domingo, 30 de septiembre de 2012

La intolerancia de tu madre

Ya me acostumbré a que digan que Guanajuato sea un lugar intolerante, medieval, extra conservador y ya saben qué otras cosas. No me quejo porque es verdad. Lo que sí es que también somos bien valemadristas y no nos importa mucho lo que hagan los demás siempre y cuando no nos afecte directamente (cuando alguien se queja de algo que no le afecta directamente pasan unas cosas muy graciosas en donde juzgamos socialmente pero esa es otra historia). 

Ayer tuve que rellenar un boleto de callejoneada porque mi hermana se enfermó. La verdad es que las callejoneadas me dan bien mucha hueva, están bien aburridas y ya ni siquiera dan alcohol. Si aprecian su dinero, bébanselo directamente. No vayan con la estudiantina. 

En fin, la callejoneada terminó y el tipo se puso explicar que estábamos en el calejón del beso y que las parejas que quisieran pasar a darse su beso podían seguirlos. 

Era la estudiantina naranja (cuyo nombre ya olvidé, demonios) y el que hablaba era un pelón con boina. Después de decir lo anterior dijo:

"Pero parejas normales, eh. Hombre y mujer."

PAREJAS NORMALES: HOMBRE Y MUJER. 

Hijoesuputamadre. Se me abrió la boca con la pendejadota que dijo. No. NO. 

Mira, si no te parece normal una pareja homosexual, NI PEDO. No me importa. 

Pero como no me importa, no me da nada de gracia que me lo vayas a decir en la cara, y peor aún, como si fuera algo para reírse. Que un grupo de personas se vea privada del derecho de poder vivir legalmente con su pareja del mismo sexo no es gracioso. 

Es divertido reírse de los estereotipos, sí. Te puedes reír del manita caída, del voz cantadita, del pasito bailador. Órale. Es gracioso reírse de los estereotipos. 
Lo que no es gracioso es que me digas que el amor no convencional es anormal. 

Si te da gracia, dilo en tu casa. No enfrente de un grupo representativo no sólo del país, sino internacionalmente.

Me das pena, estudiantina naranja. Me das mucha pena. 

¿Y sabes qué? Espero que te viole un negro. 

Yo me fui muy asqueada cuando ya terminada la callejoneada el pendejo este se acercó a nosotras. Dice mi mamá que les preguntó de dónde eran, que contestaron que eran de Irapuato. Que él les dijo "Ah, ¿fresas?", y que mi madre le contestó "Sí, pero no para tu mermelada". 

Oh, la familia.

En fin, SI VEN A LA ESTUDIANTINA NARANJA, pueden hacer alguna de las siguientes ofensas:


  • Darles una patada por atrás
  • Mirarles feo
  • Acosarlos sexualmente por un largo rato e insistentemente
  • Si es calvo y estúpido, pegarle en los bajos
  • Picarles la cara de manera random
  • Preguntarles si se saben la de "Espero que te mueras cabrón"
  • Antes de que logren vender el boleto llegar y gritarles "¡Estoy embarazada, es tuyo, ¿por qué no me contestas el celular ni los mensajes?"
  • Echarles bebidas muy calientes en la ropa
  • Echarles bebidas muy frías en la ropa
  • Hacer que su perro les mee en los zapatitos de charol
  • Romper hoyitos en sus medias
  • Arrojarles diamantina en los ojos y boca
  • Si eres hombre, darles un beso en la boca
  • Pegarles condones en la espalda sin que ellos lo noten
  • Pegarles condones usados en la espalda sin que ellos lo noten
Pero principalmente, CORRAN LA VOZ Y NO LES COMPREN BOLETOS. 

Bueno, para ser exacta, la cosa es personal con el tipo pelón, los demás me cayeron muy bien. Para nada homofóbicos, no.








1 comentario:

Criztina dijo...

Yo sólo le patearía las bolas al pelón ese. Digo, siempre hay uno que la caga pero es el problema de él. Aunque los otros se merecen sus madrazos por dejarlo