de la Sra. Cara de Rata, Las Alicias, las otras tres vecinas que se arriman y la que tiene un montón de hijos).
Hay un niño muy especial entre ellos. Es un niño sordo cuyos padres tratan con mucho amor. Desde pequeño era muy social y sus padres ayudaron a que todo el mundo lo conociera. Poco después tuvo su implante y DIOS NOS LIBRE, este niño conoce a todo el mundo y adora estar en las calles y el jardín. Sus padres lo vigilaban mucho y todo, pero con este niño siendo amigo de todos comenzó a ser innecesario. Cuando no estaba con la catequista, platicaba con alguien, jugaba con las niñas que encontraba, jugaba futbol en el jardín... pero lo que más le gustaba (y aún le gusta) es bailar. Neta, ese niño baila demasiado bien. Tiene mejor ritmo que yo (y recordemos que es sordo). Se junta con las populares para bailar. Hacen rutinas y todo.
Lo que quiero decir con esto es que, desde mucho antes, todos se daban cuenta de que el niño era un poco ¿fino? ¿extravagante? ¿alegre? ... ay, cómo decirlo... voy a usar palabras gringas para que suene menos discriminativo: flamboyant, merry, florid... gay. Okay, es "gay" en su significado Shakespeareano/Tennysoniano. ¿Ya?
Bien, pues como es mi estado de ñoño la mayoría de la gente no lo saca de "jotito", pero la palabra perfecta es gay. Ese niño es demasiado gay que no soporto estar cerca de él. Es gay inocente, porque el gay-ismo de los niños es demasiado insportable porque son tan jóvenes y no ven los problemas del mundo. ES TAN ALEGRE QUE ME DAN GANAS DE VOMITAR Y BRONCOASPIRAR Y MORIR.
En fin, es gay.
Y el otro día, la catequista estaba en el jardín cuando llegó dicho niño. Otros escuinclillos se empezaron a burlar de él como seguramente habrán escuchado a sus padres (no hubo nada específico con estas burlas así que no podré describir) y... Bueno. Pongan atención.
El niño, harto, se acercó hasta los otros plebillos, agarra a uno y lo COMIENZA A BESAR REPETIDAMENTE EN LA BOCA.
REPETIDAMENTE.
Los niños salieron corriendo, y el afectado salió hacia su casa. La catequista estaba muy preocupada, pensando en que vendría alguna madre a gritar y cosas así; así que le llamó la atención al niño:
"¿Por qué hiciste eso?"
"Pues se estaban burlando de mí." Contestó. Y dijo que mejor se iba a su casa y se fue.
Dudo que esos niños vuelvan a molestar al otro. O a algún otro gay/homosexual (pero posiblemente se vuelvan homofóbicos).
No sé ni sabremos hasta mucho después si este niño es verdaderamente homosexual. No es nuestro pedo, más bien.
Pero DIOS, es tan gay... y se ha ganado aún más de mis respetos.
Temas:
¿Feminista yo?,
Pe-cu-liar,
suele suceder
lunes, 30 de abril de 2012
Birds fly away
Otro sorbo al té, ya está un poco frío. Le observo las ligeras manchas de la grasa de mi labial flotando en la superficie. Las imágenes se convierten a tu boca, o a tus ojos. Se me viene el eco de tu risa a la memoria y me río también. ¿Te acuerdas cuando hablábamos juntos de esas cosas sin sentido? No, no hay vida después del más allá. El alma existe y no existe. No hay tal cosa como Dios. "Dios ha muerto". El amor no es Dios. Amar es la peor cosa que le puede suceder al ser humano. El amor es bello, hay razones para vivir. Los niños son detestables. Volvemos a reirnos juntos, somos unos tontos mientras el aire silba ligeramente por entre las ramas de los pinos delgados. Un silbido citadino prensa mis oídos contra mi cabeza, y extraño el silencio con el que ambos soñábamos algún día tener. Un silencio de aceptación, de comprensión, de seguridad y de soledad. ¿Recuerdas eso? Queríamos ser un par de ermitaños y dar nuestra vida al mayor sentimiento de felicidad utópico e imaginario. Sí, las cosas parecían fáciles contigo alrededor, el aura que repartes de tranquilidad. La puerta se escucha detrás, rechina al abrir, tintinean las llaves. Entras tú -¡cómo quisiera!- y te sonrojas ligeramente, te pasas una mano por el cabello sin darte cuenta, sonríes, repartes tu aura de confusión tranquila, te acercas a mí y me saludas con un beso en la mejilla, un abrazo incompleto...
- Ya llegué
El dueño de mi dedo anular izquierdo. Entra, deja su maletín, me roza en afinidad y anuncio. Pasa hacia la cocina de nuestra casa.
Sigues en mi pensamiento. Ambos. En el hogar y promesa inexistentes. ¿Vendrás a visitarme pronto? Te extraño.
- ¿Por qué tanto silencio?
Pregunta la compañía inútil.
- Cosas. Recuerdos. - Contesto. Habrá que mantener el misterio.
martes, 10 de abril de 2012
Bodas ñeras norteñas: respuesta al Ninja
El NinjaPeruano, ultimamente, se ha estado quejando de bodas ñeras. Verán, acerca de las bodas ñeras, todos hemos ido a una.
Pero las bodas ñeras del centro/bajío/sur son bien normales a comparación de las bodas ñeras del norte. NO HAY COMPARACIÓN. Comencemos con Sinaloa (más tarde tocaremos fondo con Chihuahua/Durango).
La boda fue hace más de 15 años (calculando la edad de la hija) y para empezar, la moda era ochentera rock. El vestido, madre, era corto... pero tenía cola. Fuck yeah. Y el novio, tenía barba-cabello. Al estilo Kramer, pero más cortito. El traje, claro, de pachuco.
En el "sur" (centro y bajío [según los norteños, "los chilangos", realmente no sé del sur verdadero) se usa conseguir padrinos de hielo, de bebida, de vestido, de traje, de comida, de música, de mariachi, de salón, entre otros etcéteras. En el norte, la cosa es más colaborativa. La familia se ve obligada - no de a huevo, pero de "somos familia y tenemos que ayudarnos porque así nos enseñó Jesucristo nuestro señor, o nuestro padre que murió, o yo que sé - a mandarle un poco de dinero o ayudarle con cierto requerimiento. No sé, algo de "Uy, tal se va a casar, que si le podemos echar la mano con unos dos (mil)" y pues así se forma la cosa. O "tu vives donde venden los vestidos más baratos, caile" o "tu tienes conexiones y consigues el hielo casi gratis" o "te ha ido bien en el jale, así que lo justo es que nos pongas aunque sea las botellas" o "tienes un sonido, préstalo" o "todos van a ayudar a hacer la comida, ustedes tres los frijoles puercos, tú con la sopa fría, y los demás con la barbacoa"... Creo que ya tienen la idea.
Bien, así se paga la boda. Adelantamos, ya estamos en la fiesta. Nosotros no pasamos un zapato. Lo nuestro es mucho más coolmente naco: la cosa va así:
Comienza la música "romántica", el primer baile de los novios... como esposos. Se baila lento. Lento. Pasan las parejas y todo ese desvergue. Vuelven a bailar juntos. Comienza el baile de los billetes, la verdad no tengo ni idea de cómo se llame. Las personas pasan y le pegan/engrapan un billete al vestido de la novia o al traje del novio. Los tipos quedan - si las cosas resultan bien - cubiertos en billetes. Nunca te volverás a sentir tan naco y rico.
So, ahora vamos al mayor exponente de bodas ñeras. Esta es la mejor boda ñera que conozco. De neta que algún día tendré una boda ñera como esas. Los preparativos van así:
A mediodía, se empiezan a preparar las mesas: nos brincamos al jardín de niños y sacamos las mesas del único salón. Las ponemos en el jardín... DONDE SERÁ LA CELEBRACIÓN. Las demás mesas llegan en el camión (las otras eran para los niños) y se acomoda la mesa de los novios con el mantel. Solo esa lleva mantel, fuck las demás mesas de cartera metálica con "Victoria" escrito esparcidas alrededor de la cancha de basketball, la cual sería la pista de baile.
Sí, es que mi tía se casó en el rancho. No cabían todos en el único salón de usos múltiples (generalmente para uso político) así que la fiesta se hizo (redoble naco) en el parque del rancho. El parque consiste en una cancha de basketball agrietadísima, una plataforma-jardín con un quiosco y algunas bancas (es desierto, por lo que el pasto y los árboles murieron), tierra, polvo, y algunos juegos infantiles semirotos.
Cuando eso estaba listo, volvimos para arreglarnos. Vestidos de terciopelo, peinados altísimos, tenazas, waffleadores, tubos de doña, lentejuelas, diamantina, chaquira, tacones y peinetas.
Salimos para recibir a la novia... que llega en una carreta. Un vestido gigante, tomamos la cola, nos dirigimos a la microiglesia.
La boda blabla, no podía ni entrar. Salen, nos dirigimos al parque a pie.
La fiesta comienza, se sirve el guisado de novia (carne con chile y arroz blanco), los novios se sientan y empieza el desmadrito. Llega la música todo está chido porque la gente come y bebe.
Luego llega el baile. El baile es especial(mente naco). La pareja baila el vals en el centro... Y EL RESTO DE LA GENTE, EN UN GRAN CÍRCULO, TAMBIÉN. Es un tanto awesome, también. Todos al compás, dentro, fuera, dentro, fuera... Y la pareja da vueltas. Más tarde hacen lo de los billetes, oh sí, mientras los vestidos de terciopelo atrapan espinas (guachaporis, en nuestro idiolecto) en la cola y los tacones se intercambian por sandalias. Se baila toda la noche y los novios pasan momentos mega románticos en el kiosco (wow) y la boda dura hasta el amanecer.
Los MUY ebrios amanecen en el jardín. Algunas zapatillas que fuern intercambiadas por sandalias desaparecen misteriosamente. Obvios paquetes de sábanas y colchas mal envueltas son cargadas hacia la casa de la novia.
Esto es... ñero mission accomplished.
Traten de superar tanta ñerez.
PD. Sí, los grupos musicales van acorde: en Sinaloa es pura banda pinche; en Chihuahua/Durango es puro toquín norteño. True story.
Pero las bodas ñeras del centro/bajío/sur son bien normales a comparación de las bodas ñeras del norte. NO HAY COMPARACIÓN. Comencemos con Sinaloa (más tarde tocaremos fondo con Chihuahua/Durango).
La boda fue hace más de 15 años (calculando la edad de la hija) y para empezar, la moda era ochentera rock. El vestido, madre, era corto... pero tenía cola. Fuck yeah. Y el novio, tenía barba-cabello. Al estilo Kramer, pero más cortito. El traje, claro, de pachuco.
En el "sur" (centro y bajío [según los norteños, "los chilangos", realmente no sé del sur verdadero) se usa conseguir padrinos de hielo, de bebida, de vestido, de traje, de comida, de música, de mariachi, de salón, entre otros etcéteras. En el norte, la cosa es más colaborativa. La familia se ve obligada - no de a huevo, pero de "somos familia y tenemos que ayudarnos porque así nos enseñó Jesucristo nuestro señor, o nuestro padre que murió, o yo que sé - a mandarle un poco de dinero o ayudarle con cierto requerimiento. No sé, algo de "Uy, tal se va a casar, que si le podemos echar la mano con unos dos (mil)" y pues así se forma la cosa. O "tu vives donde venden los vestidos más baratos, caile" o "tu tienes conexiones y consigues el hielo casi gratis" o "te ha ido bien en el jale, así que lo justo es que nos pongas aunque sea las botellas" o "tienes un sonido, préstalo" o "todos van a ayudar a hacer la comida, ustedes tres los frijoles puercos, tú con la sopa fría, y los demás con la barbacoa"... Creo que ya tienen la idea.
Bien, así se paga la boda. Adelantamos, ya estamos en la fiesta. Nosotros no pasamos un zapato. Lo nuestro es mucho más coolmente naco: la cosa va así:
Comienza la música "romántica", el primer baile de los novios... como esposos. Se baila lento. Lento. Pasan las parejas y todo ese desvergue. Vuelven a bailar juntos. Comienza el baile de los billetes, la verdad no tengo ni idea de cómo se llame. Las personas pasan y le pegan/engrapan un billete al vestido de la novia o al traje del novio. Los tipos quedan - si las cosas resultan bien - cubiertos en billetes. Nunca te volverás a sentir tan naco y rico.
So, ahora vamos al mayor exponente de bodas ñeras. Esta es la mejor boda ñera que conozco. De neta que algún día tendré una boda ñera como esas. Los preparativos van así:
A mediodía, se empiezan a preparar las mesas: nos brincamos al jardín de niños y sacamos las mesas del único salón. Las ponemos en el jardín... DONDE SERÁ LA CELEBRACIÓN. Las demás mesas llegan en el camión (las otras eran para los niños) y se acomoda la mesa de los novios con el mantel. Solo esa lleva mantel, fuck las demás mesas de cartera metálica con "Victoria" escrito esparcidas alrededor de la cancha de basketball, la cual sería la pista de baile.
Sí, es que mi tía se casó en el rancho. No cabían todos en el único salón de usos múltiples (generalmente para uso político) así que la fiesta se hizo (redoble naco) en el parque del rancho. El parque consiste en una cancha de basketball agrietadísima, una plataforma-jardín con un quiosco y algunas bancas (es desierto, por lo que el pasto y los árboles murieron), tierra, polvo, y algunos juegos infantiles semirotos.
Cuando eso estaba listo, volvimos para arreglarnos. Vestidos de terciopelo, peinados altísimos, tenazas, waffleadores, tubos de doña, lentejuelas, diamantina, chaquira, tacones y peinetas.
Salimos para recibir a la novia... que llega en una carreta. Un vestido gigante, tomamos la cola, nos dirigimos a la microiglesia.
La boda blabla, no podía ni entrar. Salen, nos dirigimos al parque a pie.
La fiesta comienza, se sirve el guisado de novia (carne con chile y arroz blanco), los novios se sientan y empieza el desmadrito. Llega la música todo está chido porque la gente come y bebe.
Luego llega el baile. El baile es especial(mente naco). La pareja baila el vals en el centro... Y EL RESTO DE LA GENTE, EN UN GRAN CÍRCULO, TAMBIÉN. Es un tanto awesome, también. Todos al compás, dentro, fuera, dentro, fuera... Y la pareja da vueltas. Más tarde hacen lo de los billetes, oh sí, mientras los vestidos de terciopelo atrapan espinas (guachaporis, en nuestro idiolecto) en la cola y los tacones se intercambian por sandalias. Se baila toda la noche y los novios pasan momentos mega románticos en el kiosco (wow) y la boda dura hasta el amanecer.
Los MUY ebrios amanecen en el jardín. Algunas zapatillas que fuern intercambiadas por sandalias desaparecen misteriosamente. Obvios paquetes de sábanas y colchas mal envueltas son cargadas hacia la casa de la novia.
Esto es... ñero mission accomplished.
Traten de superar tanta ñerez.
PD. Sí, los grupos musicales van acorde: en Sinaloa es pura banda pinche; en Chihuahua/Durango es puro toquín norteño. True story.
lunes, 19 de marzo de 2012
Ya visto
El título viene de la palabra déjà vu (la verdad es que no recuerdo el lugar de los acentos). Verán, perdiendo el tiempo como lo merezco encontré una imagen de un lugar muy conocido.
Lo había soñado.
A decir verdad, de uno de los sueños más extraños que he tenido. Fue hace mucho tiempo, no recuerdo ni siquiera cuanto. Yo estaba en un gimnasio muy extraño. Había varias albercas, pero la más importante es la que ven en la foto.
Para cuando tuve este sueño, hacía muchos años que había dejado de nadar. Sin embargo, en el sueño (como en la vida) seguía siendo lo más natural para mí. Andar con el traje de baño, caminar descalza, el frío de estar empapado... Y todos éramos adultos, una sociedad, como decirle hola al chavo que se siente frente a ti en la escuela.
No recuerdo bien qué se hacía, pero yo terminaba entrando a una alberca que lucía idéntica a la de la foto. Era estrecha... pero no tenía fondo. No acababa jamás.
Lo que ven allí es la alberca más profunda del mundo. La acabo de conocer hace unos segundos. No la había visto jamás. Tenía la misma forma, las mismas ventanas... Aunque el agua comenzaba más abajo.
En el sueño entraba a nadar allí, y nadaba más abajo, más abajo... Soportaba la respiración pero era tan normal... Todo era silencio, tranquilidad. Creo que muy pocos comprenden la belleza de estar bajo aguas inmóviles.
Sentía los latidos de mi corazón, era lo único que existía ya. Contra mis oídos, contra todo lo que iba a hacer, todo lo que era, todo lo que pensaba... Todo era nada ya.
Pero era demasiado tiempo. No había desesperación por el aire que no tenía. No importa nada cuando estás debajo del agua.
Así que desperté, como en las películas, dando un respiro largo y tendido para después gemir como perro.
Nunca entendí qué onda con ese sueño.
Era tan violento como lo era pacífico.
Y ahora ese lugar tan extraño está allí... Existiendo... Para que pueda yo suicidarme. Feliz. Sin pensar. Sin preocupaciones. Sin nada. Con la vida para despedir, nada más.
Lo había soñado.
A decir verdad, de uno de los sueños más extraños que he tenido. Fue hace mucho tiempo, no recuerdo ni siquiera cuanto. Yo estaba en un gimnasio muy extraño. Había varias albercas, pero la más importante es la que ven en la foto.
Para cuando tuve este sueño, hacía muchos años que había dejado de nadar. Sin embargo, en el sueño (como en la vida) seguía siendo lo más natural para mí. Andar con el traje de baño, caminar descalza, el frío de estar empapado... Y todos éramos adultos, una sociedad, como decirle hola al chavo que se siente frente a ti en la escuela.
No recuerdo bien qué se hacía, pero yo terminaba entrando a una alberca que lucía idéntica a la de la foto. Era estrecha... pero no tenía fondo. No acababa jamás.
Lo que ven allí es la alberca más profunda del mundo. La acabo de conocer hace unos segundos. No la había visto jamás. Tenía la misma forma, las mismas ventanas... Aunque el agua comenzaba más abajo.
En el sueño entraba a nadar allí, y nadaba más abajo, más abajo... Soportaba la respiración pero era tan normal... Todo era silencio, tranquilidad. Creo que muy pocos comprenden la belleza de estar bajo aguas inmóviles.
Sentía los latidos de mi corazón, era lo único que existía ya. Contra mis oídos, contra todo lo que iba a hacer, todo lo que era, todo lo que pensaba... Todo era nada ya.
Pero era demasiado tiempo. No había desesperación por el aire que no tenía. No importa nada cuando estás debajo del agua.
Así que desperté, como en las películas, dando un respiro largo y tendido para después gemir como perro.
Nunca entendí qué onda con ese sueño.
Era tan violento como lo era pacífico.
Y ahora ese lugar tan extraño está allí... Existiendo... Para que pueda yo suicidarme. Feliz. Sin pensar. Sin preocupaciones. Sin nada. Con la vida para despedir, nada más.
domingo, 18 de marzo de 2012
The bloodstaine on the sheet read: "Free"
Una vez que fue despedido de su trabajo y divorciado de su esposa no tuvo nada más a lo que centrar su vida. No había amigos, vecinos, familiares o incluso un espejo que le dijera nada de sí mismo.
El hombre decidió entonces que no había nadie en donde vivía, que no había nadie dentro ni fuera de él. Se despojó de todo lo que le pesaba y salió a dar una vuelta en un mundo totalmente nuevo que solo había cambiado para él.
No fueron los gritos de los vecinos sorprendidos tratando de proteger a sus hijos, no fueron las alarmas de los policías y las órdenes hacia él, no fue nada lo que le despertó de su felicidad mientras lo arrestaban y lo llevaban hacia el cuestionamiento de por qué caminaba desnudo por la ciudad.
En la sala se subía a las mesas y hacía con los brazos que volaba, totalmente ajeno a que el mundo le estaba viendo y escuchando todos sus comentarios acerca de la belleza del mundo que apenas ahora comenzaba a ver.
El hombre decidió entonces que no había nadie en donde vivía, que no había nadie dentro ni fuera de él. Se despojó de todo lo que le pesaba y salió a dar una vuelta en un mundo totalmente nuevo que solo había cambiado para él.
No fueron los gritos de los vecinos sorprendidos tratando de proteger a sus hijos, no fueron las alarmas de los policías y las órdenes hacia él, no fue nada lo que le despertó de su felicidad mientras lo arrestaban y lo llevaban hacia el cuestionamiento de por qué caminaba desnudo por la ciudad.
En la sala se subía a las mesas y hacía con los brazos que volaba, totalmente ajeno a que el mundo le estaba viendo y escuchando todos sus comentarios acerca de la belleza del mundo que apenas ahora comenzaba a ver.
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