martes, 21 de marzo de 2017

Amo, dueño y señor

Me encontraba de rodillas, sobre las de él, buscando a lágrimas consuelo, cariño y sosiego; pero él continuaba trabajando, estaba cansado, estaba entretenido, y no tenía ganas de darme placer ni de sentir mi cuerpo. Para mí, que lo conozco, sabía que sonreía con la comisura de los ojos, pero estaba serio. Cuando nos encontramos así, es como si él fuera amo, dueño y señor de toda mi forma y ser. Así me resuena en la cabeza, rogar a un Señor por todo lo que quiero que me de.

Desgraciadamente nos interrumpió uno de sus amigos, Él. Señor fue a abrirle, nada más por el placer de quitarme de sus piernas y dejarme caer en el piso. No tuve mucho tiempo de levantarme, me concentré en quitarme las lágrimas y en taparme porque un poco de mí estaba en exhibición con la intención de ser privada. Él entró y me vio en el suelo, así que obviamente me preguntó qué hacía allí. No había reunido palabras cuando Señor respondió: "Busca sexo. Por si quieres cogértela."

Se carcajeó poquito, y Él me sonrió, pero de esas sonrisas que no llegan a toda la cara. Señor me acarició la cabeza, y me levantó del suelo. Señor siguió: "Sí mira, si se opone, porque le gusta decir que no, la atamos poquito de las manos, ¿verdad? ¿quieres?". Y le dije que sí. Temblando. Mirando hacia el frente, frente a la cama. Mientras Señor me quitaba partes de mi ropa, y me pedía que no me moviera.

Él y Señor se retiraron unos pasos para discutir. Ellos ya tenían cierto conocimientos de los deseos peculiares de cada uno. No sé qué se dijeron, sólo sentí a alguien detrás de mí. No era Señor. Temblé un poco más, como si nunca jamás me hubiera tocado nadie. "¿Realmente quieres que te toque? ¿Te puedo tomar? Quiero que te quedes en silencio." Así que me quedé en silencio. Señor le ayudó a atarme ligeramente las manos, pero seguía llorando mientras lo hacía. 

"Inclínate hacia adelante. Rodillas arriba, frente contra ellas." Así me colocó sobre la cama. Estaba desnuda. Hablaba con poca flexión, no frío pero firme. No era la voz dulce de Señor, quien estaba callado.

Mi cara mojada me daba vergüenza y no podía seguir secándome las lágrimas. Miré con muchísima pena a Señor, pero Él me regresó la frente a la posición que ya me había indicado. Señor le pasó el listón a manera de venda, y Él lo colocó. No más llorar. Me sentí más protegida. 

Él se acomodó detrás de mí. Sostuvo mis brazos, mis hombros, mi cintura, mi cadera, mi cuello. No eran caricias, estaba buscando territorio firme. Cuando lo encontró, aseguró una mano y bajó otra. Ahora buscaba el territorio suave, y lo cruzó en cuanto lo encontró. 

Se sentía metódico. Lo hacía en cierto ritmo, y no se preocupaba por mi placer. Me di cuenta. Era lo que Señor le había pedido. Tener cuidado conmigo, y no tocarme lo suficiente para darme el sosiego que llevaba pidiéndole todo el día. Lo hacía para complacerse a sí mismo. 

Sus manos, irónicamente, sí concedían asaz cariño. Ternura. Afecto. Yo no sé. Solamente era fría su manera de follar. No ruda, pero dolorosa. Mucho más cuando apretó el ritmo y terminó, casi brusco. Se retiró de mí, y se acomodó. Nada más me quitó la venda de los ojos, y siguió arreglándose. 

Yo seguí temblando, y las lágrimas se me siguieron cayendo. No lloraba, el río fluía sin gravedad. No me moví. Señor me desató las manos e inmediatamente Él las tomó. Me jaló y nos acomodó acostados en la cama, uno junto al otro, yo entre sus brazos. Me dejó un beso en la frente y me preguntó si estaba bien. Yo estaba muy bien. Había dejado de temblar.  Señor se acostó del otro lado de mí, abrazándonos a los dos, y besó a Él. 

Una sensación efervescente me recorrió toda la piel y me calentó el pecho. En realidad, yo había conseguido lo que quería, sólo no de quien lo esperaba. Y Él me había acariciado de excelente forma. Dormité complacida. 

lunes, 2 de enero de 2017

Rochester y consenso: la terrible continuación

you must have a strange opinion of me; you must regard me as a plotting profligate—a base and low rake who has been simulating disinterested love in order to draw you into a snare deliberately laid, and strip you of honour and rob you of self- respect. What do you say to that? I see you can say nothing in the first place, you are faint still, and have enough to do to draw your breath; in the second place, you cannot yet accustom yourself to accuse and revile me, and besides, the flood-gates of tears are opened, and they would rush out if you spoke much; and you have no desire to expostulate, to upbraid, to make a scene: you are thinking how TO ACT—TALKING you consider is of no use. I know you I am on my guard.’                                                                                                           ‘Sir, I do not wish to act against you,’ I said; and my unsteady voice warned me to curtail my sentence.                                                                                                                    ‘Not in your sense of the word, but in mine you are scheming to destroy me. You have as good as said that I am a married man—as a married man you will shun me, keep out of my way: just now you have refused to kiss me.

Estas palabras le dirige Rochester a Jane, tras su fallido intento de boda. Seguir la historia es fácil si no están familiarizados: Jane, huérfana joven y fea abusada psicológicamente, es seducida por el Sr. Rochester, feo viejo de mundo y dueño de grandes fortunas. Sé que era innecesario lo de tanta fealdad pero hay un incapie en el tema (algún día averiguaré por qué). Al momento de intentar el matrimonio, surge el conocimiento de que Rochester está casado con una mujer que está loca (así que obvio la mantiene encerrada en una torre, OBVIO).

Tras este episodio traumático, Rochester y Jane tienen una conversación que -para mí- definen perfectamente el arquetipo que he denominado "Rochester". "You must think I'm a monster, that I just wanted to make you my mistress" dice, cuando es claro y obvio que cualquier vato querría una chica joven como su amante, y sí es monstruoso considerando que Jane es fácil: carece de autoestima y tiene cero experiencia con los hombres. Pero Rochester es brillante, no tarda en voltearle la tortilla y decirle "I feel you want to destroy me, you refuse to even kiss me". 

La relación Rochester-Jane es una de mis favoritas porque describe a la perfección el arquetipo del romance clásico realista, y no el clásico arquetipo de los cuentos de hadas y princesas. Sí, eres la Bella y te has enamorado de la Bestia. Pero la Bestia no deja de ser bestia; en su lugar, el contraparte masculino adquiere cualidades aún peores, es decir, una esposa escondida. Y sin embargo, Jane -la Bella de esta terrible historia- sigue enamorada.

Jane es también un arquetipo, tiene dos grandes amores: un hombre, Rochester, y Dios. Más adelante de la cita anterior, Rochester le propone -o más bien decide por Jane- irse a vivir a una cabaña retirada, donde puedan vivir como marido y mujer sin la mirada juzgante de la sociedad. Pero Jane sabe que no puede vivir sabiendo ella la verdad, y sabiendo que ofende a Dios. Es tentador, pero claro que no lo puede hacer. "Jane! will you hear reason?; because, if you won’t, I’ll try violence." dice Rochester, y claro que es aterrador pero Jane sabe que no va a suceder y lo calma.

Truths get talked all over y Rochester insiste: "Then you did not love me really, you just valued the rank and station of my wife". This is Rochester, a man who gets what he wants, y el único crimen de ello son las libertades que se toman y que no son tomadas como un gran crimen por el simple hecho de ser hombres y a los hombres se les perdonan ciertos pecados. Jane hubiera honrado a cierto Dios brindándole a Rochester amor, y recibiendo amor de regreso (porque estoy convencida de que Rochester amaba a Jane, de una manera extraña, como si fuera la última Pepsi del desierto, and she might've been rightfully so). Dios sabe cuánto amor les faltaba a ese par. Y sin embargo faltaban a otro Dios, al social, al que nos rige más concretamente, y que pesa más sobre una mujer que sobre un hombre: los hombres casados a sus esposas, y las mujeres que están con hombres casados se equivocan, y pecan frente a Dios, frente a la esposa, frente a su dignidad. 

Hoy en día, la mujer que se enamora corre diez mil riesgos. Enamorarnos, rompernos el corazón, que nos juzguen por nuestras decisiones, que no seamos buenas novias-esposas-amantes, que tengamos sexo, que no lo tengamos, que se burlen de nosotros, que abusen de nuestras mentes, de nuestros cuerpos... que nos maten. Es fácil comprender lo que una tiene que enfrentar y darnos de igual manera diez mil consejos para sobrevivir en las relaciones. Jane sólo tenía a Dios. Y aún así lo hacemos. 

Aquí es donde quiero entrar con el tema del consenso. Respetar los consejos que nos dan, o no, es nuestra decisión. Podemos encontrarnos con todas las red flags posibles, y decidir continuar con la relación, Y ES COMPLETAMENTE VÁLIDO. Jane sabía que Rochester era problemas: era un hombre mayor, violento, mamón, abusivo con los niños, promiscuo y, por si fuera poco, feo. Pero él la amaba, y Jane decidió seguir adelante. Su consenso sólo fue roto cuando su matrimonio es imposible de realizar. 

¿Qué culpa tenemos nosotras de mantenernos en una relación que sabemos que no nos conviene pero manifestamos nuestra intención de continuar? Se vuelve un poco a las oscuras ideas de abuso. Y sin embargo, está comprobado que pedirle o exigirle a una mujer que se retire de su relación abusiva sólo crea aislamiento de la víctima. Contraproducente pero: tenemos derecho a que se respecten nuestras decisiones (aunque sean las equivocadas). ¿Qué hubiera pasado si Jane hubiera aceptado la propuesta de Rochester y hubieran vivido juntos? Hubiera sido la decisión equivocada (a ojos de la sociedad de aquel entonces, o a ojos nuestros considerando que Jane era veinte años menor, inocente y pobre) pero hubiera sido la decisión de Jane sobre su vida y su cuerpo y por lo tanto, hubiera sido respetable. 

Mis relaciones con hombres tipo Rochester han tenido muchas de estas características. Varios años más joven, admirando experiencias y conocimientos mucho mayores que los míos, considerando principalmente mi comodidad y mis deseos. ¿Fue realmente mi consentimiento? ¿O fui una víctima de personas con más experiencia y verbo que yo? ¿Acaso cuenta como manipulación, como Rochester diciéndole a Jane que es ella quien lo lastima?

Rochester, desgraciadamente, está visto a través de lentes color de rosa: los que están colocados frente a los ojos de Jane. Sólo podemos obtener a Rochester desde la mano de Jane, con sus descripciones, con sus palabras. Para todo efecto, Rochester era abusivo, pero no sabremos nada más objetivo de él. Es como es, para Jane, y para nosotros. Y asimismo lo aceptamos. 

El consenso no se trata de un simple sí entusiasta e unánime. Tiene muchas caras, varios colores, diferentes formas: es completamente contextual. Varias veces consentí y no debí hacerlo, y personalmente creo que no hubo coerción, dudas durante el acto o abuso. Aún cuando todo apuntaba a la completa comodidad, a mi estar informada, a la emoción: quizá hay cosas que no debieron haber pasado. Pero el consenso no se trata del pasado, se trata del presente. Rochester quizá sabría que en el futuro hubiera tenido una vida difícil y dolorosa al lado de Jane, pero prefería vivir en el presente y consiente a ello. Jane no consiente, sabiendo que sufriría aún amando y siendo amada. Jane pudo haber consentido, y tras ello, vivir con las consecuencias. ¿Hubiera sido realmente la decisión de Jane, o tan sólo se hubiera visto conducida a tomar esa decisión por Rochester?

Rochester es un ser de muchas formas. Más allá de preguntarnos sobre Rochester, queda preguntarnos sobre la integridad de Jane. De la mía. De todos aquellos que nos hemos visto en la situación. ¿Lo que siento es realmente lo que siento, o producto de las formas de conducirse frente al amado del arquetípico Rochester?

I don't know. Fucking men, y'know?





 

martes, 27 de diciembre de 2016

Rochester

Oh, long time no see!  Ya sé que hace demasiado tiempo ignoro estos tristes parajes. La vida se volvió un desastre. Estudios en el extranjero, conocer un montón de gente que no se parece nada a mí, vivir en casa, ver a mis compañeros graduarse (¡algunos hasta titularse!), conseguir un trabajo, volverme a mudar... y lo que venía a contar: Rochester.

Para los que me conocen y/o me siguen en twitter, Rochester se volvió una presencia constante. Muy constante. Y para bajarme las ánimas, vine a contar toda nuestra historia.

Todo comenzó con el movimiento que llamaré "el engaño". Me volví momentaneamente en la amiga (uh-huh) de un amigo. Era diversión inocente y fue uno de mis mejores momentos. Un día me invita a beber con algunos de sus amigos (convenciéndome porque necesitaba ayuda con algo en lo que yo ya tenía experiencia) y uno de ellos era Rochester. Yo tenía muchas ganas de terminar rápido y regresar a casa, pero sus amigos eran muy divertidos: Rochester y el Extranjero. El Extranjero estaba muy centrado en su proyecto (en lo que necesitaban ayuda) -siempre ponía atención y valoraba lo que yo sugería- y Rochester estaba relativamente callado, entre ebrio y analizando todo lo que se decía, siendo muy puntual. Por debajo de la mesa, las manos de mi amigo paseaban una y otra vez. Hablamos de otras cosas, de música, de la escuela, yo comenzaba a estar un poco más alegre. Viví un nuevo mundo: gente que saludaba a todo el mundo, que eran realmente agradables con todos, que ofrecían oído, asiento y bebida incluso a la gente a quien yo le hubiera dado la espalda. Entramos en un nuevo tema, la educación, y empecé a hablar con mucho entusiasmo.

Para corte comercial, sí, comencé a dedicarme a la educación, me siento muy cómoda en esa especialidad, y a veces me siento como si hubiera encontrado mi vocación. Hablo desde hace año y medio y desde entonces y varias experiencias sigo convencida de lo mismo. Es muy emocionante.

Rochester entonces me vio con ojos muy grandes y me empezó a preguntar de todo al respecto. El Extranjero puntualizó: "Ah, Rochester, eso es lo tuyo." 
Probablemente había notado cierto algo y el pobre había intentado ser el mejor wingman para su amigo. 

Rochester me explicó que tenía un master en educación, en uno de los países reconocidos por su política educativa. He just had me there and then. 

Charlamos muchísimo y al final de la noche mi amigo me propuso irnos o continuar bebiendo con los amigos. Decidí seguir bebiendo. El Extranjero partió y nos quedamos los tres y un par de sus amigas que se habían unido.

En el siguiente bar, Rochester admitió que yo le gustaba. He was quite drunk.

Al regresar a casa, mi amigo me preguntó si habría posibilidad de que él a mí me gustara. Honestamente creí que no, primero porque no me había sentido atraída a él (excepto cuando habló de educación because damn, that's my kink) y segundo porque por el momento yo estaba bien teniendo relaciones casuales con gente que ya conocía. Me dijo que le había causado un poco de celos. So that changed me. Es como cuando no quieres pastel pero te dicen "no te comas ese pastel maldita sea" así que ahora necesitas ese pastel. I AM A FREE WOMAN, I WILL FUCK WHOEVER I WANT TO FUCK WHEN I FEEL LIKE IT. 

Al día siguiente nos vimos otra vez. Había un curso obligatorio para TODA la escuela, así que obviamente yo acudí al taller que estaba en el pequeño salón de al lado. Me encontré a mi amigo y a Rochester, los invité a mi taller, y acudieron. Charlamos un largo rato.
Al día siguiente volvieron a asistir al taller. Rochester me dijo si quería ir por un café en el descanso, y desgraciadamente no podía, debía entregar unos libros. Rochester me acompañó a la biblioteca y LUEGO me invitó el café. I was all his by that moment. It was also a damn good coffee. Cuando regresamos al taller, Rochester me pidió mi número de teléfono. Quiso invitarme a salir pero yo ya tenía planes. Le dije que quizá después, que me llamara. 

HE DID NOT CALL. 

Se tomó sus pinches tres días (como la regla de los hombres) para llamarme. Mi amigo me advirtió "he's playing with you" pero yo ya estaba bien ganada para ese momento. Para desgracia de Rochester había yo salido de la ciudad y tuvo que esperar dos semanas para verme. En el momento en que regresé me pidió salir a beber. Era entre amigos pero su mano no esperó para... pasearse en mi pierna. Nunca un hombre había hecho eso conmigo. Fue una noche genial y me divertí mucho. Adoré a sus amigos. Al final estaba muy ebria para hacer nada, tomé un taxi y me fui. 

Después me invitó una cerveza. Era un bar arrinconado, semiescondido, pero acudí. Hablamos. Mucho. Después le dije que debía irme, cosa que no hubiera sugerido si el bar no nos hubiera cerrado y yo todavía alcanzara a tomar mi camión. Me retuvo en el callejón, me puso frente a él, contra la pared.
Me dijo que se había pasado una excelente tarde conmigo. Me dijo si podía besarme.
Again, ningún hombre me había pedido permiso así para besarme. Porque cuando le dije que sí, me tomó como si no lo hubiera hecho y me besó, a la fuerza, pero con mucha ternura... EN LA MEJILLA. Y luego en la otra. Y luego más. Luego la barbilla. Y entonces se dignó a posarse sobre mis labios. WEIRDEST FIRST KISS EVER. Pero fue muy lindo. Supongo que debería caracterizarlo, tanta ternura.

Eso fue todo esa noche. Esa misma semana me invitó a ver una película. Nos vimos en el centro y... caminamos a su casa. No esperaba que la pelícuela fuera en su casa pero desde ese momento comprendí que debí haberme puesto mejor ropa interior. O al menos evitado las medias. O quizá debí rasurarme. Oh damn.

Aún así charlamos un muy largo rato. Creo que estaba asustada, me sentía vulnerable. ¿Y si no me sentía cómoda? ¿Y si no me agradaba? Pero eso no pasó. Me di cuenta de que él estaba igual de nervioso que yo. También quería que yo me sintiera cómoda, segura y consiente. Fue muy lento, muy muy lento, y me hizo sentir bastante apreciada y querida. He held me for a long long time. Tampoco estaba acostumbrada a eso.

Continuamos así un par de semanas. Más adelante me vi obligada a confesarle que estaba enamorada de él, que no esperaba que eso pasara y que no significada nada, pero que quería que lo supiera. Él me dijo que sólo quería que las cosas sucedieran, sin expectativas y sin nada del uno o del otro. Que todo fuera sencillo, simple, y que mantuviera esa sensación de hacernos muy felices mutuamente. O algo así. He might've been drunk. Le dije que eso también quería yo. Así que seguimos.

El bastardo más tarde me confesó que tenía novia. Que bueno no era su novia novia que empezó más bien como lo nuestro pero que siguió por un tiempo y que pues no sé y así pero ahora la relación era complicada y que debía terminar porque ella debía partir y blablabla. Le dije que no era mi primer rodeo y que allá él con sus pedos. 

Su novia, btw, tenía unos senos exquisitos. Pero esa es historia para otro día.

Luego vinieron las vacaciones. Nos despedimos, le conté de mis planes y que eran geniales y así. Más tarde decidió visitarme. Le negué tenerme, le dije que no quería and that was that. Taught him some. Comprendió. Pero me dijo que me quería. Just like that. Dos meses o tres o yo qué sé and he dropped the bomb. Lo ignoré un ratito pero más adelante siguió lanzando casualmente el te quiero. 

Así que obvio mi respuesta fue buscar otra relación. Simultanea. Porque YOLO. 

Seguimos adelante y un día me cuenta que qué ganas le dan de irse a una estancia y blablablá. Y yo digo POS ME VOY TAMBIÉN. Así de la nada hicimos planes para alejarnos el uno del otro. Mientras tanto me di cuenta de que yo también lo quería y de lo fácil que podía ser para él lastimarme. Por primera vez lloré por una relación. 

Me costó mucho irme. Dejar muchas cosas. Pero a él no me costó mucho dejarlo. Vino a despedirse de mí. Me advirtió que me buscaría a su regreso.

Esos seis meses seguimos en mucho contacto. Fue mi más grande apoyo para continuar, para no romper en llanto. Me daba mucha envidia la forma en que él salió y cumplió sus sueños sin pensar en muchas personas que le querían. Una de las cosas más grandes que me ha enseñado es que yo también puedo. (Ya que leo eso pues suena horrible pero no se dejen llevar por el cliché, dejar el amor por los sueños también es bien pinche válido)

Cuando regresé, en la soledad, tuve una oportunidad de volver a salir con mi amigo. Así que lo hice. Fue una mala decisión. Tuve un mal rato. Supongo que me acostumbré al buen trato (¿y quién me culpa?). 

A Rochester no le agradó nada. CUT TO THE WORST FIGHT-DRAMA TO EVER EXIST IN PEOPLE WHO ARE ACTUALLY NOT EVEN IN A FORMAL RELATIONSHIP. 

De ahí aprendí cómo funciona el perseguir otros sueños por sobre el amor. Aprendí un par de cosas sobre las relaciones. Aprendí un montón sobre el valor de la honestidad y el respeto. Y Rochester aprendió sobre comunicación. He understood he could hold nothing against me. Y pos yo me disculpé, y así, y etcétera.

Tres días después de su regreso, nos encontramos. Nos dijimos que nos queríamos. Hablamos sobre lo nuestro y BAM, nos hicimos una relación. Al principio sólo formalizamos pero continuamos con los mismos términos. Luego le pregunté que no se veía tan conforme que si quería algo más que lo dijera. Casi le tuve que leer la mente para que me dijera que lo que quería era exclusividad. DUDE, JUST SAY IT, GODDAMMIT. 

Así que sí, creamos una relación común y corriente de la relación menos común. Hoy en día somos en realidad una pareja muy aburrida. No ayuda que mi trabajo fuera muy muy común (lo bueno es que ya lo perdí así que puedo volver a tener mucho tiempo y ser pobre). Nos apoyamos, nos amamos, probamos cosas nuevas, hablamos de cosas que quizá no hablaríamos con cualquiera. Vemos un futuro entre nosotros, o algo así, no sé, estoy chava, qué hueva. De hecho, cuando hablamos de lo que quizá venga, no coincidimos mucho. O nada, más bien nada. 

Realmente no somos tal para cual. Es tan diferente de mí como se puede ser y caerme más o menos bien al mismo tiempo. Nunca había peleado tanto con alguien que no fuera mi familia, y que fuera tan honesto como mi familia. Que te digan tus fallas es bien pinche doloroso, y, carajo, que he sentido dolor estos cinco meses. Es como cuando eres chica y tus papás te dicen "nunca termines con un hombre así" y vas y terminas con un hombre así que además ronca cuando duerme. Bebe en exceso, consume drogas, es mayor, es violento y se besa con un montón de gente cuando tiene la oportunidad. No sabe qué hacer con el resto de su vida, lo cual es preocupante en gente de su edad (cosa que voy a dejar de juzgar considerando que voy bien derechito para el mismo lado). 

Y sin embargo es dulce, se preocupa por las personas, tiene un gran corazón para sus amigos, siempre intenta ser incluyente con todos, es muy inteligente, es generoso, tiene una mirada realista y bizarra frente a la vida. Además tiene un gran respeto por su trabajo, lo cual es difícil hoy en día. 

De repente me encuentro en una edad en la que ya no sé si puedo o no darme el lujo de jugar con mis relaciones, de si quiero o no un futuro con alguien. Ya no tengo diez años y ser soltera por siempre no me parece muy realista (aunque increíblemente deseable). No sé realmente qué quiero para mi vida con otra persona y todo en mi cabeza es un desmadre.

Lo interesante es que ya sé que puedo decir que al menos en mi corazón (cliché like that) todo está claro. Y todo está en paz. 

No muchos pueden tener eso, y estoy agradecida, y disfruto lo que pueda porque sé que en cualquier momento puedo dejar de tenerlo y entonces lo demás se me olvida. Me concentro en la felicidad de ahora mismo. 

And that's how Rochester and I met.

jueves, 21 de julio de 2016

Nube de tormenta

Deseé viajar como una nube, lentamente, tomando todo a mi paso. Siempre quise ser una nube, silenciosa, que se extiende y se desliza con piruetas que crean y recrean sus propias formas. Fresca. Siempre nueva, bienvenida en terrenos que no había cubierto antes.

Pero hoy soy una nube negra, temida por quien me desea. Soy la eminente tormenta, violencia contenida, horror entre los que me miran. Furia sorda, tanto contenida como desbordante, quienes amo me huyen. A quien busco me rechaza. 

Mientras me deshago, mientras evoluciono de la única manera que sé, lastimo al suelo, lastimo a quien abrazo, hay odio entre el amor que predico. 

Mi tormenta termina y se lleva consigo la mayor parte de lo que fui. Apenas soy una esencia. Pero tras de mí está el recuerdo en forma de destrucción y de mucho dolor. Quisiera que mi acción fuera tan suave como mi forma y mi movimiento. Pero no existe en mí nunca nada más que tragedia, golpes de hielo, anhegación y gritos ahogados. 

Más vale alejarse de mí. 

lunes, 13 de junio de 2016

Profesorear

Como estoy intentando hacer la tesis, obviamente me distraje leyendo reddit. Alguien preguntó quiénes han sido los peores profesores que se han encontrad y OH BOY, tantos nombres saltaron a mi cabeza...

Que decidí escribir sobre ello (en orden de aparición en mi cabeza):

- Mientras ayudaba a mi prima con su tarea (empezaba a aprender a escribir y leer), me pregunta si "rana" no se escribiría "rrana" porque tiene sonido "fuerte". ES UNA PREGUNTA VÁLIDA Y MUY INTELIGENTE, pero procedo a explicarle que no, que la RR nunca va a ir como primera letra, principalmente porque ninguna palabra tiene "r suave" al principio, es muy difícil de pronunciar, y asumimos que todas se pronuncian "rr". Mi tía, educadora de preescolar, contesta que NOCIERTO, QUE SE DICE "RRANA" Y SE ESCRIBE RRANA. Me dieron ganas de llorar.

- Profesora nueva de la primaria, llega desde no sé qué pueblo desde otro estado. Un día se enoja y grita con mucho pulmón "¡ESCUINCLES!". La palabra no era nativa del lugar y NADIE entendimos, pero nos dio mucha gracia. Después de explicarle que no sabíamos qué significaba eso, procedió a explicarnos que era un tipo de insulto gritarle así a los niños. Básicamente nos tuvo que explicar su insulto. Nunca lefuncionó para insultarnos pero nos entretenía mucho su frustración. 

- Profesor de música de segundo de secundaria. Esta historia es fabulosa: en primer año contrataron un profesor de música de quien me enamoré irremediablemente. Era músico, alto, cabello ondulado, ojos verdes, músico... Nos ensayó para el concurso del himno nacional (la primera vez para el colegio) y ganamos el tercer lugar: el primer lugar siempre lo ganaba la misma escuela, y el segundo lo ganó la escuela que nuestro mismo profesor llevaba ensayando desde hace unos años. Su clase me gustaba mucho y aprendí varias cosas. Yo me divertía bastante. El segundo año lo despidieron para contratar al profesor que ensayaba a la escuela que siempre ganaba el primer lugar, y el tipo se la pasaba enseñándonos canciones de tipo Roberto Carlos y cantando a lo pendejo; se vestía como si fuera a manipular la Matrix. Además era enojón e impaciente. Cuando se empezaron a acercar las fechas del concurso, empezó a faltar, hasta que un día simplemente no asistió ni avisó... y luego nunca volvió (al parecer así lo hizo, ni renunció ni nada). Trajeron al profesor anterior sólo para ensayarnos por unos días para al menos no avergonzarnos durante el concurso pero se notaba que estaba encabronado por lo que le hicieron (yo también me hubiera enojado). Al final, ni siquiera asistió al concurso. Nadie esperaba que ese día ganáramos el segundo lugar (el primer lugar era la escuela de siempre, y el anterior segundo lugar no concursó). La escuela fue feliz con su premio pero no supieron cómo rellenar la clase de música que quedó allí nomás sin profesor, así que LO AND BEHOLD, la nueva clase de dibujo, impartida por la mamá de una compañera. 

- Profesora de matemáticas en la prepa, nunca le entendía en sus clases. Cuando le pedía que explicara los procedimientos, procedía A REPETIR la misma explicación. Cuando le decía que sí había escuchado, que simplemente no había entendido y que por favor lo re-explicara, me decía que era por no oir y estar platicando o distraída, luego me ignoraba. 
Más tarde tuvo la audacia de decirle a mi mamá que yo era muy buena en matemáticas. WELL, NOT THANKS TO YOU. 

- Profesor en universidad, siempre tenía problemas de comunicación. Nosotros creíamos que entendíamos y resultaba que él había querido decir otra cosa. Duramos un año sufriendo e ignorándonos, y decidió no volver a darnos clase hasta dos-tres años después. Dicha materia la habíamos adelantado la mayoría del grupo hacía un año, por lo que -creo yo- decidió darla entonces. Es una materia muy muy complicada, y explicarla -estoy segura- es aún mucho más complicado. Pues nunca se le entendió nada, se contradecía, se repetía, la cagaba, hasta que un día soltó el épico "Olviden todo lo que he dicho". 
Shit just happens.

- Profesor de idiomas en la universidad, nomás era un desmadre. Es conocido por ligarse a las chavitas, cosa que a mí ni me viene ni me va. Me parecía pedante, pero con el tiempo llegué a aceptar su pedantez y tomé casi todas mis clases con él porque me dejaba faltar a gusto y avanzar a mi ritmo. A lo que nunca tuve paciencia fue para sus comentarios neoliberales (con los asuntos de protesta estudiantil y otros asuntos) ni para sus comentarios de cuando logró el despido de una de mis profesoras favoritas sólo porque no era hablante nativo.
Un día mientras estudiaba en línea (a mi ritmo) encontré uno de sus ejercicios que repartía en clase. Profesores nativos FTW. 

- Todos los profesores de español de la secundaria:
 El primero estaba supliendo a la profesora original que estaba embarazada-puérpera. Él era abogado y generalmente daba español a estudiantes de tercer año y de prepa -si no mal recuerdo- pero pues había que ponerse creativos. Hacía chistes muy salados, no nos tenía paciencia, y no enseñaba mucho; aún así era buen tipo. Después por un tiempo regresó la otra profesora y la amé, de verdad, era un ángel que además sí sabía dar clase. Luego se retiró para ser mamá o algo así.
  La nueva profesora llegó toda estricta, anunciándonos que debíamos hacer un proyecto de mil páginas donde teníamos que escribir cincuenta poemas y así, además de mil exámenes y quien sabe cuanto más desmadre. Todos teníamos cara de asco y queríamos ser buenas personas por, al menos, un día. Pero no aguantamos cuando se quiso poner "amigable" y nos empezó a preguntar cosas personales (supongo que tenía algún fin didáctico pero nunca lo supimos): "¿cuál es su animal preferido?". Alguien cerca de mí contestó "USTED" y la profesora salió, renunció, y nunca volvió. Casí nos pegan varillazos con ese jueguito pero nunca supimos quién lo hizo (y la que lo hizo nunca rajó). La cubrió el profesor de historia o geografía, quien era relativamente cool. 
  El siguiente profesor -y el último- llegó cuando ya todo era un desmadre, y todos unos ineptos en español. Nunca pudo controlar al grupo y se contentaba con que algunos trabajáramos. Cuando le dije que me interesaba leer el libro del que estaba hablando, lloró lágrimas de felicidad y me regaló su libro: El periquillo sarniento (resumen barato). 

- Profesora de la prepa de literatura, licenciada en comunicación. No es que no sepan de literatura, pero nunca se le ocurrió prepararse lo suficiente como para responder preguntas sobre movimientos literarios excesivamente raros que aparecían en el cuestionario (que partía de un libro de texto mal hecho) del examen final. El movimiento es uno muy muy raro (relacionado con la literatura del absurdo pero no recuerdo ni encuentro dicha vanguardia) y si haces una larga investigación al respecto -una que involucre libros de verdad y no Google- lograrás hallar una respuesta. Ella sólo dijo "sáltense esa pregunta". Well ok.

- Profesor de historia de la prepa, se basaba en dictados. Admito que muchos de sus compañeros hacían lo mismo, como la de geografía o la de química, pero a él se le agregaba su enfermiza manera de ver a mis compañeras buenorras y sus informes sobre los casos que llevaba (era abogado).

- Profesora de idiomas que no hablaba español. En Francia era profesora de parvulario, así que nos callaba cual infantes ("cierra la boca"), además de que decidió que era muy complicado aprenderse nuestros nombres mexicanos y nos asignó nombres "franceses". Admito que algunos nombres eran igual de complicados en español, como Bernardino y Caritina, PERO "ALICE" NO ES DIFÍCIL, OK?

- Profesor de alemán: simple y sencillamente odiaba a los alemanes, además de no tener una gran didáctica de la gramática. Nunca entendí el asunto de las declinaciones hasta que aprendí latín.





Sé bien que todos la podemos cagar dando clase, que es difícil, y que a veces los conocimientos de los chicos sobrepasan a los de uno. Pero se necesita humildad, fuerza, pensamiento lógico, mucha autoestima Y HUEVOS.



domingo, 12 de junio de 2016

Más arreglos más o menos incluyentes

El aparato hace ruidillos. Mi vista está fijada en la pared opuesta a la pantalla: es sólo rutina, todo está bien, no hay necesidad de observar. No se ve nada que no haya visto antes de cualquier manera.

No estoy arrepentida. Aquel día fue un día interesante. De hecho, después de que me tranquilizaras, salimos juntos por cervezas y pizza de horno. Luego se nos ocurrió continuar con el vino. Nos la pasamos muy bien, encontramos a otros amigos y olvidé por completo lo que sentí más temprano. Entrada la noche cenamos comida callejera de camino a casa y terminamos las bebidas para dormir juntos en la cama (todos caben en una sola cama habiendo bebido lo suficiente). Él se despertó temprano para irse, y lo acompañaste.

Cuando regresaste nos embargó un gran silencio. Finalmente me dijiste que le habías pedido que se hiciera las pruebas, y que había que confiar en mis pildoras. Fue una mala decisión: las pruebas estaban limpias, la píldora falló. Pero hoy nos íbamos a encargar de ese error.

El médico dijo que estaba todo listo, que iba a dejar las pastillas en la mesa y que nos iba a dejar para prepararnos. Que en veinte minutos teníamos que movernos a la otra sala pero que ya allí podíamos quedarnos cuanto tiempo creyéramos necesario. Apagó la pantalla y fue entonces cuando vi tus ojos pegados en ella.

- Perdón... pásame los pañuelos de allá.

Pero me interrumpiste la mano, y me limpiaste tú los restos del vientre. Allí dejaste la mano, con mucha ternura.

- Niña. Piénsalo más. Podríamos hacerlo, estar juntos; sé que dije que nunca haría eso pero ahora que las cosas pasaron, yo no sé... Si tú quisieras, sé que es tu cuerpo y tu vida, si no quieres es completamente válido... Pero si quieres, yo estaría muy feliz de estar contigo y con...

- ¿Con tu sobrino? ¿Sabes que es posible que sea tu sobrino? ¿Quieres hacer una familia con un niño que puede que no sea tuyo?

Así nos hundimos en el silencio. No estás enojado, jamás te enojarías por asuntos así. Pero sí odias que grite de esa manera: generalmente me reprochas de regreso con más paciencia, con los argumentos perfectos para hacerme ver la realidad. Ahora sólo me besas los labios, la frente, el vientre, todo en silencio, todo sonrisas de tristeza.

- Pero será un bebé...

- ¿Un bebé? ¡Si elegí estar contigo era porque no esperaba hablar sobre nuestros bebés nunca!

- ¿Qué recuerdas que te dije? ¿Que odiaba la cristiana idea de los regalos de Dios? ¿Que el matrimonio era la única manera de formar un hijo? Siempre odié lo que tuve alrededor, y me alejé de ello, lo detesté y nunca se me cruzó por la mente que yo podría cambiar las cosas.

- Si vas a venirme con el catecismo, puedes largarte ya de la sala de abortos.

- No, yo siempre te vine con amor. Mucho amor y cariño. No esperaba querer tanto contigo, y mucho menos esperaba querer tanto de ti. Te vi por un segundo con un crío en los brazos y entendí que todo el amor que hay en ti se puede repartir también con un hijo. No te lo pido así, sólo que lo reconsideres conmigo a tu lado.

Las lágrimas, el enojo, la frustración, todo sentimiento se me juntó para taparme la garganta y la boca. Sabían a arena.

- Y lo peor es que te amé tanto -te amo aún así- que sí, estaba dispuesta a darte lo que tú me pidieras porque te amo, ¡querría tener un bebé contigo si me lo pidieras! Pero un hijo tuyo, con tus ojos, con tu cabello, con tu inteligencia

- Probablemente también tendría mis ojos, mi cabello, la mayoría de mis genes. No, está bien, ya lo sé... entiendo. Yo también te amo, y nunca pensé que te iba a pedir esto, que yo también quiero un hijo con tus ojos, con tus labios, con tu cara. Y si quieres terminar con el embarazo, que se haga; pero yo preferiría que no lo hicieras, y que me dejaras estar contigo. Una niña con un bebé, y este cabrón queriéndolos siempre.

Te lloré lo que se sintieron como horas, pero no, fue seguramente una hora en la que nos conducimos fuera de la clínica y nos fuimos a casa. Y nomás me abrazaste.

- De todas maneras... habría qué decírselo a tu hermano.

Para formar la familia más extraña del universo.

martes, 31 de mayo de 2016

Arreglos incluyentes

- [...] No.
- ¿Solamente no?
- ¿Pero cómo es que puedes pedirme eso? Yo jamás te lo pediría, jamás.
- Él me lo ha sugerido, son ustedes a las personas que más amo en la vida. Yo creo que tú podrías hacer algo por él... No, está bien. Si dices que no, es no, pero ¿por qué? Yo vi lo bien que se llevaron. He visto peores relaciones otras veces y aún así, lo llevas a cabo con esas personas. ¿Por qué no él?
- ¡Porque tengo miedo!
- ¡¿Miedo de qué? Por Dios, si lo conozco de toda la vida!
- Pues por eso. Por que es tu hermano, carajo, ¿y cómo te vas a sentir, eh, lo sabes? ¿Qué tipo de relación quieres que continúe entre nosotros?

Mi pecho se movía a todos lados, y en lugar de contestarme, callaste mi agitación con tus brazos. Las palabras era lo que se nos da mejor pero en ese momento decidiste dejar que bebiera silencio por un momento. Me hablaste luego como a una niña, despacio, con tranquilidad, me aseguraste que esa sería una relación más, una como las otras, si yo aceptaba. Desde que nos conocimos, tuvimos una fidelidad muy fluida: cada uno elegíamos a las personas con las que queríamos que el otro se acostara. Generalmente lo dejabamos entre conocidos, o entre amigos muy íntimos, de manera que sintiéramos comodidad siempre. Nos gustaba, era la relación perfecta que durante años dio a muchos de qué envidiar, sobre todo porque nos amábamos cada vez más. Sin embargo, yo nunca jamás esperé una propuesta como la que me acababas de presentar.

Era cierto, amabas a tu hermano. Pero admitías que tenía algunos problemas generales. Pude leerlo desde el primer momento que lo conocí, de esas sensaciones de incompletitud y que te dejan sintiendo que algo falta en esa persona. De repente se admitía unos periodos de manía, se dejaba de la sociedad, y se encerraba en un afán enfermizo de mejorarse a sí mismo de una u otra manera: alimentación, ejercicio, intelecto, belleza, habilidades, etcétera. Finalizaba con un periodo de depresión que lo obligaba de dejar todas sus actividades y después volvía a un estado normal pero que resentía latente el próximo meltdown. Sin embargo, era un chico brillante y con tu misma versión de belleza.

Lo que tú creías ver en él era una represión internalizada. Y me elegiste a mí, cual terapeuta y prostituta, para ver si conmigo él decidía liberar su sexualidad. Lo que él quería era "una experiencia"; a lo mejor yo sólo era plan de uno de sus periodos maniáticos, y querías hacerme partícipe en ello. No te miento, tu hermano está muy bien y en cualquier otra circunstancia yo misma lo hubiera conquistado y rogádote para que me dejaras estar con él al menos una noche.

Y me explicas con mucha ternura que, igual que siempre, no significará nada para él. Que, si yo estuviera dispuesta, si él me gusta, si yo quisiera pasar un rato en la cama con él, que todos felices como siempre. Pero entiende que el miedo me come. A él de todas maneras lo tendría que ver por el resto de mi vida. Él es tu hermano y no es lo mismo. Me aterra volverme su obsesión. Me aterra conocerlo de maneras que no puedo desconocer más tarde.

Me aseguras que hablarás con tu hermano para que eso no suceda, que sólo lo haga una vez y si no me gusta, puedo decirlo sin compromisos, que se puede detener en cualquier momento en que yo lo diga. Me arrullas como una niña y tus palabras son comodidad, seguridad, cariño y amor. Y me lo dices: "Él dice que le gustaste desde el momento que te vió, le entiendo, yo también me enamoré así de ti. Eres hermosa."

¿Te he dicho que tus ojos me matan? Me mataron la negación. Dije que sí con una condición: de que estuvieras allí. También tenía miedo de lo que pasara entre los dos, y así me aseguraba de tú también pudieras detenerlo todo en el momento en que lo sintieras adecuado. Lo pensaste mucho, muchísimo. No querías pero decidiste acceder: al parecer querías complacer a tu hermano, querías satisfacer tu curiosidad de ver qué pasaba, y también te gusta saber que tu mujer está en las manos de alguien que le gusta, pero reclamarla siempre de regreso.

Decidimos hacerlo en un lugar donde estarías relativamente escondido de nuestra vista, algo privado para nosotros, pero justo a un lado, detrás de una cortina, donde escucharías todo. Si quisieramos hacer contacto visual, podríamos hacerlo facilmente; si preferíamos ignorarte, sólo bastaba tornar la vista y olvidar que estabas allí.

Te despediste de mí con mucha ternura, y nos dijimos por última vez que todo estaba bien. No creo que lo haya estado. Tu hermano entró cuando tú ya te estabas acomodando en tu lugar. Nos empezamos a besar, todo bien; como esperaba, tu hermano era mucho más rudo que tú. Me llevó a la cama rápidamente. La única que hablaba era yo, él sólo asentía o sonreía o gemía. Creí que estaba muy nervioso; si lo conocía un poco, seguro  estaba preocupado por hacer las cosas bien. Por gustar.

Si tuviera que describirlo, diría que tu hermano es muy tosco para sus inicios. ¿Será torpeza? Es como una necesidad casi desesperada por continuar. Si le pedía algo, se apresuraba casi dolorosamente en cumplirlo, pero no insistía, pronto se enfocaba en otra cosa. Causaba que yo le pidiera que regresara una y otra vez a ciertas caricias, a ciertos movimientos. Supongo que por eso creyó erroneamente que yo estaba lista y en un momento inesperado se introdujo en mí. Fue una sorpresa dolorosa. Quise decir algo pero me encontré frente a sus ojos: había una mirada terrible, de soledad ardiente, de necesidad exasperada, de amargura activa y solidaria. No pude hablar y no pude decir nada, me quedé viendo esa mirada mientras él continuaba follandome dolorosamente. Poco a poco veía en sus ojos crecer el ritmo, se agolpaba un final anhelado, y salí del trance con el sonido de unos gritos que reconocí como míos, pero que no sabía que estaban saliendo de mi boca.

Cuando los gritos se volvieron más fuertes, me di cuenta de que estabas allí, cerca de mí, observando mi cara, mi expresión, escuchando mis gritos. Quedé en silencio cuando nuestros ojos se conectaron y los míos eran casi una súplica, un reflejo de los ojos de tu hermano. Entonces él me sostuvo con más fuerza, posó su cabeza sobre mí como un niño con su madre, y dio una estocada que me cruzó con un flash de dolor por todo el cuerpo. Sentí que algo se rasgó dentro de mí. Se había venido y terminó por acurrucarse entre mi cuello.

Duré unos segundos en reaccionar y mis ojos se deshicieron en los tuyos: te diste cuenta de mi dolor, me mirabas con ternura otra vez, te acercaste y me acariciaste el hombro, la cabeza, donde él no podía verte. Te levantaste, me besaste la frente, y sostuviste por un segundo el hombro de tu hermano para retirarte. Me sentí sola pero sentí el peso de tu hermano e intenté torpemente acariciar su cuello. No pude. Volviste después con bebidas para los dos. Te llevaste la conversación, yo no hubiera podido seguir hablando  con tu hermano.

Yo sólo quería que me abrazaras, que me sostuvieras, que él no estuviera. Pero me quedé callada, me vestí callada, y seguí callada hasta que todos estábamos por irnos. Estuviste conmigo toda la tarde, y sí estuve feliz de estar contigo, de haber hecho lo que tú y lo que él querían. Eso me daba suficiente placer. Para ser honesta no esperaba que tu hermano se comportara así, que fuera tan... mecánico. Supongo que estaba acostumbrada a tu manera de verdad, a tu sinceridad y tu cariñoso cuidado. Me sentía muy a salvo de regreso en tus brazos y con tus besos. No esperaba nada más que dejar atrás la situación que había llegado a experimentar.

"Niña... ya que estás más en calma... algo sucedió. El condón se rompió."

Hay hermanos que uno no se va a poder sacar de la memoria.