miércoles, 26 de mayo de 2010

Waiting for the sun to go.

Había fantasmas en la ventana.
Salí, por que no podía dormir.
El sol ya estaba bien arriba.
El lugar estaba desierto.
El silencio era casi insoportable.
El cielo me miraba, benevolente.
Le pedíamos vapor y nos regresaba arena.

- Entra ya. No tarda en ventear.

No podía evitarlo. Pensaba en ti.
Miraba una piedra y de vez en cuando,
la piedra -una iguana- me miraba a mi.

- Si se mete un solo grano de arena por la ventana que abriste...

Esperaba que mi cabeza fuera un globo y se fuera con el viento.
Pero era demasiado pesada, demasiado.
Esperaba que fuera una piedra para que nadie entrara.
Que fuera una serpiente para que tu te alejaras.
Para herirte yo a ti.

- Ya. Adentro. ¿Qué te digo?

Estaba pensando en ti.

Así que entré. Te extraño.



Flashback a hace un par de años. Larga historia. Pocas ganas de contarla.

1 comentario:

Frédéric dijo...

Me imaginé un desierto, me gustan los desiertos...

Perdona si respondo de manera extraña, aún tengo esas imágenes en mi cabeza.